Territorios inteligentes

Ciudades inteligentes en Cundinamarca: así avanza la transformación regional en Sabana Centro



Dirección copiada

La primera parada de Expo I 2026 en Cajicá consolidó la hoja de ruta para las ciudades inteligentes en Cundinamarca. Líderes de Sabana Centro presentaron proyectos de analítica de datos, ciberseguridad y cámaras con IA, destacando que la transformación territorial depende de la gobernanza y la colaboración regional más que de los dispositivos tecnológicos.

Publicado el 2 de mar de 2026

Sandra Defelipe Díaz

Periodista especializada en tecnología, en medios digitales, producción de contenidos y liderazgo editorial



Ciudades inteligentes en Cundinamarca y el futuro de Sabana Centro

La primera parada de Expo I 2026 en Cajicá dejó claro que la conversación sobre ciudades y territorios inteligentes no es exclusiva de las grandes capitales, la colaboración regional conecta a municipios de diferentes categorías, con entidades departamentales, nacionales y globales. En este espacio, líderes regionales de Cundinamarca se reunieron para proyectar la hoja de ruta de los territorios inteligentes, la cual va más allá de la adquisición de dispositivos, el enfoque regional para 2026 se centra en la integración de datos para la toma de decisiones, la ciberseguridad y la colaboración entre los 11 municipios de Sabana Centro.

El secretario de Desarrollo Económico de Cajicá, Luis Hernán Vargas Forero, abrió el espacio compartiendo el propósito del municipio como una “meca y el epicentro del emprendimiento, pero también de la innovación”. Como anfitrión, desde el Edificio de Fortalecimiento Empresarial (EFE), explicó que allí conviven la Secretaría de Desarrollo Económico, el nodo de tecnologías de la Gobernación de Cundinamarca y la Secretaría de TIC. Allí se proyecta transformar la antigua plaza de mercado en una Galería Artesanal y de Mercados Campesinos que, según Vargas, pasará de ser un espacio “arcaico” a “algo innovador” que sirva de ejemplo para Sabana Centro y el país.

La visión compartida por los secretarios de TIC y Desarrollo Económico subraya que la tecnología es un habilitador para mejorar la calidad de vida. Proyectos como el Sopó Data Lab, la red de cámaras con reconocimiento de placas en Cajicá y el primer laboratorio de vacunas de Latinoamérica en Tocancipá marcan la pauta de esta transformación.

Desde Expo I, Nixon Mejía enfatizó que el circuito 2026 “más que eventos es una plataforma de oportunidades, de conversaciones”, con la ambición de llevar el debate sobre “ciudades, territorios conectados, seguros, inteligentes a todo el país” y con Cajicá como “piedra angular de muchos desarrollos de conversaciones” en la región. Esta octava edición del evento amplía su alcance territorial mientras mantiene el foco en cómo la tecnología se traduce en bienestar ciudadano, una línea que Impacto TIC ha seguido en coberturas previas sobre Expo I y Smart Cities.

¿Qué define a un territorio inteligente más allá de la tecnología?

Aunque el concepto de ciudad inteligente nació hace décadas como una palanca de desarrollo económico impulsada por la tecnología, la transición hacia la denominación de “territorios inteligentes” es más reciente y busca una mirada más amplia y humana.

Uno de los mensajes más reiterados por los voceros es que una ciudad o territorio inteligente no se define por la cantidad de dispositivos instalados, sino por la capacidad de tomar decisiones informadas con datos y en colaboración. Omar Saúl Duarte, consultor en ciudades inteligentes y coorganizador de Expo I, recordó que hoy “si pensamos que la tecnología va a resolver todo es una visión incompleta” y que el objetivo no es acumular sensores, sino alinear tecnología, sostenibilidad y ciudadanía bajo el marco del ODS 11 de ciudades y comunidades sostenibles.

