Por: Giovanni Stella
Fundador, IA con Canas.
Productividad & apropiación: Colombia no inventará la IA, pero puede ganar la carrera de aprender a usarla
Hace unos meses, en un comité directivo en Bogotá, el presidente de una compañía me hizo la pregunta que, en mi opinión, resume el desafío digital de Colombia: «Giovanni, ya entendí que esto funciona. Lo que no sé es quién en mi equipo sabe usarlo».
Llevo más de 20 años trabajando en tecnología, 15 de ellos en Google, donde fui CEO para Colombia, Centroamérica y el Caribe. He visto llegar varias olas: el buscador, el móvil, la nube. En todas, la conversación pública se concentró en la infraestructura, y la infraestructura importa. Pero esta ola es distinta, y creo que exige una decisión distinta.
Si pudiera priorizar una sola decisión digital para Colombia en el período 2026-2030, sería esta: convertir la apropiación de la Inteligencia Artificial por parte de la fuerza laboral actual en una prioridad nacional, con nombre, meta y medición. Un Pacto Nacional de Apropiación de IA entre Gobierno, empresas, gremios y academia.
Nótese lo que no estoy proponiendo. No propongo esperar a que las nuevas generaciones lleguen al mercado laboral con estas habilidades: eso tomará 15 años que no tenemos. Tampoco propongo empezar por regular: regular algo que la mayoría del país no sabe usar es diseñar a ciegas. Propongo empezar por la gente que ya está trabajando.
La Colombia que decide y produce hoy, la que dirige empresas, atiende pacientes, administra alcaldías y despacha en juzgados, es en su mayoría una generación que no creció con estas herramientas. Yo trabajo todos los días con esos profesionales, muchos con canas como las mías, y puedo dar fe de 2 cosas: el temor inicial es real, y se supera rápido cuando alguien les enseña desde su realidad y no desde el ‘hype’.
¿Por qué esta decisión y no otra? Por productividad. Colombia lleva décadas con la productividad estancada, y la IA es la primera tecnología de propósito general que aumenta de inmediato la productividad individual sin exigir grandes inversiones de capital. Un abogado, una médica o un contador con dominio de estas herramientas produce más y mejor desde la primera semana. Pero ese beneficio no se reparte solo: se concentra en quienes adoptan primero. Si no actuamos, la brecha de esta década no será de conectividad sino de apropiación, y separará a las empresas grandes de las pymes y a quienes crecieron con estas herramientas de la generación que hoy sostiene la economía.
¿Cómo se avanza en 4 años? Con 5 movimientos concretos:
- Meta pública y medible: que en 2030 al menos la mitad de los trabajadores formales del país use IA cada semana en su trabajo, medida con una encuesta anual de adopción. Lo que cuenta es el uso real, no los cursos tomados ni los diplomas colgados. Y junto a la meta de uso, una de resultado: impacto verificable en la productividad de las empresas y en el costo de los servicios al ciudadano.
- El sector público como primer alumno: cada entidad nacional y territorial con casos de uso implementados y servidores formados. El Estado no puede exigir lo que no practica.
- Incentivos para las pymes: beneficios tributarios condicionados a evidencia de adopción, no a facturas de capacitación. Ya sabemos que comprar cursos no transforma organizaciones.
- Infraestructura de confianza que ya existe: gremios, cámaras de comercio y cajas de compensación llegan donde ningún programa nacional llega solo.
- Alianzas con las plataformas donde los colombianos ya viven: No hay que llevar a la gente a la IA: hay que llevar la IA a donde ya está la gente. Casi todos usamos WhatsApp, y la IA de Meta está a un mensaje de distancia. Millones entramos a diario a Gmail y YouTube, y Google puede convertir esas puertas en aulas. Con OpenAI se puede negociar un acuerdo comercial específico para que las versiones avanzadas lleguen con subsidio a estudiantes, docentes, servidores públicos y pymes, con las universidades como red de formación y certificación. Conozco esas compañías por dentro y sé que acuerdos de este tipo ya se han firmado en otros países: Colombia tiene el tamaño de mercado y el talento para sentarse a negociarlos. El objetivo cabe en una frase: el mejor maestro del mundo en el bolsillo de cada colombiano.
Alguien objetará, con razón, el riesgo de depender de plataformas extranjeras. La respuesta no es renunciar a la velocidad que dan estas alianzas, sino negociarlas con condiciones claras de datos, precios y continuidad, y construir en paralelo capacidad propia: los modelos de pesos abiertos ya permiten correr IA en infraestructura local, a bajo costo y ajustada a nuestro contexto, incluso donde la conectividad falla. Primero adoptar rápido; después, con esa experiencia, construir lo propio.
¿Qué puede mostrar avances en el corto plazo? Un piloto en 2026 con 100 empresas de distintos tamaños y regiones, midiendo productividad antes y después, con resultados públicos. Nada convence más a un empresario escéptico que los números de otro empresario.
¿Y a qué me comprometo yo? A lo que ya hago cada día: formar en IA a los profesionales que el discurso tecnológico suele dar por perdidos, y poner esa experiencia, la de los comités directivos y la de las aulas, al servicio de quien diseñe este pacto.
En Google aprendí que las revoluciones tecnológicas no las ganan los países que inventan la tecnología, sino los que la adoptan más rápido y más ampliamente. Colombia no va a competir construyendo los modelos, pero puede competir, y ganar, siendo el país de América Latina donde más gente sabe usarlos. Esa carrera empieza en 2026, y no se corre en los centros de datos: se corre en las oficinas, los hospitales, las alcaldías y las tiendas donde Colombia ya está trabajando.
«No hay que llevar a la gente a la IA: hay que llevar la IA a donde ya está la gente. El objetivo cabe en una frase: el mejor maestro del mundo en el bolsillo de cada colombiano».
5 puntos clave
- La prioridad digital 2026-2030 debe ser la apropiación de IA por quienes ya trabajan, no solo por quienes van a trabajar.
- Meta medible: en 2030, la mitad de los trabajadores formales usando IA cada semana, con impacto verificable en productividad.
- El Estado debe ser el primer alumno: cada entidad pública con casos de uso y servidores formados.
- Alianzas con Meta, Google y OpenAI, más modelos de pesos abiertos locales: el mejor maestro del mundo en el bolsillo de cada colombiano.
- Colombia no ganará inventando la tecnología, pero puede ganar siendo el país que mejor la adopta.
Nota editorial de Voces TIC: Para ampliar esta discusión sobre talento y política nacional de IA, vea «Del acceso al talento: reestructurar la agenda digital y tecnológica para Colombia», de Martha Patricia Castellanos Saavedra y «La IA es un asunto de Estado», de Alejandro Toro Ramírez.


