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Cómo lograr un mejor balance entre su vida laboral y personal

Si tener un balance entre la vida laboral y la personal ya era difícil en el pasado, ahora que muchas más personas trabajan desde su casa el reto es todavía mayor. Sobre todo si se tiene en cuenta que no siempre es una sola persona la que cumple con sus responsabilidades laborales, sino toda una familia en la que puede haber más de un trabajador, además de estudiantes, que tienen que compartir los espacios, la conexión a Internet, quizás algunos dispositivos, el tiempo.

Quitarse de encima el tiempo que se dedicaba al transporte, en medio de los trancones, es uno de los grandes atractivos del trabajo remoto. Pero eso no significa que necesariamente se deban cambiar las hora en el bus o en el carro por horas en el escritorio, o que no deba sacar tiempo para usted mismo.

Por eso, hoy vamos a darle algunas recomendaciones para balancear mejor el tiempo personal y familiar con el laboral, que comparte con nosotros Amikam Yalovetzky, especialista en temas de productividad y fundador del Método Tiger.

Enfocarse en la calidad más que en la cantidad

El primer consejo de Amikam es buscar los mejores resultados durante el tiempo que le dediquemos al trabajo. Lo importante no son las horas que permanezcamos frente al computador, sino lograr una calidad que nos deje satisfechos en cada una de las tareas que desarrollemos.

Para lograr esto es necesario enfocarse cada día en las tareas más importantes (MIT, por su sigla en inglés) y desarrollarlas en primer lugar; no dejarlas para el final del día (o de la semana) cuando ya estemos cansados, con menos disposición y seguramente con menos posibilidad de obtener buenos resultados.

Imagen: Tumisu (Pixabay).

Al final, lo importante es evitar que el trabajo consuma todo el día, de manera que también sea posible disponer de más tiempo de calidad para las actividades personales y familiares. Amikam hace énfasis en la importancia de destinar espacios para uno mismo, que al final también traen beneficios para la convivencia en familia: si uno está bien, todos estamos bien.

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar

¿Cuál es el espacio que se le dedica al entorno de trabajo? Puede ser una parte de la sala, la mesa de la cocina o, si usted es afortunado, es posible que tenga una habitación que pueda designar como estudio o lugar de trabajo. Lo importante es que destine siempre el mismo espacio para trabajar, no que se esté moviendo con el computador por diferentes espacios de la casa.

Vida personal
Las condiciones actuales obligan a que los miembros de la familia se distribuyan para trabajar o estudiar espacios que no siempre están diseñados para estas actividades. Lo importante es disponer siempre del mismo espacio para hacerlo. Imagen: Pxhere.

El computador, para trabajar; el celular, para lo demás

Procure que el computador sea el único dispositivo dedicado al trabajo y deje el teléfono para asuntos diferentes. Esto ayuda a separar las actividades. Si el teléfono solo se usa para comunicaciones, para navegar durante el tiempo libre o para chatear, es más fácil establecer una diferencia entre las actividades personales y las laborales. Sí, sí… seguramente necesitará responder una llamada de trabajo por el celular. Establezca estas diferencias en la media en que sea posible. Por ejemplo, si el sistema de mensajería instantánea que usan en su oficina tiene una app para el computador, instálela y úsela allí.

Coordinar las rutinas personales y familiares

Es importante que todos los miembros de la familia que trabajan y estudian desde casa establezcan rutinas individuales y en familia que estén coordinadas. Por supuesto, es fundamental respetar los tiempos de estudio y trabajo. Una vez finalizadas las jornadas, se puede hacer una agenda que incluya hacer las tareas, momentos para jugar, realizar actividades creativas, compartir con la familia; en la medida de lo posible, salir a la calle, pero tomando todas las precauciones del caso y siguiendo las recomendaciones de las autoridades.

Vida personal
Imagen: August de Richelieu (Pexels).

Lo mejor es que los niños participen en la definición de esta agenda, no debe ser impuesta. Esto genera más entusiasmo a la hora de realizar la actividades, porque no se sienten obligados.

En cuanto a lo personal, establezca una rutina propia. Al levantarse, evite a toda costa que lo primero que haga sea mirar el celular. De hecho, es mejor que dedique los primeros 30 o 60 minutos del día a actividades en las que no necesite dispositivos electrónicos: prepare el desayuno, medite, saque a pasear el perro. No salte de la cama al celular ni al trabajo inmediatamente; mejor, llénese de energía para afrontar la jornada que tiene por delante. Igual, un par de horas antes de acostarse, desconéctese; deje el celular cargando en una habitación distinta a la alcoba en la que duerme.

Planifique

Todo lo anterior será más exitoso en la medida que planifique sus acciones. Por ejemplo, defina una hora o una actividad que marque el final de la jornada laboral. Pueden ser las 6 de la tarde o el momento en el que termine el informe diario de actividades (claro, evite que le den las 10 de la noche haciendo ese informe). No siempre será fácil lograrlo, pero en la medida que deje las tareas más importantes para el comienzo del día (cuando está descansado y cargado de energía), encontrará menos inconvenientes en terminar a la hora fijada si las tareas que faltan por hacer son menos trascendentales.

Lo mismo sucede con los fines de semana: si su meta es no trabajar los sábados y los domingos, pero aún así llega al viernes con muchas tareas pendientes, es posible que no esté estableciendo bien sus prioridades ni dándoles el tiempo que les corresponde a las tareas más importantes. Revise su agenda, sus tareas, sus prioridades. ¡Planifique mejor!

La reflexión de Amikam sobre este asunto va directo al grano: siempre hay más. Uno puede vaciar la bandeja de correo electrónico y al final del día siempre habrá 50 mensajes nuevos. Siempre hay otra conferencia, siempre hay otra reunión. Pero al tener claro cuáles son las tareas más urgentes, más importantes, que dan más satisfacción o dan más alegría a nivel personal, y, en especial, las que permiten avanzar más en el logro de las metas, será más fácil establecer prioridades y balancear mejor dichas actividades.

«Normalmente nos da miedo tomarnos 2 horas en la mitad del día para ir al supermercado, pero no nos molesta olvidarnos del niño que está frente al televisor, y de pronto nos dan las 8 de la noche, hay que cenar y hay que acostarnos. Si nos enfocamos en la calidad del trabajo más que en las horas que le dedicamos, será más fácil manejar todo esto, sin el estrés que trae detrás», concluye Amikam.

Redacción
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