Impacto TIC presentó Voces TIC: 25 propuestas para una Colombia Digital 2026-2030, un proyecto que convocó a 40 voces del ecosistema tecnológico del país alrededor de una sola pregunta: qué decisiones digitales no se pueden seguir aplazando. El lanzamiento se realizó el martes 25 de agosto de 2026 en el Club El Nogal, en Bogotá, y coincidió con el relanzamiento del medio de comunicación, una «evolución pensada para conectarnos de manera más auténtica» con las empresas, los liderazgos y el emprendimiento del país.

El libro recoge 25 propuestas firmadas por 26 personas autoras –una de las columnas se escribió a cuatro manos– a las que se suman las miradas de 14 periodistas especializados en el sector. La consigna fue más exigente que un diagnóstico: identificar una prioridad, explicar el obstáculo y plantear una acción concreta.

«¿Qué decisiones debemos tomar hoy para que la tecnología contribuya al desarrollo y a la transformación de Colombia entre 2026 y 2030?», planteó Paola Zapata, periodista y directora de Operaciones de Impacto TIC, al abrir el Foro.

¿Qué es Voces TIC y por qué llega en este momento?

Voces TIC no es un programa de gobierno ni pretende recoger todas las posiciones posibles. De hecho, sus autoras y autores no siempre coinciden entre sí, y el proyecto no buscó borrar esas diferencias para fabricar un consenso. La apuesta editorial se enfoca en visibilizar, desde una misma pregunta, las coincidencias y las tensiones de un ecosistema diverso, integrado por el sector público, la academia, la empresa privada, los gremios y la sociedad civil. Las propuestas se organizan en 8 ejes temáticos:

  1. Transformación Digital
  2. Conectividad
  3. Talento Digital
  4. Datos y Ciudadanía Digital
  5. Inteligencia Artificial
  6. Gobierno Digital
  7. Ciberseguridad
  8. Ciencia e Innovación.

El libro cuenta con una edición física limitada y una versión digital de descarga gratuita, así como el micrositio en impactotic.co, donde cada columna tiene una versión ampliada.

¿Cuál es la decisión digital que Colombia no puede aplazar?

Esa fue la pregunta que Impacto TIC formuló a cada persona autora. En la conferencia de apertura, Mauricio Jaramillo Marín, cofundador y director general del medio, la matizó con una advertencia: el país lleva dos décadas aplazando decisiones, y la novedad no está en el diagnóstico sino en la voluntad de ejecutar.

Jaramillo relató que la idea tomó forma cuando asistió a la presentación de un libro que reunía a 24 economistas para pensar la Colombia de 2050 y en el que la tecnología aparecía apenas de manera marginal. «Me puse a cuestionarme: ¿será que estamos en una burbuja?, ¿será que somos nosotros los que creemos y estamos convencidos de que la tecnología es la que cambia el mundo… o simplemente tenemos que tratar de unir conversaciones?«, recordó.

Su conclusión ordenó buena parte del Foro: hay una conversación digital de las élites y los especialistas, y otra muy distinta en los territorios, donde millones de personas «celebran cuando tienen conectividad 24 horas seguidas«. Conectar esas dos conversaciones, dijo, es la razón de ser del proyecto.

«El acceso no es suficiente: tenemos que potenciar las capacidades de los usuarios. Y siempre lo he dicho: la alfabetización digital no es solo para los que ven videos de gatos… es para los que están en el Congreso legislando, es para los que están en los reguladores también, porque nadie se las sabe todas», afirmó Mauricio Jaramillo Marín, director general de Impacto TIC.

Sobre la Inteligencia Artificial, Jaramillo pidió no reducir la tecnología a su uso más superficial. «La inteligencia artificial es nuestra gran aliada, pero también nos pone en otra velocidad. Si nos quedamos solo haciendo prompts, probablemente estemos desperdiciando el 80 % del potencial de la IA, señaló. Y agregó una idea que recorrió las intervenciones del día: «La Inteligencia Artificial, como la conectividad en su momento, como internet hace 30 años, nos puede cerrar brechas o nos puede abrir más las brechas; entonces ahí se nos vuelve urgente tomar decisiones digitales acertadas”.

El director de Impacto TIC insistió en que la tecnología debe medirse por su efecto en las personas, no por los rankings. «Más tecnología no significa más bienestar si no hay una estrategia, si no hay un toque humano, si no hay líderes, en el Congreso, en el gobierno, que de verdad entiendan y sientan estos temas», dijo. Como cierre, y pensando en el horizonte de 2030, dejó una pregunta para las próximas ediciones del proyecto: «¿Qué país estamos construyendo con todo lo digital que tuvimos a nuestro alcance?».

¿Por qué el país necesita un norte compartido?

El corazón del Foro fue un conversatorio, moderado por Jaramillo, con tres de las personas autoras del libro. La primera intervención estuvo a cargo de Adriana Molano Rojas, analista de Tendencias Digitales y directora del Centro Latinoamericano de Digital para el Desarrollo, cuya columna, ‘Visión país digital: una economía digital que enriquece’, abre la publicación.

Molano ubicó el principal obstáculo en la ausencia de una dirección común. «Hay algo que siento y que no he logrado encontrar en los últimos años, y es un norte compartido. No tenemos claro, como país, para dónde vamos«, planteó. Para ella, incluso un horizonte de cuatro años resulta corto: «El rollo está en quién queremos ser cuando seamos un país digital. ¿Queremos seguir siendo una maquila de todos los otros y de las grandes economías, o queremos ser realmente un país rico en digital?».

«La visión no tiene sentido si no es una ambición que se comparte y que tenga garras para que se ejecute desde todos los frentes. El punto no es que se lea; es que se coconstruya«, sostuvo Adriana Molano Rojas, directora del Centro Latinoamericano de Digital para el Desarrollo.