Duarte conectó esta conversación local con tendencias globales: desde Singapur y Ámsterdam hasta la “ciudad de los 15 minutos” de París, pasando por casos latinoamericanos como Santiago de Chile y Río de Janeiro, donde el alumbrado público se convirtió en plataforma para cámaras, sensores ambientales, monitoreo de aguas residuales y conectividad Wifi. La clave, subrayó, es que “si no aprovecho los datos (…) no puedo decir que es una ciudad inteligente. En ese momento puede ser una ciudad de sensores”.

En Colombia, el modelo de ciudades y territorios inteligentes está enmarcado por el Ministerio TIC, que define estos procesos como un uso de tecnología habilitadora para impulsar sostenibilidad, inclusión y bienestar ciudadano, mediante ecosistemas colaborativos entre gobierno, empresas, academia y sociedad civil.

¿Cuáles son los proyectos de tecnología que avanzan en Cundinamarca?

En Cajicá, el secretario TIC y de CTeI, Nicolás Mauricio Castiblanco, planteó una misión específica: “formemos a los cajiqueños como ciudadanos digitalmente educados”. Esa visión se traduce en dos frentes: capacidades ciudadanas y proyectos de infraestructura y datos. Por un lado, Cajicá es uno de los municipios que el MinTIC clasifica como “municipio IA”, con tableros de control que integran información de movilidad, seguridad, obra pública y agua, articulados con datos de entidades nacionales.

Por otro, el municipio ha invertido en una red de 348 cámaras, 5 cámaras de reconocimiento de placas y 50 parlantes, operados 24/7, que ya se usan para casos cotidianos como la identificación de infractores ambientales o responsables de accidentes de tránsito, además de fortalecer la percepción de seguridad. Castiblanco subrayó que la meta es construir “un anillo de ciudades inteligentes con los 11 municipios que componen Sabana Centro”, incorporando analítica de datos y algoritmos, por ejemplo, para reconocimiento facial y control de tráfico en zonas comerciales.

Sopó, por su parte, parte de un insumo institucional que muchos municipios aún no tienen: una política pública de ciencia, tecnología e innovación desde 2023. Herrera explicó que la apuesta de 2024 se concentra en analítica de datos e Inteligencia Artificial para la toma de decisiones, a través del proyecto Sopó Data Lab, que busca mapear la oferta de programas sociales y escuelas de formación, y construir un portal estadístico que permita seguir el impacto de las inversiones públicas. La prioridad no es solo desplegar tecnología, sino formar a la administración y a la comunidad en “apropiación de tecnologías” y en “discernir ante tanta tecnología” disponible.

Necesitamos tener un seguimiento y una trazabilidad de hacia dónde van nuestras inversiones. Esta es la apuesta: implementación tecnológica pero también capacidades para tomar decisiones”, agregó Herrera.

Desde la Gobernación de Cundinamarca, César Augusto Duque, director de Emprendimiento e Innovación, presentó como proyecto bandera la red Ciempre Cundinamarca, que reúne a centros de emprendimiento desde los cuales se lleva transferencia tecnológica y gestión del conocimiento al territorio. Allí confluyen agendas de turismo, agro, emprendimiento e investigación, articuladas con universidades y empresas para “llevar conocimiento e información de valor a esos territorios” y formar a una población que Duque definió como “un grupo de niños de 0 a 99 años”que necesita educación continua en ciencia y tecnología.

La dimensión económica también apareció con fuerza. Alejandro Grosso, secretario de Desarrollo Económico de Cajicá, insistió en que “ciudades inteligentes, no es solamente hablar de tecnología” y aterrizó el concepto en la realidad de comerciantes, artesanos y emprendedores locales. Desde la Secretaría se está construyendo una plataforma tipo marketplace municipal, con categorías, banners inteligentes y conexión directa a los canales de WhatsApp de los negocios, “para que el comerciante pueda vender mejor” y aprovechar la visibilidad digital del municipio.

