Empresas como Boston Scientific (BSCI) utilizan este modelo de pensamiento para fijarse metas disruptivas, que alcanzan con el apoyo de uno de los principales promotores de este tipo de pensamiento en el mundo: Singularity University.

Las noticias del sector salud presentan un panorama contradictorio: mientras que varios países del mundo adelantan jornadas de vacunación que parecen marcar un punto de quiebre en la evolución de la pandemia del COVID-19, otros superan un segundo y hasta un tercer pico de la pandemia, más agresivos que el primero –como se esperaba que lo fueran–, con medidas de aislamiento estrictas que buscan evitar la saturación de los servicios de salud.

En este contexto, los cuerpos médicos del mundo adelantan una cruzada que además de buscar salir adelante frente a la pandemia, tiene como objetivo que los ciudadanos recuperen la confianza que les permita retomar los tratamientos que adelantaban antes de las medidas de confinamiento.

Muchos de ellos fueron interrumpidos por una mezcla de circunstancias que incluye la concentración de los servicios de salud en la atención del COVID-19 y el temor de los pacientes por adquirir la enfermedad durante una consulta presencial que no necesariamente esté relacionada con el virus.

De esta manera, la tecnología ha sido un factor importante –como lo ha sido para prácticamente todos los sectores de la vida productiva, social y personal del planeta– para enfrentar la crisis. Aunque no es un concepto nuevo, las herramientas tecnológicas han permitido, por ejemplo, que la telemedicina supla muchas de las necesidades de atención para pacientes que no necesariamente requieren la atención presencial.

Un análisis de PwC revela que un 45 % de los pacientes está dispuesto a usar ‘wearables’ (relojes o prendas inteligentes) para hacer un seguimiento de su situación de salud. Por su parte, un estudio de Zebra Technologies señala, además, que para 2022, el 91 % de las enfermeras utilizarán dispositivos electrónicos para acceder a la información de los pacientes. Finalmente, una investigación de SAP señala que para 2025 la industria de la salud se caracterizará por una atención basada en valores que mejore los resultados en los pacientes y reduzca los costos para las empresas e instituciones involucradas en los procesos de atención. El factor humano jugará un papel fundamental, pero el apoyo de la tecnología no será menos importante.

Imagen: Edwintp (Pxhere).

Así, tecnologías como Inteligencia Artificial, Machine Learning, Analítica Avanzada, Internet de las Cosas, Blockchain, Automatización de Procesos y Realidad Virtual y Aumentada forman parte del portafolio al que las instituciones accederán para ofrecer más y mejores servicios de atención en salud, según el informe de SAP.

«La pandemia irrumpió en todos los sectores de manera sorpresiva y con distintas consecuencias. En los sistemas de salud, el COVID-19 dejó en evidencia la necesidad que las informaciones fluyan de forma simple y rápida con máxima eficiencia, por lo que es clara la necesidad de inversión en tecnología de información, y en especial en las redes de conectividad», señala Luiz Henrique Zimmermann Felchner, Gerente de Soluciones Globales de Furukawa Electric.

De esta manera, aunque siempre se ha reconocido que la tecnología es transversal a todas las áreas, ahora es claro que la salud también lo es, más allá de la famosa sentencia según la cual mientras haya salud se puede hacer cualquier cosa. Una crisis mundial de salud es la responsable de que los seres humanos hayan cambiado sus hábitos, desde la ropa que usan (ahora con accesorios y características más adecuados para mantener las condiciones de bioseguridad) hasta la manera como se relacionan con el mundo, como trabajan.

Cambio cultural con apoyo de la tecnología

En este contexto, la evolución que se puede lograr con el pensamiento exponencial –una forma que busca soluciones altamente disruptivas, en oposición al pensamiento lineal– puede convertirse en uno de los factores más importantes para el desarrollo del sector de la salud.

Este pensamiento exponencial se ha incorporado al modelo de trabajo de organizaciones como Boston Scientific (BSCI), uno de los productores de dispositivos de salud más importantes del mundo. Desde hace un par de años, esta organización ha impulsado en América Latina este pensamiento exponencial, y ahora cuenta con el apoyo de Singularity University, uno de los principales promotores de este tipo de pensamiento en el mundo, para acelerar el proceso.

¿Qué son las tecnologías exponenciales? Así explica SingularityU este concepto.

Fernando Dussán, gerente de BSCI para la Región Andina, señala que si bien el pensamiento exponencial se puede ver como una evolución en los procesos de Transformación Digital, en los que la tecnología es un apoyo fundamental, la exponencialidad es un concepto más cultural.

En el caso de Boston Scientific, ha permitido que las operaciones en América Latina se amplíen en términos de sus expectativas, de las interacciones, de los resultados: «El pensamiento exponencial se convirtió más en un cambio de nuestra cultura organizacional, dejar de ser lineales, de seguir haciendo las cosas como las hace la competencia o cómo lo hacía yo. El pensamiento exponencial permite tener discusiones disruptivas, atrevidas –en el buen sentido de la palabra–, retar al equipo para que lo rete a uno mismo». Esto incluye pensar en duplicar el tamaño del negocio antes que solo aumentar las ventas en las proporciones lineales que se planteaban en el pasado, por ejemplo.

