‘Hoy por Teams, mañana por Meets’ se convirtió en un chiste propio del contexto digital que se desató en 2020. Pero reducir los fenómenos de Transformación Digital que suceden en las instituciones a ese punto del encuentro sincrónico, de la videollamada, sería somero.

En el caso de la educación superior, de las universidades, la tecnología en la nube, el análisis de datos y la Inteligencia Artificial (con sus diferentes vertientes como el Aprendizaje Automático), entre otras, han sido clave para el desarrollo de las clases, así como de otros procesos internos de los que poco se habla.

Más allá del correo, la gestión del horario o la clase virtual, ¿cómo ha sido la Transformación Digital de las universidades en Colombia?

Aliados tecnológicos de las Universidades de Colombia

Es claro que aquellas instituciones que comenzaron a crear su ruta de trabajo, su camino a seguir, desde hace varios años, tuvieron una ventaja considerable durante la pandemia. Frente a otros jugadores que, confiados en como se han venido haciendo las cosas tradicionalmente, se enfrentaron a un entorno desconocido, tanto para docentes, alumnos y más roles asociados a su  funcionamiento.

David Uribe, CTO de Oracle, una de las empresas de tecnología que han estado apoyando diferentes procesos en universidades colombianas como La Sabana, Los Andes, Javeriana, del Bosque, Santo Tomás y la Universidad Nacional, entre otras, llama la atención y señala: «Las universidades tienen que ser consientes de que la forma en la que han tenido éxito en su historia no les va a asegurar el éxito a futuro, y lo han aprendido con la pandemia. La educación está transformándose y las que pretendan continuar de la misma manera, es probable que no puedan sobrevivir a las nuevas exigencias que trae el futuro».

El caso de la Universidad de La Sabana es uno que ha dejado varias lecciones. En 2014 el campus en Chía (Cundinamarca) se inundó en medio de unos de los inviernos más fuertes que ha vivido Colombia. En ese entonces, las clases solo se detuvieron durante una semana y al cabo de 4 meses la actividad retornó al campus físico.

«Con la Sabana, la inundación los hizo reflexionar sobre el tener un campus virtual. Se dieron cuenta de que si lo querían virtual y a prueba de inundaciones, la tecnología no debería estar en el campus sino en la nube», explica Uribe. Ese camino que trazó la universidad le permitió convertirse también en una institución antipandemia (tecnológicamente hablando). Cuando comenzaron a decretarse las medidas de aislamiento en 2020, la universidad pudo pasar de un día para otro a sus clases virtuales.

«Pudieron sobrellevar todo el tema educativo. Un 97% fue cubierto inmediatamente», comparte el CTO de Oracle. Ese primer día de clases virtuales, lunes 23 de marzo de 2020, se conectaron 19.796 estudiantes (de un total de 20.323). Y el martes, 24 de marzo, la institución logró más del 95% de las clases, ya que 998 (de 1.100) sesiones se ejecutaron de manera efectiva.

Otro es el caso de la Uniminuto, que desde hace 3 años se ha enfocado en promover una Cultura Digital, plasmada en procesos de formación y adopción de la tecnología, que obedece a los diferentes planes de desarrollo (2020-2025). En este camino ha contado con el apoyo de empresas como VMware, que se ha encargado de hacer la consultoría y la ejecución de los cambios.

«Las nubes, tanto publicas como privadas, están jugando un papel supremamente importante en todas las organizaciones, porque hacen parte de una estrategia que les permite se más flexibles y rápidas en la entrega de soluciones. Con las universidades pasa igual o incluso tiene una mayor magnitud, porque están preparando las personas de mañana que deben entender cómo se mueven los negocios, y una forma es a través del uso de la nube», explica Juan Santiago Guzmán, country manager para la Región Andina, VMware.

Guzmán destaca que Uniminuto lleva en su ADN una visión de transformación, de cambio y adopción del mundo digital. «Eso va desde el rector, hasta el último estudiante. Un factor importante a la hora de desarrollar procesos son justamente las personas», agrega.