En Tocancipá, uno de los nodos industriales más importantes de Cundinamarca, el secretario de Desarrollo Económico, Ronny Mauricio Ramírez, describió una realidad distinta: un municipio “rico” en presupuesto, pero con una “neutralidad del desarrollo tecnológico” que le impide acceder a beneficios del MinTIC por no tener consagrada en su Plan de Ordenamiento Territorial la libre competencia tecnológica. Aunque esto no ha frenado iniciativas como paneles solares en un colegio industrial, el recambio de alumbrado público y un proyecto para instalar 100 cámaras con capacidades de identificación biométrica, apoyadas por 2 drones y esquemas de seguridad privada articulados con las empresas.

Ramírez también resaltó el rol de la Agencia Pública de Empleo regional, reconocida a nivel nacional, y la urgencia de construir un observatorio de información para un municipio que, pese a tener 42.000 habitantes censados, supera las 100.000 personas presentes cada día por su dinámica industrial. Su reclamo hacia la Gobernación fue directo: “el hecho de que tengamos recursos no quiere decir que no tengamos necesidades” ni que deban mantenerse barreras para la presentación de proyectos de ciudad inteligente.

¿Por qué la gobernanza y Asocentro son claves para la región?

Uno de los conceptos que cruzó el panel fue la colaboración regional como condición para que las soluciones tecnológicas no se fragmenten municipio a municipio. María Andrea Patiño, de Asocentro, explicó que la asociación trabaja bajo un plan estratégico en el que la tecnología se ve “no desde cuánta tecnología tienen los municipios, sino cómo la utilizan y cómo hacen que esa tecnología realmente preste un servicio a la comunidad”.

Asocentro trabaja desde tres focos: gobernanza regional de problemas “supraadministrativos”, vinculación activa de universidades para que los proyectos trasciendan administraciones, y uso de tecnología para seguridad, servicios públicos y movilidad. En seguridad, Patiño detalló que se creó un Comité de Seguridad Regional a petición de los alcaldes, que ya está planteando la compra de 10 motocicletas y drones, así como la articulación de estrategias municipales en un esquema común de reacción inmediata. La lógica es que “municipios de categoría sexta estén en el mismo nivel que un municipio de categoría primera” cuando se habla de proyectos regionales.

En la misma línea, Lizeth Herrera insistió en que los comités —como el Comité Regional de Ciencia, Tecnología e Innovación que se reactivará el 26 de marzo en la Universidad Militar— deben usarse para definir roles y responsabilidades en cada eslabón de la cuádruple hélice–que suma a suma a la sociedad civil, la academia (universidad), la industria (empresa) y el gobierno (administración pública)–. La colaboración, dijo, significa que “las 4 hélices estén articuladas” y que los ecosistemas de innovación no dependan solo de los gobiernos de turno.

Omar Duarte cerró con una frase que condensa el espíritu del encuentro: “los territorios no son inteligentes por la tecnología que compran, sino por las decisiones que toman, y eso está en la gobernanza”. Puso sobre la mesa una tensión central: mientras municipios como Tocancipá tienen industria y presupuesto, carecen de política pública de ciencia y tecnología; otros como Sopó ya cuentan con esa base normativa, pero enfrentan limitaciones de recursos. En ambos casos, la invitación fue a “construir sobre lo construido”, evitando la tentación de “borrar y empezar de cero” cada cuatro años.

Expo I Cajicá, concebida como el lanzamiento del circuito 2026 y preámbulo de la edición de Expo I en Bogotá, se configuró así como un laboratorio de gobernanza regional: un espacio donde se cruzan proyectos de cámaras inteligentes, analítica de datos sociales, centros de innovación, políticas públicas de CTI y redes de colaboración como Asocentro y Ciempre Cundinamarca, con el reto de pasar de la etiqueta de “ciudades dormitorio” a territorios “vivos, colaborativos, con desarrollo sostenible y calidad de vida”.

Artículos relacionados