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“Construir sobre lo construido”: El aliado tecnológico detrás del éxito de Bre-B en Colombia



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El sistema de pagos inmediatos Bre-b procesó más de 800 millones de transacciones en sus primeros siete meses en Colombia. Esta infraestructura central, operada tecnológicamente por ACI Worldwide, transforma la inclusión financiera al interconectar bancos, cooperativas y las fintech.

Publicado el 28 de may de 2026

Sandra Defelipe Díaz

Periodista especializada en tecnología, en medios digitales, producción de contenidos y liderazgo editorial



El cerebro detrás de Bre-b- Así funciona la tecnología

Colombia acaba de escribir uno de los capítulos más ambiciosos de su historia financiera. En apenas 7 meses, Bre-b no solo superó todas las proyecciones: se convirtió en un referente mundial de adopción de pagos inmediatos. Pero detrás de los números hay una historia de infraestructura, interoperabilidad y un reto que apenas empieza.

Cuando Mauricio Fernández, director de ventas para Suramérica de ACI Worldwide —el proveedor tecnológico detrás de la infraestructura central de Breve—, cuenta los resultados de los primeros 7 meses del sistema, la sorpresa es genuina: más de 800 millones de transacciones procesadas, más de 100 millones de llaves registradas y más de 220 entidades conectadas, entre bancos, cooperativas y fintechs.

“Bre-b ha roto todas las expectativas. No solamente en Colombia, en Latinoamérica, a nivel mundial, mejor dicho, ha roto récords de adopción y de crecimiento”, dice Fernández. “En promedio, cada colombiano ya tiene 2 llaves registradas en el sistema y eso sigue creciendo”. Que Colombia haya llegado tan lejos tan rápido no es casualidad; es el resultado de una decisión filosófica del Banco de la República que Fernández resume en una frase: “construir desde lo construido”.

Mauricio Fernández, director de ventas para Suramérica de ACI Worldwide.

Construir sobre lo construido: El cerebro detrás del riel

ACI Worldwide opera como el núcleo tecnológico que el Banco de la República eligió para hacer realidad su visión. El sistema funciona a través de dos módulos principales: uno que administra las llaves —esos identificadores (número celular, cédula, correo) que reemplazan los engorrosos datos bancarios—, y otro llamado MALL, donde ocurre la liquidación y compensación de cada pago en tiempo real.

La gran apuesta estratégica fue no imponer un sistema desde cero. A diferencia de otros países donde el banco central construyó su propio sistema y ordenó a todos conectarse, en Colombia se aprovechó lo que ya existía: redes como Redebank, Credibanco, Servibanca, Visionamos y GoPayments, que ya tenían infraestructura y usuarios. ACI conectó esas piezas en una arquitectura interoperable.

“Antes yo te decía: ¿Tú tienes tal billetera? Te paso por ahí. Y tú: No, no tengo eso. Ah, no, pues entonces no te puedo pagar”, recuerda Fernández, describiendo la fragmentación previa. “Hoy, entre esas 220 entidades, ya es gratis en tiempo real”.

¿Qué impacto tiene Bre-b en la inclusión financiera?

Aquí está el dato que pocas veces se menciona con suficiente énfasis: una parte importante de las más de 220 entidades conectadas a Bre-b no son bancos tradicionales. Son cooperativas de ahorro, fintechs y entidades de microcrédito que, antes del sistema, estaban excluidas de la interoperabilidad. Sus usuarios —muchos en regiones apartadas del país— no podían recibir transferencias desde otras plataformas a menos que el remitente tuviera la misma aplicación.

Ese muro ya no existe. Hoy, un socio de una cooperativa en Nariño puede recibir pagos desde Bancolombia o Nequi en segundos. Eso, en términos de inclusión financiera, es una transformación silenciosa pero profunda.

Bridget Hall, líder de Pagos Cuenta a Cuenta para las Américas de ACI Worldwide, quien trabaja con sistemas de pagos instantáneos en más de 75 países, señala que la alianza público-privada colombiana es inusual y valiosa: “Lo que vemos en otros lugares es que el sector público lo impulsa con mandatos y regulaciones, o que el sector público y privado avanzan cada uno por su camino. Aquí en Colombia, es muy emocionante ver cómo Bre-b creó interoperabilidad en todo el ecosistema”.

No obstante, la velocidad del dinero digital también atrae la sofisticación del delito. Los estafadores han aprovechado el auge mediático de Bre-B para lanzar campañas de phishing y fraudes de ingeniería social. En los rieles de pago tradicionales, el monitoreo del fraude era un análisis post-mortem: la transacción pasaba, el analista revisaba horas después y se tomaban medidas preventivas posteriores. Con los pagos inmediatos, no hay tiempo para autopsias; la transacción es irrevocable y definitiva en segundos.

Mauricio Fernández aclara que, si bien la pedagogía es una tarea diaria, el blindaje técnico que implementa ACI corre por cuenta de la Inteligencia Artificial y el Machine Learning de última generación. La plataforma analiza patrones de comportamiento de los datos enriquecidos en milisegundos para detener el fraude en el vuelo, antes de que el dinero abandone la cuenta emisora.