De otro lado, la empresa también apoya procesos en otras instituciones como la Universidad de Los Andes (con una solución de escritorios virtuales) y la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, cuyas necesidades son otras, y aquí están enfocados en mejorar la experiencia de conectividad en el último cuarto de milla con técnicas de remediación y algoritmos de Inteligencia Artificial. El cuarto de milla se refiere a ese último tramo de la conectividad, entre la caja del prestador de servicios hacia el dispositivo (computador).

educación superior Colombia 2021

Casos del día a día en los campus universitarios

Conectar a más de 19.000 estudiantes de manera masiva, proteger la información y el campus virtual, trae consigo retos enormes, y la ejecución de estas estrategias apoyadas en tecnología no siempre son tan perceptibles. Aquí intervienen soluciones de software y hardware.

«En la medida en que la universidad se vuelve digital, se debe preparar para responder a gran velocidad de acuerdo a sus currículums», explica Guzmán, de VMware. Con esto se refiere a que son diferentes las necesidades de una facultad de ciencias económicas, a una de humanas, una de ingeniería o de medicina, solo por mencionar algunas. Cada una necesita herramientas diferentes, un software diferente, un paquete de soluciones y aplicaciones diferentes.

Aunque en muchos casos hay que escribir ensayos académicos, lo que se soluciona a través de un procesador de texto (sea Word o documentos compartidos), esto es solo una pequeña parte de las actividades diarias. También se desarrollan proyectos, se crean laboratorios y semilleros que requieren toda una solución puntual.

Dar respuesta a todo este tipo de soluciones es donde está la clave del éxito. «Aprovechar las soluciones de software, de manera ágil, veloz y eficiente. Que tengan esa elasticidad de crecer, de acuerdo a las necesidades, o de reducirse si bajan los picos de uso (por ejemplo en temporada de vacaciones); preparar ambientes y generar independencia entre los mismos», agrega Guzmán.

Si bien instituciones como la Uniminuto ya tenían una ruta trazada, lo que hizo la pandemia fue –al igual que en otros sectores– acelerar la Transformación Digital y que se trabajara de manera diferente. Guzmán resalta algunos cambios puntuales que se pueden percibir en tareas del día a día:

  • La forma como se ponen disponibles los ambientes (laboratorios y herramientas). El trabajo para el personal técnico también se ha transformado drásticamente para preparar los ambientes de estudio. Antes, lograr que pudieran realizar ciertas clases, les demandaba un esfuerzo muy grande. Por ejemplo, instalando software de computador a computador; ahora todo se hace vía remota desde un centro de control.
  • La forma como se mantiene la seguridad de las aplicaciones.
  • La forma en la que se realiza la conectividad, porque ahora hay mayor concurrencia.
  • Los procesos de automatización. Procesos que tomaban mayor tiempo se hacen más rápido, casi de manera inmediata.

Otro chiste habitual de la época de la pandemia ha sido el que las reuniones y las clases virtuales parezcan sesiones espiritistas, con mensajes como ‘¿estás ahí?’, ‘¿me escuchan?’. Bueno, en el caso de VMware, cuenta con una solución específica. A través de algoritmos de Inteligencia Artificial, y con un hardware específico, remedia las fallas de conectividad. Lo que hace es detectar cambios de la señal y los corrige. «Tanto estudiantes como docentes necesitan tener una buena experiencia», agrega Guzmán.

Del lado de Oracle, su CTO destaca que la empresa de tecnología se enfoca en apoyar los cambios a través de 4 frentes:

  • Promover el éxito de estudiantes. Cómo logran su meta de terminar el plan de estudios y cómo empoderarlos.
  • Excelencia operativa, a lo que se le conoce como el back office, que se refiere a esa parte interna que incluye temas como el manejo financiero o atraer el mejor talento.
  • Innovación, y la aceleración de la misma, poniendo a disposición todas las tecnologías emergentes.
  • Habilitar el ecosistema de datos. Especialmente el poder anticiparse, poder predecir (no solo recolectar información), incluso detectar cuando algún estudiante pueda tener dificultades. 

Después del campus virtual: pistas del futuro

Los pasos a seguir dependerán siempre de los objetivos de cada institución y del camino recorrido. Como en todo, no hay una fórmula mágica que aplique igual a todos los caso.

Para la Uniminuto, el reto está en lograr, para 2025, integrar y conectar todos los sistemas de información que tiene disponibles a una infraestructura híbrida, para que sea una escalable, flexible y segura.