Molano, quien adelanta un doctorado con énfasis en diseño de futuros, reclamó pasar de las visiones redactadas «desde las mesas y los sabedores» a procesos de cocreación con capacidad de incidir en las decisiones. En su columna advierte, además, que «en tiempos de cambio acelerado, una década puede marcar la diferencia entre tener una posición en el mapa global o quedarse abajo en los rankings».

¿Formular más políticas o construir capacidad de ejecución?

Jorge Fernando Bejarano, CEO y fundador de Tech & Law AIC y autor de la columna ‘Ciberresiliencia digital: de la estrategia a una capacidad país que genera confianza’, puso el foco en la distancia entre el papel y la realidad.

«Somos muy buenos para escribir y para formular, pero la capacidad de ejecución es lo que nos duele. Creemos que con escribir cambia la realidad», afirmó Jorge Fernando Bejarano, fundador de Tech & Law AIC.

Bejarano recordó que Colombia es reconocida internacionalmente por la calidad de su formulación de política pública, pero que ese prestigio no se traduce en resultados. Su propuesta apunta a un cambio de instrumento: «No deberíamos seguir formulando documentos Conpes; deberíamos tener una estrategia nacional de seguridad digital. Un documento Conpes moviliza lo que una entidad puede movilizar; una estrategia nacional puede convocar a otros actores«, explicó.

El experto propuso conservar los pilares que ya existen, gobernanza, protección de infraestructuras críticas y servicios esenciales, talento y normatividad, y concentrarse en actuar sobre ellos, con aliados como los gremios y centros como Cintel, con quien trabaja la transición hacia la criptografía poscuántica. “Siempre estamos viendo los diagnósticos, siempre estamos viendo lo que nos duele, y no logramos pasar al siguiente paso, que es actuar”, resumió. Su distinción de fondo coincidió con la del resto del panel: «Acceso es diferente a capacidad«.

En su columna, Bejarano plantea que Colombia no necesita una nueva promesa de seguridad digital, sino demostrar que puede sostener sus servicios esenciales y proteger los derechos de la ciudadanía aun en un entorno adverso.

¿Qué es la “pobreza digital” y cómo se mide?

Viviana Vanegas Barrero, consultora en Transformación Digital y política pública para la Unión Europea y el Banco Interamericano de Desarrollo, dedicó su columna a un vacío del Plan Nacional de Desarrollo: ‘La meta que le falta al Plan Nacional de Desarrollo: reducir la pobreza digital‘.

Vanegas explicó que Colombia mide la pobreza monetaria y la pobreza multidimensional, pero que esta última no incluye una dimensión digital. Apoyada en trabajos de economistas como Amartya Sen y en la obra Repensar la pobreza, de Abhijit Banerjee y Esther Duflo, definió el problema en términos de privaciones.

«En esta época, no acceder a las tecnologías digitales es como no acceder a la educación», afirmó Viviana Vanegas Barrero, consultora para la Unión Europea y el BID.

Según explicó, «un pobre digital es aquella persona que está excluida en alguna de las siguientes variables«: no tener un dispositivo, no contar con acceso a internet, fijo o móvil, o carecer de las habilidades digitales básicas “para poderse desarrollar integralmente en la sociedad”. Su propuesta es concreta: «Ojalá en el próximo Plan Nacional de Desarrollo se establezca una meta estricta de reducción de la pobreza digital«. De acuerdo con las cifras que citó, la pobreza digital se ubica hoy alrededor del 37,8 %, y su aspiración es reducirla al menos al 30 % en 2030, tras evaluar los recursos disponibles.

La columna de Vanegas contiene, además, la frase que la organización eligió como una de las más representativas del libro: «La tecnología habrá cumplido su propósito cuando deje de ser una nueva frontera de exclusión y se convierta en una salida de la trampa de la pobreza«.

¿Quiénes deben estar en la conversación digital?

Uno de los consensos del panel fue que las decisiones digitales no pueden diseñarse solo entre especialistas. Jaramillo lo ilustró con una experiencia personal en un debate televisivo sobre redes sociales y menores de edad: «Le preguntaba al público: levante la mano quien desde hoy pueda quitarse las redes sociales y su vida sea mejor. Nadie levantó la mano«. La lección, dijo, es que «es fácil construir políticas desde arriba con teorías; lo difícil es cómo incluimos a los pobres digitales en esa conversación».

La discusión también dejó una comparación incómoda que el moderador planteó sin rodeos: «Hoy las mafias delincuenciales tienen más desarrollo digital que comunidades vulnerables«. El reto, coincidieron los panelistas, es que la sofisticación tecnológica sirva para cerrar brechas y no para ampliarlas.

¿Qué sigue después del Foro?

Durante el cierre, Impacto TIC presentó una por una a las 40 Voces TIC, 26 personas autoras y 14 periodistas, y subrayó que el proyecto no termina con el evento. Las propuestas seguirán vivas en el micrositio, en foros virtuales y presenciales, en encuentros sectoriales y en los contenidos del medio, con la intención de volver periódicamente sobre ellas para revisar cuáles avanzaron, cuáles encontraron resistencia y cuáles necesitan ajustes.

Si algo aprendimos armando este libro es que a Colombia no le faltan diagnósticos; le faltan las buenas ideas que se encuentren entre sí y consigan con quién ejecutarse”, concluyó Paola Zapata, directora de Operaciones de Impacto TIC.

La invitación quedó abierta para quienes tengan propuestas por fuera de estas páginas. Como resumió Zapata, “si usted tiene una propuesta que no está en el libro, escríbanos: hay espacio”.

Mira aquí el Foro TIC completo:

Redacción
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