¿Cuáles son las oportunidades de Bre-b para las empresas y pymes?

Hasta ahora, la conversación pública sobre Bre-b ha girado casi exclusivamente en torno a las transferencias entre personas (P2P). Pero los expertos coinciden en que el verdadero salto de valor está en los casos de uso empresariales.

Hall identifica patrones globales que Colombia ya está comenzando a replicar:

  • Pagos a comercios (P2M): El cliente paga mediante un código QR o una solicitud digital. El comercio recibe confirmación instantánea y puede actualizar inventario en tiempo real. Para las pequeñas y medianas empresas —muy sensibles al flujo de caja— esto es transformador.
  • Dispersión de nómina: Pagarle a cientos de empleados en segundos, sin intermediarios lentos, con confirmación inmediata de recibo.
  • Pagos recurrentes y programados: El equivalente a domiciliar un servicio, pero con la transparencia y velocidad de los pagos inmediatos.
  • Cobro anticipado contra entrega (B2B): El proveedor entrega el producto solo al confirmar el pago. Hall usa una analogía directa: “Tengo un bar. Necesito mucho tequila para el viernes a las 7, pero el proveedor no me la da hasta que pague. Con pagos instantáneos, él confirma el pago y me envía el pedido de inmediato”.

Fernández añade que ya se está discutiendo activamente la integración de pagos cross-border —entre países— usando estas mismas infraestructuras, posiblemente con stablecoins como puente entre ecosistemas nacionales: “Tecnológicamente vamos hacia allá. Se habla de stablecoins, de activos digitales. Esto empieza a crear una nueva era en los pagos entre países”.


El modelo de negocio: ¿quién paga qué y desde cuándo?

Una pregunta que circula con frecuencia entre comercios y empresas es si Bre-b seguirá siendo gratuito. La respuesta, según Ana Carolina Ramírez del Banco de la República, quien participó en el encuentro, es matizada.

Durante los primeros tres años de operación, el Banco de la República decidió no cobrarle a las entidades financieras por el servicio de liquidación —el MALL— precisamente para que tuvieran incentivos para no trasladarle costos al usuario final. Pero a partir de 2028, el banco comenzará a cobrar una tarifa a las entidades originadoras y receptoras de cada transacción: actualmente estimada en alrededor de 6 pesos por transacción (tres por cada extremo).

“La probabilidad de que la entidad financiera le cobre al usuario final es bien chiquita. Porque llevan prestando el servicio a cero pesos y que de repente salgan a decir que ahora va a costar, va a ser muy difícil”, explicó Ramírez.

El estado actual del sistema genera tranquilidad: las tasas de cumplimiento de todos los actores alcanzan el 99,9 % de disponibilidad, un nivel que incluso permite hablar de escalar con nuevas funcionalidades en el corto plazo.

Colombia en el mapa global: un logro con pies en la tierra

ACI Worldwide soporta 26 esquemas domésticos de pagos en tiempo real alrededor del mundo, y 11 de ellos son infraestructuras centrales —como la de Colombia—. La empresa opera en todos los continentes y alcanza a casi dos mil millones de personas.

Desde esa perspectiva global, Bridget Hall es clara en advertir que no existe una receta universal: “El mismo playbook de tomar pagos instantáneos en vivo en India no puedes siempre tomarlo y dejarlo en Colombia, o Ecuador, o Panamá. Cada país no es exactamente igual. Tenemos que tomar en cuenta las diferencias regionales, nacionales y culturales”.

Colombia lo entendió. No copió a Brasil; aprendió de él. No mandató desde arriba; construyó desde abajo. Y en siete meses, ese enfoque se tradujo en 800 millones de transacciones que cuentan una historia de adopción sin precedentes en el mundo.

El camino que queda por recorrer

Sería ingenuo, sin embargo, celebrar sin mirar los desafíos. La adopción masiva por parte de los usuarios finales convive con brechas de educación digital que aún son significativas. El fraude evoluciona a la par de los pagos. Y la integración de casos de uso empresariales complejos —especialmente en grandes empresas con procesos muy arraigados— tomará tiempo y voluntad de cambio institucional.

Hall lo pone en perspectiva con el caso de Estados Unidos, donde el equivalente local lleva 3 años operando y la adopción sigue siendo más lenta de lo esperado: “El tiempo de mercado es muy rápido. Las expectativas de consumidores y negocios han cambiado de los 7 a 10 días de negocio a que realmente les gusta, por favor, ahora mismo”.

Colombia, con Bre-b, ya entendió esa urgencia. La pregunta que define el siguiente capítulo no es si los pagos inmediatos van a transformar la economía colombiana: eso ya está pasando. La pregunta es si el país será capaz de llevar esa transformación hasta los rincones donde el dinero digital todavía no llega —y si los actores del ecosistema tendrán la visión para innovar más allá de la transferencia entre personas, construyendo los servicios que harán de Colombia un verdadero laboratorio de la economía digital en América Latina.

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