Corría el año 1800 cuando Alessandro Volta logró, por primera vez en la historia, crear un dispositivo capaz de proporcionar una corriente eléctrica constante. Lo curioso es que, lejos de querer inventar una batería que acumulara energía, su objetivo era desmentir a otro científico, Luigi Galvani. No obstante, a partir de ese momento, la tecnología de las baterías inició un largo camino que hoy nos conduce a las de estado sólido.
Y es que el pasado CES 2026 tuvo un poco de todo, incluidas las exhibiciones de ProLogium y de Donut Lab fabricantes con un punto en común, las baterías de estado sólido. Aunque como concepto esta tecnología ya se venía discutiendo desde el siglo XIX, su producción a gran escala ha sido un desafío que hasta ahora se está superando.
De hecho, Donut Lab afirmó en medio del CES que su batería de estado sólido ya está disponible a nivel comercial y que se está montando en un vehículo de producción (motocicletas Verge TS Pro), con entregas previstas en EE. UU. desde el primer trimestre de 2026. Una sorpresa considerando que la mayoría de proyectos de fabricación de esta tecnología están en fase piloto.
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En qué consisten las baterías de estado sólido
Como su nombre lo indica, a diferencia de las baterías convencionales que utilizan un electrolito líquido o en gel para transportar iones, la tecnología de estado sólido emplea materiales sólidos como cerámicas, sulfuros o polímeros. Esta transición estructural elimina la necesidad de separadores voluminosos y líquidos inflamables, lo que reduce el riesgo de fugas y combustión.
Según los reportes técnicos de instituciones como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), esta arquitectura permite el uso de ánodos de litio metálico, lo que incrementa la capacidad de almacenamiento de energía por unidad de peso y volumen.
Los beneficios operativos frente a las baterías tradicionales son sustanciales. Mientras que una batería de iones de litio estándar suele ofrecer una densidad energética de aproximadamente 250 vatios-hora por kilogramo, las variantes de estado sólido ya demuestran niveles superiores a los 400 vatios-hora.
Además, su estabilidad térmica es significativamente mayor, permitiendo un funcionamiento eficiente en rangos de temperatura que van desde los -30 hasta los 100 grados Celsius sin degradación aparente. Estas características permiten a los vehículos eléctricos duplicar su autonomía y reducir los tiempos de espera en estaciones de carga a niveles similares a los de combustibles fósiles.
Mercado e innovación
En términos económicos, el mercado global de baterías de estado sólido se está acelerando. Consultoras especializadas como Research and Markets señalan que el valor de este sector pasaría de 1.600 millones de dólares en 2025 a 5.890 millones en 2030. Este dinamismo se refleja en las inversiones masivas de los fabricantes de automóviles, una de las verticales de mercado más interesadas en este momento.
En ese sentido, el panorama de inversiones está dominado por grandes fabricantes asiáticos y empresas emergentes de Occidente. Como muestra, Toyota se mantiene como uno de los actores más destacados al poseer la mayor cantidad de patentes relacionadas con esta tecnología (1.300) y haber establecido alianzas estratégicas para la producción de electrolitos de sulfuro hacia 2027.
Otros gigantes como Samsung SDI y Nissan han puesto en marcha líneas piloto de producción, con el objetivo de integrar estas celdas en vehículos comerciales antes de finalizar la década. En China, compañías como CATL y BYD también han acelerado sus planes para lograr producciones a pequeña escala en el corto plazo.
Otros jugadores en el mercado
En el sector de las empresas emergentes, nombres como QuantumScape y Solid Power lideran el desarrollo de separadores cerámicos y electrolitos de sulfuro, respectivamente. QuantumScape ha completado la instalación de equipos clave para su producción de grado automotriz, mientras que Solid Power ha comenzado a integrar sus celdas en vehículos de prueba de marcas de alta gama.
Asimismo, firmas como Factorial Energy han validado plataformas que permiten cargas rápidas del 15 % al 90 % en menos de 20 minutos, demostrando que la viabilidad técnica está cada vez más cerca de la escalabilidad industrial.
Más allá del sector automotriz, el impacto de las baterías de estado sólido se extiende también a la aviación eléctrica y los dispositivos médicos. En la industria aeroespacial, la necesidad de una alta relación potencia-peso hace que esta tecnología sea indispensable para el desarrollo de vehículos de despegue y aterrizaje vertical. En el ámbito de la salud, su tamaño reducido y la ausencia de componentes tóxicos líquidos las convierten en la opción ideal para implantes médicos como marcapasos y neuroestimuladores, donde la seguridad y la longevidad son factores críticos.
Desafíos técnicos y el impacto en el consumo masivo
A pesar del optimismo, la tecnología enfrenta obstáculos significativos antes de alcanzar una adopción universal. El reto técnico más persistente es la formación de dendritas, microestructuras de litio metálico que crecen en forma de agujas o raíces durante los ciclos de carga y pueden causar cortocircuitos.
Además, la fabricación de estas baterías requiere entornos estrictamente controlados, libres de humedad y oxígeno, especialmente en el caso de los electrolitos basados en sulfuros. Esta complejidad técnica se traduce actualmente en costos de producción muy superiores a los de las baterías convencionales.
| Característica | Litio tradicional (Líquido) | Estado sólido (SSB) | Impacto para el usuario |
| Densidad energética | 250 – 300 Wh/kg | 500 – 700 Wh/kg | El doble de autonomía en el mismo espacio. |
| Tiempo de carga | 30 – 60 min (al 80%) | 10 – 15 min (al 80%) | Cargas tan rápidas como llenar un tanque de gasolina. |
| Seguridad | Riesgo de incendio (fuga térmica) | No inflamable (muy segura) | No explotan incluso si se perforan o chocan. |
| Vida útil | 500 – 1,500 ciclos | +5,000 ciclos | La batería puede durar más que el propio vehículo. |
| Rango térmico | Sufren con frío/calor extremo | Funcionan de -30°C a 100°C | No pierden potencia en invierno ni verano. |
| Costo actual | Bajo (producción masiva) | Muy alto (producción limitada) | Las SSB son actualmente 2-3 veces más caras. |
Por ello, en la etapa inicial de comercialización, es probable que estas baterías se limiten a productos de alta gama y nichos industriales específicos. Se espera que los precios comiencen a nivelarse con las tecnologías actuales solo cuando se logren economías de escala, con suerte, hacia la década de 2030. Aún así, se espera que esta tecnología se perfile como uno de los pilares que sostendrán el crecimiento de las Ciudades Inteligentes y el transporte sostenible en los próximos años.









