Mientras Facebook hacía esfuerzos inconmensurables para recuperar sus sistemas de la caída sufrida el pasado lunes 4 de octubre, que afectó también a los otros miembros de su familia de medios sociales –WhatsApp e Instagram–, en el mundo se tejieron todas las historias que –al mejor estilo de la aceleración que generaron las condiciones de pandemia en el mundo– habría tomado semanas o meses tejer bajo condiciones normales: las especulaciones sobre la posible responsabiidad de Anonymus en el incidente, el temor por la fuga de datos de millones de usuarios de las red social y sus aplicaciones hermanas, la celebración de los competidores, las afectaciones económicas para los usuarios… hasta un astrónomo Colombiano salió a decir que había predicho la caída, de la que si analiza todo muy a fondo tal vez incluso aparezcan referencias en las profecías de Nostradamus.

El incidente de ‘tan solo 7 horas’ resultó eterno para la compañía, pues según un comunicado publicado en su sitio, la falla no solamente afectó las aplicaciones sociales, sino muchos de sus sistemas y herramientas internas, por lo que fue más difícil realizar el diagnóstico que llevó finalmente a la solución del problema. Las disculpas para los clientes y la explicación del incidente fueron publicadas en línea:

«Nuestros equipos de ingeniería han encontrado que los cambios de configuración en los enrutadores troncales que coordinan el tráfico de red entre nuestros centros de datos causaron problemas que interrumpieron esta comunicación. Esta interrupción del tráfico de la red tuvo un efecto en cascada en la forma en que se comunican nuestros centros de datos, lo que paralizó nuestros servicios».

La firma NetData señala que las explicaciones de Facebook sobre la causa del incidente apuntan hacia un error humano durante el cambio de configuración antes que a problemas técnicos. Si bien queda la tranquilidad de que no se trató de un ataque, como se especuló en primera instancia, la situación tampoco es positiva.

«Las demás redes sociales se vieron afectadas, pues se extendió la capacidad que soportaban y hasta presentaron intermitencias por el pico de usuarios que comenzaron a usarlas. Esto pudo aumentar la pérdida de confianza en Facebook, y empezar a utilizar otras, no tan desarrolladas y no tan seguras, puede ocasionar la pérdida de los datos que se proveen para tener acceso en un momento de urgencia”, afirma Eduardo Peñaloza Carrero, ingenero técnico de NetData.

Afectados a diestra y siniestra

En la bolsa de Wall Street, la caída del lunes ha representado pérdidas para Facebook de 7,74 % en los últimos 5 días, que si se llevan al mes completo alcanzarían un 13 %, generadas no solo por las fallas técnicas, sino por las acusaciones de Frances Haugen, una exempleada que denuncio malas prácticas de la empresa ante el Capitolio de Estados Unidos, y por informes publicados por Wall Street Journal relacionados con los efectos nocivos que plataformas como Instagram causan a los usuarios. Dichos informes fueron realizados directamente por Facebook, pero no estaba entre los planes que se filtraran a la prensa.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. Imagen: Anthony Quintano (Wikimedia Commons).

Las consecuencias económicas de la caída también afectaron, por supuesto, a Mark Zuckerberg, fundador y consejero delegado de Facebook, cuya fortuna se redujo en 5.900 millones de dólares durante la jornada negra del lunes. Zuckerberg ahora solo es la quinta o sexta persona más rica del planeta (según si las cifras se toman de Forbes o de Bloomberg, respectivamente), con una fortuna disminuida que ahora tan solo llega a 117.000 millones o 121.000 millones de dólares.

Pero las 7 horas que el mundo vivió sin Facebook, WhatsApp e Instagram no solo fueron eternas para la empresa, sino también para los usuarios, que no solo son personas que usan las redes con fines de entretenimiento, sino empresas de todos los tamaños que cimentan en ellas parte o la totalidad de sus operaciones comerciales.

Información publicada por NetBlocks (intitución que monitorea Internet con el fin de hacer seguimiento a temas como derechos digitales, ciberseguridad y gobernanza) señala que solo durante la primera hora del incidente se habrían producido pérdidas para los empresarios por más de 160 millones de dólares.

La herramienta de NetBlocks que permite hacer este cálculo se llama Cost of Shutdown Tool (herramienta de costo de caídas) que calcula el impacto económico de una caida en los servicios de Internet usando indicadores del Banco Mundial, la Unión Internacional de Comunicaciones, Eurostat y el Censo de Estados Unidos. Al hacer el cálculo en Colombia, usando las variables Facebook, WhatsApp e Instagram durante 7 horas, el resultado asciende a más de 4,3 millones de dólares (casi 15.000 millones de pesos).

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En conjunto, Facebook, WhatsApp e Instagram tienen más de 3.500 millones de usuarios en el mundo.

Pero las dificultades de Facebook no solo se derivan de la caída y de las declaraciones de Frances Haugen. El lunes pasado la empresa presentó su segunda moción para que se desestime una demanda de la Comisión Federal de Comercio (FTC), según la cual la compañía «matiene ilegalmente su monopolio de redes sociales personales a través años de conducta anticompetitiva».

«Tras una extensa investigación –afirma la FTC a través de una publicación en su sitio web– en cooperación con una coalición de fiscales generales de 46 estados, el Distrito de Columbia y Guam, la denuncia alega que Facebook ha emprendido una estrategia sistemática, incluida la adquisición en 2012 de su rival emergente Instagram, la adquisición en 2014 de la aplicación de mensajería móvil WhatsApp y la imposición de condiciones anticompetitivas a los desarrolladores de software para eliminar las amenazas a su monopolio. Este curso de conducta perjudica a la competencia, deja a los consumidores con pocas opciones para las redes sociales personales y priva a los anunciantes de los beneficios de la competencia».

