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La productividad debe servir para tener una vida mejor, no para volvernos robots

6 años en el Ejército de Israel, durante los que llegó a ser capitán de la Fuerza Aérea –un cargo de mucha responsabilidad, en el que se manejan equipos humanos y bienes físicos de gran valor, en el que se deben tomar decisiones rápidamente… en fin, en el que hay que hacer un trabajo efectivo bajo presión– no pasaron en vano por la vida de Amikam Yalovetzky. De hecho, esta etapa de su vida fue clave para desarrollar su interés en temas de productividad y eficiencia, en cómo mejorar los procesos y enfocarse en asuntos que impactan la vida, el desempeño y el bienestar de las personas. Un interés que al final fue la base para crear el Método Tiger.

Pero su idea de la productividad no es convertir a las personas en robots. De hecho, el método que ha desarrollado para hacer personas y empresas más productivas también busca que las primera tengan una vida mejor. Que llegue el punto en el que puedan poner la cabeza sobre la almohada y decir: «Hoy fue un buen día, en el que hubo algo que me dio alegría, algo que me dio satisfacción, en el que hice algo urgente que tenía que hacer». Para él, la mejor productividad es encontrar un sistema que funciona para uno. «Y esa satisfacción y esa alegría te ayudan también a reducir el estrés, a enfocarte en dónde tomar decisiones relacionadas con cosas que son importantes», asegura Amikam Yalovetzky.

La productividad, continúa el fundador del Método Tiger, también empuja a las personas a hacer cosas que simplemente creían que no se podían hacer. «Nos ayuda también a aprender nuevas habilidades, a adquirir nuevos hábitos, a usar nuevas herramientas para lograr algo que a lo mejor hace tres meses pensábamos que estaba fuera de nuestro alcance».

Amikam Yalovetzky
Amikam Yalovetzky, fundador del Método Tiger.

Con un best-seller publicado (a finales de 2020, ‘El ADN del Tiger’ fue número 1 en Amazon en 20 categorías) y otro libro en camino, Amikam Yalovetzky habló con Impacto TIC sobre temas de productividad, sobre el Método Tiger y la academia que lleva el mismo nombre, a través de la que comparte su conocimiento con personas y empresas que quieren ser más productivas. Esto nos contó.

Impacto TIC: Un día Amikam decidió que no iba a guardarse para él solo ese conocimiento adquirido, sino que lo iba a compartir con el resto del mundo. Y surgió Tiger by Amikam… Cuéntenos un poco más acerca de esa historia.

Empecé hace 2 años, cuando vi la necesidad de la gente, porque nuestra cultura nos roba mucha energía y mucho tiempo. Al final, la productividad es la suma de cuánta energía y cuánto tiempo dedico a hacer las cosas. Y creo que en nuestra cultura hay muchas distracciones que quitan mucha energía, que nos desvían de lo importante, y nos dejamos arrastrar por eso y muchas veces nos desenfocamos de lo principal, de lo importante, y nos ponemos a hacer 100 cositas que de verdad no tiene ninguna influencia. Terminamos agotados y agobiados porque no hicimos lo que queríamos o teníamos que hacer, lo que consideramos como importante.

Entonces, de ahí nace la idea de Tiger by Amikam y también Tiger Academy, que es una academia en la que enseño diferentes maneras de cambiar ese comportamiento a través de diferentes técnicas y tácticas.

Al respecto hay muchos libros, y una de las cosas que descubrí es que todos creen que tienen la razón. Pero mi idea tiene un enfoque muldimimensional de la productividad. No es una dimensión, sino que depende de mi estilo de vida, de las consecuencias; y las consecuencias en la vida de uno van cambiando: te casas, cambia algo; vas a estudiar, cambia algo; vas a la universidad, cambia tu estilo de vida; nace un bebé, cambia tu estilo de vida.

Entonces, la productividad multidimensional enseña a usar las herramientas, ir ajustando según esos cambios, seguir siendo productivo y no dejar que otras cosas te vuelvan a desviar. Esa es la idea de compartir estos conocimientos con la gente y, como digo siempre, si logramos hacer un cambio pequeño en una persona, es como si cambiamos el universo entero.

Mencionó usted que hay muchos libros sobre el tema, y usted tiene uno propio en el que enseña su enfoque de la productividad. Háblenos un poco de este trabajo y del que sabemos que viene en el camino.

Durante la época de la pandemia me pregunté muchas veces qué hacer con ese conocimiento. Estamos en esta situación, ¿cómo puedo sacar algo mejor de mi? ¿Y cómo puedo impactar a más gente sin tener que estar hablando las 24 horas con miles de personas? Y uno de los caminos fue el libro.

El primer libro, que se llama ‘El ADN del Tiger’, lo publiqué el 21 de octubre de 2020 en Amazon. Son 10 capítulos sobre 10 técnicas para mejorar el enfoque, la productividad y el éxito profesional. En cada uno de ellos se habla de una problemática, se sugiere una solución y un camino fácil de adaptar. Pero el lector no tiene que leer los 10 capítulos de una vez: puede enfocarse en uno, intentar la solución y volver al libro más tarde. Pero, como siempre lo digo, todo está conectado en la vida. Es una tela de araña: si tocas de un lado, se siente del otro. Entonces, si mejoras una cosa, eso puede tener impacto en muchas cosas.

El segundo libro vendrá pronto, en marzo de este año. Se enfoca en el tema de metas, de como crear metas, la importancia de las metas en nuestras vidas. ¿Cómo impactan la forma que pensamos? ¿Cómo nos pueden hacer vivir mejor? Y cómo crear un plan tanto individual como con equipos.