“Uniminuto tiene una gran apuesta en robustecer sus plataformas y tener nubes híbridas. En ese sentido, fortalecer y aumentar los niveles de servicios y la alta disponibilidad de las plataformas era la finalidad, así como agilizar nuestros procesos. En el tema de aprovisionamiento era clave tener en cuenta la gestión de las plataformas dentro de la Institución y hacer despliegues en la nube para poder tener los sistemas de información, subirlos a la nube pública y bajarlos a nuestra nube privada. Básicamente buscamos la continuidad y la disponibilidad de nuestras plataformas”, explica Saúl Antonio Reyes A., director de Tecnología y Sistemas de Información de la universidad.

Uniminuto está trabajando arduamente en la arquitectura, diseño, adquisición, configuración y puesta en marcha de una infraestructura hiperconvergente de servidores, almacenamiento, licencias y servicios profesionales asociados, proporcionados por VMware, a través de su aliado, Green, un aliado local de amplia experiencia que acompaña a las empresas en el aprovechamiento de los datos y procesos de analítica.

Foto: Davide Cantelli (En: Unsplash)

En el caso de La Sabana, se destaca que en ese proceso de migración a un campus en la nube se pudo evidenciar la excelencia operacional, que trae consigo el tema financiero. Al no tener que mantener un datacenter o no tener que estar renovando servidores o estar invirtiendo en tecnología, se había estipulado un ahorro de 21 %; al final de este proceso el ahorro fue más de 30 %. Ese ahorro se pudo reinvertir en otros puntos, como los planes a futuro.

«Durante la pandemia hemos trabajando y diseñando lo que es la universidad del futuro. Estamos pasando de cómo ahorrar costos y cómo sobrellevar emergencias, a dar el siguiente paso. Estamos trabajando en un plan a varios años en cómo dar esos pasos, apoyados en los 4 pilares», comparte Uribe, CTO de Oracle.

Los estudiantes de hoy son muy diferentes a los de hace 10 años y, dice Uribe, ahora buscan experiencias personalizadas. «Los estudiantes de ahora tienen una identidad, saben que son únicos y quieren una experiencia única. Por lo que el estudio se está haciendo más modular y se están reevaluando los planes de estudio». Menciona que ya se han venido dando cambios como el hecho que las carreras sean más cortas. Todo lo anterior se está analizando para hacer los cambios que sean necesarios y en ese futuro la tecnología será fundamental, específicamente el Aprendizaje Automático (Machine Learning).

El ejemplo más claro para entenderlo es el análisis de hábitos en plataformas como Netflix o una tienda virtual. Con la educación sucede lo mismo. Se identifican los gustos, los patrones, si un estudiante sacó un libro de la biblioteca (y qué tipo de libro), las interacciones con las cuentas oficiales de cada institución, las compras en las tiendas institucionales, etcétera, y toda esta información servirá para que el algoritmo aprenda y pueda sugerir alternativas personalizadas.

Algo que ya sucede en otras plataformas como Platzi o Crehana, solo que aquí vendría apoyado por todo aquello que implica el hacer parte de la educación formal y la formalidad del conocimiento. Habrá requisitos, claro que sí. Asimismo se ajustarán las alternativas de acuerdo a las necesidades. «Ahí está la combinación y el equilibrio», explica Uribe.

Finalmente, pero no menos importante, otro tema en el que se ha concentrado Oracle es en la formación de talento. No se trata solo de saber usar las herramientas, sino de aprender a desarrollarlas, y ya es bien conocido el déficit de profesionales en ingeniería que tiene Colombia. Por eso, en alianza con el Sena y el Ministerio TIC la empresa trabaja en programas sin ánimo de lucro, dedicados a la educación, a formar programadores, administradores de bases de datos y de personas que conozcan la infraestructura en la nube.

«A través de Oracle Academy los estudiantes pueden acceder a nuestra tecnología para el aprendizaje personal, así como para proyectos de investigación e incluso apoyamos y asesoramos en el uso de nuestra tecnología, para aquellos proyectos que son más enfocados para el bienestar social«.


Foto de portada: Taylor Vick (Unsplash)