La adopción tecnológica en Colombia no depende únicamente de comprar computadores, contratar una nube o incorporar Inteligencia Artificial. El desafío empieza a trasladarse hacia la capacidad de integrar esas herramientas, financiarlas, proteger la información y convertirlas en resultados para el negocio. En el camino tecnológico de la región, TD SYNNEX busca ampliar su operación de soluciones de Endpoints en Colombia y Ecuador, mientras sus directivos advierten que el mercado está obligando a distribuidores y canales a transformar su papel.
La conversación sobre Transformación Digital en Colombia ha cambiado. Durante años, buena parte de las discusiones empresariales se concentraron en incorporar nuevas herramientas, migrar sistemas a la nube o renovar infraestructura. Sin embargo, el siguiente desafío parece ser más complejo: conectar todas esas tecnologías con las necesidades reales de cada negocio.
Los datos muestran parte de esa paradoja. Según las cifras más recientes disponibles del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), sobre empresas manufactureras, correspondientes a 2023, el 99,7 % utilizaba computadores y el 99,6 % tenía acceso a internet. Sin embargo, disponer de infraestructura no significa necesariamente haber alcanzado una Transformación Digital profunda. El Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Cintel) ha advertido a través de diferentes estudios, que la madurez digital sigue siendo desigual y que muchas organizaciones todavía enfrentan dificultades para convertir la tecnología en cambios estructurales y generación de valor.
Esa diferencia entre tener tecnología y aprovecharla fue uno de los temas centrales de la conversación con Ricardo Caballero, director general de TD SYNNEX para Colombia y Ecuador, y Darío Pariente, director sénior de Endpoint Solutions. La compañía anunció la expansión de esta unidad de negocio, con la que busca complementar su operación en áreas como ciberseguridad, cloud, data center y servicios.
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La tecnología como una herramienta para no quedarse atrás
Durante la conversación apareció una preocupación sobre la velocidad con la que están cambiando los mercados. Caballero considera que muchas empresas todavía reaccionan lentamente frente a los cambios tecnológicos, incluso cuando nuevos competidores ya están construyendo modelos de negocio diferentes.
“El mismo mercado está pidiendo que uno tiene que moverse muy rápido, porque si te quedas dormido a nivel tecnológico, el usuario cambia rápidamente. Cada negocio tiene que transformarse para llegar a más clientes, para ser más productivo y para bajar costos. Si no lo hace, va a llegar alguien nuevo que monte su negocio de otra manera y lo que tú venías haciendo bien durante 20 años ya no es suficiente”, explicó Caballero.
La advertencia no significa, según el directivo, que todas las empresas deban iniciar una transformación radical de inmediato.
Caballero también agregó que no se trata de decirle al cliente que mañana tiene que estar completamente transformado. Pero sí tiene que empezar. Si no empiezas, te quedas atrás. Lo que buscamos es acompañarlo en ese proceso, entender qué necesita su negocio y ayudarle a construir una transformación que tenga sentido”.
Ese punto es relevante porque incluso desde las políticas públicas la adopción tecnológica continúa siendo un proceso en desarrollo. El Ministerio TIC ha mantenido programas de acompañamiento para empresas y emprendedores que buscan incorporar herramientas digitales, mientras estudios sobre el ecosistema tecnológico colombiano siguen identificando brechas de talento, financiamiento y adopción como algunos de los principales desafíos.
El cliente ya no quiere comprar tecnología, quiere resolver un problema
Para Ricardo Caballero, uno de los principales cambios está ocurriendo en la manera en que las empresas se relacionan con sus proveedores tecnológicos.
Según explicó, la conversación ya no puede centrarse únicamente en las características técnicas de un producto, porque las necesidades son diferentes según la industria, el tamaño de la empresa y el problema que se quiere resolver.
“Los negocios que estamos haciendo nosotros son entendiendo al cliente. Dependiendo del sector, no es lo mismo una solución tecnológica para un banco que para el sector salud. No es lo mismo para el sector gobierno. La tecnología se tiene que acomodar a las necesidades. Nosotros estamos acercándola a los clientes, entendiendo cuál es su negocio y cuál es su necesidad”, agregó.
Caballero plantea que esta transformación también está cambiando el papel de los partners. En lugar de comenzar la conversación con una marca, un dispositivo o una especificación técnica, el punto de partida debería ser el negocio del cliente.
La lógica, según explicó, es evitar que las empresas tengan que comenzar desde cero procesos que ya han sido probados en otros mercados: “Estamos llevando casos de uso y casos de éxito que estamos teniendo en universidades o en diferentes sectores y replicándolos. La idea es que, en vez de reinventar la rueda, podamos aprovechar lo que ya se hizo en Brasil, México o Argentina y aterrizarlo aquí. Lo que buscamos es entender el negocio del cliente y ayudarle a identificar qué necesita realmente para transformarse”.
Este planteamiento coincide con una de las conclusiones de los estudios sobre madurez digital en Colombia, la incorporación de tecnología no siempre produce un cambio estratégico si las herramientas permanecen desconectadas de los procesos y objetivos de la organización.
De 25 proveedores a un solo responsable
Uno de los argumentos que más se repitió durante la entrevista fue la creciente necesidad de integración. Caballero sostiene que muchas empresas han llegado a un punto en el que la multiplicación de proveedores tecnológicos se ha convertido en un problema de gestión.