Imagen: Pxhere.

En este proceso, se han establecido relaciones con empresas de sectores diferentes al de la salud –como retail, logística, grandes superficies– que ya han recorrido un camino en el aprovechamiento de la tecnología y de los cuales se pueden aprovechar los aprendizajes.

Uno de los casos más interesantes para destacar en este mundo de las interacciones con otros sectores es una alianza con Davivienda, que aportó su conocimiento en el mundo de la Inteligencia Artificial para el sector financiero para desarrollar Doctora Julia, uno de los proyectos más avanzados en el país para el tamizaje del nuevo coronavirus. Doctora Julia permite hacer un prediagnóstico de la enfermedad en tan solo 5 minutos. En esta iniciativa también participaron la Clínica de las Américas, Grupo Auna y Grupo Bolívar.

En este enlace puede encontrar una análisis y una descripción detallada de la funcionalidad de Doctora Julia. 

Otra área tecnológica que ha dado sus dividendos para BSCI es la realidad asistida, cuyo resultado concreto es Clinical Eye, un sistema que permite el acompañamiento remoto a pacientes, personal médico y asistencial, especialmente durante procedimientos quirúrgicos o consultas en áreas como cardiología y urología.

Aunque el proyecto nació en 2018 y su primera aplicación práctica tuvo lugar en octubre de 2019 en la Clínica Foscal Internacional, hay que señalar que ha sido fundamental en el tratamiento de pacientes en las Unidades de Cuidados Intensivos durante la pandemia del COVID-19 en ciudades colombianas como Apartadó, Barranquilla, Bogotá, Cali, Ibagué, Medellín, Montería, Popayán, Puerto Inírida, Tunja y Valledupar.

Para Catalina López, directora de Transformación Exponencial de BSCI para la Región Andina, el proceso para adoptar el pensamiento exponencial exige esfuerzos para desaprender una cantidad de conceptos. Explica que en el pensamiento lineal las metas son poco ambiciosas y están basadas en el pasado, mientras que en el modelo exponencial incluso se piensa desde el futuro hacia atrás.

«Si no se construye el futuro desde hoy, simplemente se está mejorando el pasado y no se logran esas cosas disruptivas», asegura la ejecutiva de BSCI, que destaca que uno de los aprendizajes importantes tomados del trabajo con SingularityU es que la suma de tecnología exponencial más pensamiento lineal solo entrega resultados lineales, lo que confirma el hecho de que, aunque apoyado en la tecnología, el cambio fundamental es el cultural.

Entre los aprendizajes más importantes en el proceso de adopción del pensamiento exponencial, Fernando Dussán también destaca el hecho de que es imposible construir un camino solos, por lo que hoy Boston Scientific no solamente trabaja con sus socios directos, sino con los socios de sus clientes e incluso con los de sus competidores.  

«El día que la transformación hacia el pensamiento exponencial nos lleve a pensar no cómo le quitamos una unidad a nuestro vecino, sino cómo duplico, triplico o cuadruplico el mercado con mi vecino, voy a ser más grande. La colaboración es algo que está en nuestros valores. Si actúo de una manera egoísta no voy a lograr mis objetivos».

Fernando Dussán, gerente de BSCI para la Región Andina
De América Latina para el mundo

Aunque lo normal es que las directrices de las casas matrices de las compañías se extiendan a países como los de América Latina, la transformación hacia el pensamiento exponencial en Boston Scientific nació en América Latina y el objetivo es que se extienda a otros países del mundo donde puede resultar útil para el desarrollo de las operaciones y el éxito de la empresa.

En este sentido, la directora de Transformación Exponencial de BSCI para la Región Andina reconoce que si bien la región es innovadora en materia clínica, hay otros procesos en los que el sector médico sigue siendo bastante tradicionalista, y es en los que esa línea de pensamiento hace su mayor aporte.

También se ha entendido que en la región hay retos que van más allá de la innovación en dispositivos, relacionados con el acceso de las personas a los tratamientos, que se dificulta por factores económicos o por las mismas condiciones geográficas, entre otros motivos. En esta área, BSCI trabaja para romper las barreras de acceso de formas innovadoras, que incluyen el uso de herramientas como Blockchain o incluso contempla emplear drones para llegar a lugares remotos.

Catalina López destaca la importancia de no tenerle miedo al cambio y trabajar en conjunto con otros actores –incluso competidores, confirma– para retar el statu quo y hacer cosas realmente disruptivas.

Este modelo de pensamiento fue fundamental para seguir adelante en un año con los retos que presentó 2020. En palabras de Fernando Dussán, el gerente de BSCI para la Región Andina, la opción era quedarse mirando a ver qué pasaba con el mercado o tomar la decisión de ejecutar acciones y aprender por el camino.