Y como ‘al caído caerle’, como si todo lo anterior fuera poco, el mismo lunes 4 de octubre se publicó información según la cual los datos de 1.500 millones de usuarios de Facebook en el mundo habrían sido robados y se estarían vendiendo en la red. Sin dar mayores detalles, Facebook desmintió esta información.

Los ‘ganadores’ con la caída de Facebook, WhatsApp e Instagram

Aunque las burlas de Jack Dorsey, fundador y CEO de Twitter, pasarán al anecdotario en medio de la mala semana que ha tenido Facebook, lo cierto es las compañías que recibieron la migración masiva de usuarios necesitados de restablecer sus comunicaciones se vieron beneficiadas por esta situación… al menos, temporalmente.

Hay que recordar que cuando WhatsApp anunció un cambio de políticas que afectarían la privacidad de los usuarios, una gran cantidad de ellos se volcó sobre otros servicios, como Telegram. Sin embargo, muchos no pasaron de crear una cuenta en dicha plafaforma, pero no hicieron uso efectivo de ella.

De cualquier manera, las cifras no son para desestimarlas: según Pavel Durov, fundador de Telegram, la plataforma contabilizó 70 millones de nuevos usuarios durante el ‘apagón’ de Facebook el pasado lunes. La avalancha, de hecho, generó algunos problemas de estabilidad que también causaron intermitencias y letitud en el servicio de Telegram.

En Colombia, el operador de comunicaciones Tigo emitió un comunicado según el cual durante la jornada del 4 de octubre, el tráfico de voz aumentó un 32 %, los mensajes de texto (SMS) crecieron un 26 % y el tráfico de datos bajó un 17 %, en comparación con las cifras del lunes anterior (27 de septiembre).

Encuentre información sobre los efectos sicológicos de la caía de las redes sociales en este texto de El Tiempo: ‘La caída de WhatsApp y la ansiedad colectiva por falta de comuniación’.

Lo sentimos… ¿no volverá a pasar?

Si bien la caída de Facebook es una lección para que, en tiempos de omnicanalidad, quienes tienen negocios en línea no pongan ‘todos sus huevos en la misma canasta’, seguramente no muchos contemplaron la posibilidad de que 3 redes cayeran al mismo tiempo. Después de todo, ¿cuáles eran la probabilidades? Hechas las cuentas después del suceso, eran todas, pues Facebook, WhatsApp e Instagram pertenecen al mismo conglomerado y operan sobre una infraestructura común, al menos en el segmento en el que se produjo la falla.

Aunque no ha sido la caída más larga de Facebook –el récord lo tiene una ocurrida en marzo de 2019, que se extendió por unas 14 horas–, la creciente dependencia de las redes sociales por parte de los usuarios, tanto para actividades personales y de entretenimiento como para laborales y económicas, hace que cada nuevo incidente tenga efectos más difíciles de controlar y de mitigar. Es posible que las 7 horas del lunes 4 de octubre se hayan sentido más en la empresa y en sus clientes que las 14 de 2019.

No ha sido la mejor semana para Facebook. A pesar de rechazar las declaraciones de Frances Haugen, estas no dejan de ser una piedra en el zapato; las publicaciones de Wall Street Journal solamente aumentan la incomodidad y el proceso en marcha frente a la FTC puede hallar en las demás situaciones nuevos obstáculos para librarse fácilmente de las acusaciones.

Y aunque no se puede dar por sentado que la migración de usuarios a otras plataformas para resolver la emergencia del lunes tendrá un carácter permanente, lo cierto es que la situación anormal genera dudas para las que la empresa tendrá que hacer mucho más que ofrecer una disculpa como aquella con la que cierra el informe público sobre la caída.

«Personas y empresas de todo el mundo confían en nosotros todos los días para mantenerse conectadAs. Entendemos el impacto que tienen las interrupciones como estas en la vida de las personas, así como nuestra responsabilidad de mantenerLAS informadas sobre las interrupciones en nuestros servicios. Pedimos disculpas a todos los afectados y estamos trabajando para comprender más sobre lo que sucedió hoy para que podamos continuar mejorando nuestra infraestructura».


Otras voces de la caída

  • En declaraciones a Voz de América, la presidente de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, María Fernanda Quiñones, afirmó: «Como ecosistema tuvimos un impacto muy fuerte, porque justo el lunes empezábamos la jornada de activación de ventas, de Cyber Lunes, que es un programa para activar el desarrollo de todo el ecosistema y, por supuesto, no tener a disposición la red supuso acudir a otro tipo de herramientas para poder promocionar la jornada y hacerla extensiva».
  • Otros afectados con la situación fueron reportados por Prensa Libre, un medio guatemalteco que habló del impacto de la caída de Facebook en los mercados de criptomonedas y pretróleo. «La interrupción de WhatsApp nos afectó en nuestro período de mayor actividad operativa, en el que nos encontramos con contrapartes estadounidenses», dijo el director ejecutivo de BCB Group, una empresa de criptomonedas con sede en Londres.
  • CNN en español también consultó a sus usuarios a través de Twitter, entre quienes aparece la colombiana colombiana Juliana Villa, residente en Barranquilla que vende ropa masculina de forma exclusiva a través de las redes: «Esto ha sido impactante ya que nuestra atención está en las 3 redes sociales solo se pudo atender y vender hasta las 10 am».

Imagen principal: Piqsels.