El hilo rojo: la decisión digital que une nuestro futuro

Por: Elizabeth Blandón Bermúdez
Directora general, Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes)
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Microcredenciales & telemetría: la arquitectura digital que puede cerrar la brecha educativa de Colombia

Solo 44 de cada 100 niños que ingresan a primer grado en Colombia logran graduarse de la escuela secundaria, y apenas 38 dan el salto inmediato a la educación superior. A esto se suma que un impactante 71 % de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel mínimo en matemáticas, el 51 % no logra comprender textos básicos y más de 200.000 jóvenes son marginados anualmente de las aulas por falta de recursos económicos.

El sistema educativo colombiano no solo está roto porque los niños no están aprendiendo; está destruyendo el potencial productivo de la nación. El diagnóstico del plan de gobierno electo para el período 2026-2030 (La Educación de la Patria Milagro) es incuestionable. Sin embargo, identificar una herida no es suficiente; se necesita la herramienta exacta para cerrarla.

En septiembre de 2024, el país suscribió el Pacto por el Futuro ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este compromiso global parte de la premisa de que la Transformación Digital debe cerrar las brechas de desigualdad, situando a la ciencia y a la Inteligencia Artificial (IA) en el corazón de un desarrollo sostenible liderado por las nuevas generaciones. El nuevo gobierno de Colombia debe dar cumplimiento a este mandato internacional sin caer en el error histórico de dispersar esfuerzos en programas desarticulados.

La expansión de la conectividad, la entrega de computadores para la ‘Universidad Virtual en Casa’ y los incentivos fiscales para la inversión privada en ciencia, tecnología e innovación son iniciativas valiosas. No obstante, deben operar bajo una sola arquitectura. Colombia debería concentrar su estrategia en una decisión digital prioritaria: la institucionalización del Sistema Nacional de Microcredenciales e Inteligencia Educativa (el Pasaporte de Talento Eco-Digital). Esta propuesta no entra en conflicto con las metas del programa de gobierno; por el contrario, las conecta, las escala y las potencia en 3 frentes principales:

El primero de ellos es pasar del diploma estático a los ciclos cortos de la Cuarta Revolución Industrial. En un país con una tasa de graduación en educación técnica de apenas el 27,1 % y un desempleo juvenil del 15,3 %, la formación en habilidades de IA, robótica, computación cuántica, bilingüismo y economía del cuidado solo será efectiva si esas competencias son acumulables. A través de una API pública de microcredenciales digitales bajo estándares internacionales como Open Badges, cada curso impartido en la Universidad Virtual en Casa o por plataformas EdTech puede ser verificado instantáneamente por empleadores locales y globales, sumando hacia títulos de mayor nivel y eliminando barreras burocráticas.

El segundo frente es la implementación de telemetría en tiempo real para transformar la evaluación docente y la gestión pedagógica. Mi paso por el Icfes me hizo comprender de forma profunda la trascendencia de la información instantánea: esta permite intervenir tempranamente en el rezago educativo, muy presente desde la primera infancia hasta la educación superior, y especialmente crítico en zonas rurales donde solo el 44,1 % de las escuelas primarias cuenta con acceso a Internet con fines pedagógicos. La analítica continua supera la foto fija de las pruebas estandarizadas para crear una verdadera sinergia entre evaluación y valoración. No se trata de evaluar para señalar o castigar, sino de investigar y gestionar el conocimiento para intervenir a tiempo en las aulas donde los niños están perdiendo competencias clave en lectura, escritura y matemáticas.

En tercer lugar, en consonancia con el Pacto por el Futuro, la inversión privada en educación debe canalizarse hacia la capacitación en bioeconomía, analítica de datos ambientales y agrotecnología de precisión. Un joven en el Chocó, la Amazonía o el campo colombiano podrá certificar habilidades de alto impacto económico y ambiental para trabajar de forma remota en proyectos globales de conservación, evitando la migración forzada y monetizando el capital natural del país.

Se requiere un mapa de navegación claro. El Sistema Nacional de Microcredenciales e Inteligencia Educativa debe ser la infraestructura base que garantice que cada individuo sea dueño de su propia trayectoria de aprendizaje. Los 200.000 jóvenes que hoy quedan marginados de la educación superior encontrarán en los ciclos breves una vía segura, digna y certificada hacia el mercado laboral.

Si pudiera priorizar una sola decisión digital para el cuatrienio 2026-2030, sería esta arquitectura pública articulada sobre datos en tiempo real y microcredenciales. Un modelo que reconozca el potencial de cada niño y joven, independientemente de su origen, permitiéndole al Estado no solo mantener a sus estudiantes dentro del sistema educativo, sino otorgarles la capacidad de programar la prosperidad futura del país.

Cita destacada

«Si pudiera priorizar una sola decisión digital para el cuatrienio 2026-2030, sería esta arquitectura pública articulada sobre datos en tiempo real y microcredenciales».

5 puntos clave

  1. Colombia necesita concentrar sus esfuerzos educativos digitales en una sola arquitectura, en vez de dispersarlos en programas desarticulados.
  2. La decisión digital prioritaria para 2026-2030 es institucionalizar un Sistema Nacional de Microcredenciales e Inteligencia Educativa.
  3. Una API pública de microcredenciales bajo el estándar Open Badges permitiría acumular y verificar habilidades en IA, robótica y bilingüismo, entre otras.
  4. La telemetría educativa en tiempo real permitiría intervenir a tiempo el rezago escolar, en especial en las zonas rurales con menor conectividad.
  5. Los jóvenes de regiones como el Chocó o la Amazonía podrían certificar habilidades en bioeconomía y agrotecnología para acceder a empleo remoto sin migrar.

Nota editorial de Voces TIC: Para ampliar esta discusión sobre aprendizaje y talento digital, vea «Del acceso al talento: reestructurar la agenda digital y tecnológica para Colombia», de Martha Patricia Castellanos Saavedra y «Colombia, nación que aprende y desaprende», de Jole Restrepo.

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