Entonces démosle a la gente un abrebocas para que se antoje de comprar este segundo libro, y hablemos un poco de las metas y por qué son tan importantes.

Si no sabes a dónde quieres ir, cuál es el camino y cuándo debes llegar, ¿cómo sabes que estas en el lugar correcto? Si cuando queremos ir de compras al centro comercial sabemos a dónde vamos y llegamos, ¿por qué no saber a dónde quiero llegar a nivel personal, profesional, espiritual, financiero… a todos los niveles? Y ese es el impacto que tienen nuestras metas sobre nuestras vidas, que nos dan esa dirección y nos ayudan a distinguir entre lo que nos aporta y lo que nos quita.

Obviamente que no es una línea recta y en el camino hay piedras, huecos, un árbol que se cae, tormentas… pero para eso está el plan. Estuve leyendo mucho sobre estudios que se hicieron sobre metas y su impacto sobre la mente es genial. Cuando nos ponemos metas, nuestro cerebro automáticamente ve los obstáculos menos difíciles. Si ponemos metas que son retos más grandes, automáticamente vemos que los obstáculos están, pero no son tan grandes como pensábamos en un principio.

Por otro lado, tenemos que saber cómo podemos lograr algo que pensábamos que no podíamos hacer. Las metas son justamente eso, porque tenemos cuatro tipos de comportamiento que dependen de las habilidades y de la motivación que tenemos.

Entonces, por ejemplo, hay actividades que no requieren ni motivación ni habilidad, como sacar la basura: agarras la bolsa y no hay que saber mucho más. También hay cosas que requieren habilidad y poca motivación; por ejemplo, llevar un niño en el carro a la escuela, que es hacer lo mismo todos los días: no hay una motivación, pero sí necesitas la habilidad de conducir. Pero ¿qué pasa cuando conduces en París si nunca fuiste antes? Tienes la motivación de no perderte, de no chocar y a la vez debes usar las habilidades. Otro ejemplo puede ser cambiar un pañal: hay mucha habilidad, hay mucha motivación; no quieres que el bebé se irrite, no quieres que huela mal. Pero a la vez, si quisieras una máquina que haga por ti ese trabajo de cambiar el pañal, necesitas mucha motivación y mucha habilidad para diseñar esa máquina. Entonces son cuatro cuadrantes y hay que saber dónde está uno, y eso nos ayuda a saber cómo movernos y hacia dónde.

Las metas nos ayudan a cambiar esos comportamientos, de los más simples a los más sofisticados; a saber dónde necesito más habilidades, dónde necesito crear más motivación.

¿Cuáles son los principales errores que cometen las personas y las organizaciones cuando toman la decisión de implementar nuevas estrategias de productividad?

La productividad y las metas van juntos, más en empresas y más en planes de equipos. Entonces hay que empezar de arriba hacia abajo. Yo lo que veo muy a menudo es que empiezan por actividades: ¿qué vamos a hacer este año?, ¿cómo vamos a mejorar el website?, ¿cómo hacemos esto o lo otro? Entonces se trabaja en una lista de acciones, de actividades que en realidad no son la meta; eso es lo táctico. 

Entonces, primero que todo, hay que empezar de arriba: ¿cuál es la meta? Pero ahí también suele aparecer un error y es que no se define bien esa meta. Hay varias cosas básicas; por ejemplo, «quiero cambiar de carro», no es una meta. La meta específica debería ser: «Quiero comprar un carro de marca Tiger, del año 2008, en agosto 2021; lo voy a pagar 50 % de mis ahorros y 50 % con un préstamo que le voy a pedir al banco tal».

Una meta tiene que ser específica, que significa que cualquier persona puede leerla y, en el caso de una empresa, que cualquier empleado lea la meta y tenga claro cuál es. Debe tener un tiempo de comienzo y un tiempo de final. Por ejemplo, en el tema de ventas es muy importante tener metas trimestrales. Pero «este año queremos crecer las ventas» no es una meta. Porque si creciste diez centavos, cumpliste, ¿no?.

Pero también es importante tener un reto que sea alcanzable: «Queremos subir las ventas 7 % este año; lo haremos a través de 50 % de renovación de clientes existentes y 50 % a través de conseguir nuevos clientes en la industria de las TIC». La meta tiene que ser especifica, bien clara, que sea desafiante, que tenga un tiempo.

Finalmente, debe tener métricas. Y en el libro hablo más de la diferencia entre KPI (key points indicators o indicadores claves), métricas –que es diferente– y objetivos –que es otra cosa–. Entonces, por la manera como voy a medir sé qué tan lejos o cerca estoy de cumplir la meta. Y esa medición nos ayuda a hacer los ajustes al plan que tenemos.

Para terminar, ¿cuáles han sido sus principales aprendizajes? ¿Qué es lo que más satisfacción ha dejado en este camino de trabajar en la productividad?

Bueno, uno de los aprendizajes es que siempre hay que aprender. Lo que uno conoce no es nada relacionado a lo que no conoce y el miedo que yo tengo personalmente es quedarme solo con lo que conozco. Entonces una de mis metas diarias es hacer una pregunta sobre un tema de algo que no conozco.

Eso y el mejoramiento continuo: siempre podemos ser mejores; incluso cuando pensamos que hacemos algo perfectamente, podemos mejorar. Siempre hay que mejorar, siempre podemos mejorar una relación, escribir mejor, hablar mejor, siempre podemos tratar mejor a una persona, siempre podemos tratarnos mejor a nosotros mismos.

Creo que el aprendizaje continuo y el mejoramiento continuo son los mejores aprendizajes que uno tiene.

Redacción
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