“Un cliente puede tener 25 proveedores de tecnología y llega un momento en que dice: no tengo la capacidad para tener un departamento de tecnología tan grande para supervisar todo eso. Entonces empieza a buscar quién le integra. Ya no estamos hablando solamente de Colombia, es algo que está pasando a nivel global”.
La comparación que utiliza es la de los servicios públicos, el usuario final no necesariamente necesita saber quién instaló cada componente detrás de la infraestructura, sino que espera que el servicio funcione.
“La tecnología se está volviendo como la luz. Aquí no sabemos quién está trayendo el cable ni nada de eso; simplemente prendemos y apagamos. El cliente quiere poder dedicarse a su negocio y que alguien responda por su servicio tecnológico”, añadió Caballero.
Para TD Synnex, esa tendencia es una de las razones detrás de la ampliación de su portafolio hacia soluciones de Endpoint, que incluye equipos de cómputo, periféricos, pantallas y otros componentes relacionados con los dispositivos desde los cuales se accede y procesa la información.
De todos modos, el desafío implica mucho más que incorporar nuevos productos. Para Darío Pariente, el cambio también está modificando el modelo de compra empresarial, “Antes el director de TI tenía un presupuesto, necesitaba hacer una actualización de todo un data center y se asignaba un CAPEX (Capital Expenditure) para eso. Pero la tecnología cambia tan rápido que ese modelo empieza a ser un tema. Ya no es solamente una decisión de TI, sino también financiera, y muchas empresas empiezan a buscar cambiar CAPEX por OPEX (Operating Expense)”.
En otras palabras, la decisión tecnológica empieza a involucrar cada vez más áreas de la organización. Se trata de cómo financiar la tecnología, cuánto tiempo conservarla y qué retorno puede generar.
Dejar de vender “cajitas”, el desafío de los partners
La transformación no solo afecta a las empresas que compran tecnología. También está cambiando a quienes la comercializan. Pariente sostiene que el modelo tradicional de distribución, basado principalmente en vender equipos o productos de manera transaccional, tiene dificultades para sostenerse en un mercado donde los clientes están exigiendo acompañamiento, integración y conocimiento especializado.
“Vender producto sin ningún valor agregado puede generar oportunidades puntuales, pero no necesariamente te va a convertir en un proveedor tecnológico en un ciento por ciento. La transformación está ocurriendo muy rápido y los partners necesitan capacitarse para poder acompañar esa evolución”, agregó.
El ejecutivo también lo planteó desde otra perspectiva, existen canales especializados en una tecnología específica que ahora enfrentan clientes con necesidades más amplias.
“Tenemos partners que son muy fuertes en ciberseguridad, pero ahora el cliente les está diciendo: tú que me aseguras la información, también necesito que me ayudes con toda la infraestructura. Y tenemos partners que eran más transaccionales, que vendían hardware, y que ahora tienen la oportunidad de incorporar seguridad, servicios, nube o Inteligencia Artificial. El mercado está obligando a que esas fronteras empiecen a desaparecer”.
El objetivo, según explicó el equipo ejecutivo, es que los canales puedan evolucionar hacia un modelo más consultivo. “El usuario final está diciendo: yo necesito un socio tecnológico que me diga qué necesita mi negocio para seguir avanzando. No quiero tener que conocer todas las tecnologías ni administrar todos los proveedores. Para eso necesitamos entrenar al partner, apoyarlo en preventa, en postventa y ayudarlo durante ese proceso de transformación”.
Inteligencia artificial, la presión aumenta, pero la madurez todavía es desigual
La Inteligencia Artificial también atraviesa esta discusión. Para Caballero, la IA ya está presente en prácticamente todas las conversaciones tecnológicas, aunque considera que todavía existe una brecha importante entre el interés de las empresas y su capacidad para implementar soluciones de manera efectiva.
“Estamos en el proceso. Avanzamos mes a mes, pero todavía falta un camino por recorrer. Hay mucho conocimiento que todavía hace falta. El problema también es que hay demasiada información y el reto ahora es cómo simplificamos el aprendizaje para que las personas puedan capacitarse mucho más rápido”.
El dato del Dane ayuda a dimensionar la velocidad con la que estas herramientas están entrando a la vida cotidiana, en 2024, el 18 % de las personas de cinco años o más que utilizaron internet en Colombia reportó haber usado herramientas de Inteligencia Artificial. La cifra fue mayor en las cabeceras municipales, donde alcanzó el 20,4 %.
Sin embargo, trasladar ese interés hacia aplicaciones empresariales requiere capacidades adicionales. “La Inteligencia Artificial está en todos los sectores, pero la pregunta es cómo la utilizo para optimizar costos, cómo la utilizo para mejorar mis procesos o incluso para enfrentar amenazas de ciberseguridad. No se trata de implementar IA porque está de moda. Dependiendo del negocio, se tiene que adaptar y tiene que tener un propósito”.
Darío Pariente coincidió en que la IA debe entenderse como parte de una transformación más amplia. “La adopción digital es inicial y tiene una consecuencia que es la optimización de costos. A partir de poder crecer y optimizar, empezamos a hablar de inteligencia artificial. Antes de llegar a eso hay toda una infraestructura tecnológica que tiene que estar preparada”.
En un país donde el acceso a tecnologías básicas ya está ampliamente extendido en buena parte del sector empresarial, la siguiente etapa de la transformación digital parece depender menos de sumar herramientas y más de integrarlas, financiarlas, protegerlas y encontrar quién puede convertirlas en resultados concretos para cada negocio.






