Por alguna razón, hablar de salud o de medicina trae al imagiario doctores y doctoras de bata blanca, con estetoscopio al hombro y recetas médicas con letra ilegible. Sin embargo, esa es solo una opción.

Sobre la etiqueta que se le ponga al asunto pueden existir diferencias, de manera que también hay quienes hablan de medicina tradicional, de medicina ancestral, de medicina complementaria o de medicina alternativa. En cada caso, lo que cambia es la perspectiva y el cómo se aborda: «La medicina es una sola, las alternativas que tienes están en el enfoque terapéutico«. Así lo explica el doctor Fernando Ortiz Cerón, médico y cirujano general, y fundador de Revisaviae, IPS fundada en 1994 con el objetivo de prestar de servicios de salud enfocados en la medicina tradicional china, medicina biológica, gerontología y terapias alternativas.

Del otro lado de la moneda, Christian Albert Meyer, gerente general de la División Farmacéutica de Bayer para los Países Andinos, Centroamérica y el Caribe, reconoce que la medicina alternativa tiene una historia muy larga, mucho más larga que la de la medicina tradicional: «Personalmente creo que sí hay tratamientos interesantes, el problema que tenemos muchas veces desde la industria es que no la entendemos muy bien y faltan pruebas, estudios claros, aunque esto no significa que no funciona«.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce al menos 38 terapias alternativas. Específicamente, dentro de las formas de Medicina Complementaria y Alternativa más usadas en el mundo, la OMS menciona las medicinas antroposófica, quiropráctica, homeopatía, naturopatía y la osteopatía. Sin embargo, también se pueden encontrar –en diferentes cateogrías– algunos nombres como la naturopatía, acupuntura, técnicas tipo qi gong, tai chi, yoga, medicina termal, así como más terapias físicas, mentales, espirituales y psicofísicas.  

Dentro de cada una de estas ramas se abre un sinfín de posibilidades, que se extienden todavía más teniendo en cuenta la individualidad y características únicas de cada persona. La innovación bajo estas perspectivas no se detiene, menos en un país como Colombia, en el que la biodiversidad y la pluriculturalidad ofrecen tantas posibilidades.

En Colombia específicamente se cuenta con un marco legal en el tema. Hay una  regulación en Medicinas y Terapias Alternativas y Complementarias (MTAC), que especifica puntos sobre la prestación de servicios, medicamentos homeopáticos y productos fitoterapéuticos, y talento humano en salud. En la Ley 1438 de 2011 se estableció una reforma en el sistema general de seguridad social en salud, y es en el capítulo III en el que se incluye la interculturalidad.

Es necesario resaltar que, por ley, solo profesionales de la salud puede ejercer este tipo de medicinas, lo cual es un tema que debe despertar la mayor atención por parte de los pacientes. No cualquier persona puede ejercer la homeopatía, debe ser un profesional de la salud, es decir, un médico.

En estas rama de la salud, la formación e investigación, continúa en desarrollo constante. En el país existen 4 programas de formación de postgrado en MTAC, como la Especialización en terapéuticas alternativas y farmacología vegetal, de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas; o la Maestría en medicina alternativa de la Universidad Nacional. Para 2015 ya se sumaban 935 egresados de estos programas en el país; además existen al menos 16 asociaciones y agremiaciones constituidas en MTAC.

El doctor Ortiz destaca el uso de plantas para tratamientos específicos, que además es una opción que le interesa incluso a la farmacia química, dado que allí hay oportunidades económicas. Pero de regreso a la línea alternativa, sostiene: «Nosotros buscamos solución a una patología, aquí no nos quedamos cortos con las opciones». Agrega que justamente el depender de la farmacología tradicional puede llegar a ser frustrante para algunos colegas, dadas las limitaciones y las generalidades de las terpias tradicionales.

Dentro de las tendencias más recientes dentro de las terapias alternativas, el doctor Ortiz destaca la medicina funcional, que básicamente podría entendenderse como una opción de salud totalmente personalizada, partiendo desde la base del funcionamiento químico de cada persona.

Parte de preguntas diarias como el por qué nos enfermamos y busca una respuesta en la individualidad de cada persona. «Se basa en entender la acción en las descompensaciones metabólicas que tiene un individuo y entender lo que necesita una persona para que funcione desde su parte bioquímica», explica el especialista. El que cada persona sea diferente también implica tratamientos diferentes. Y a esto se le suma la necesidad que cada paciente tiene de ser escuchado; no en vano algunas EPS han ido incorporando y autorizando algunas de estas terapias, por solicitud de pacientes, en sus portafolios de servicios.

Sin embargo, el doctor Ortiz reconoce que los modelos pueden llegar a generar fricciones, porque dentro de las terapias alternativas no hay consultas de 15 minutos: «Eso es lo que buscan muchos pacientes, ‘escúchenme y atiendame como individuo que necesita atención’«. Y es que, justamente, dentro de los cambios de hábitos que más se repiten está la personalización: las personas quieren ser escuchadas, que les pongan atención y que les ofrezcan servicios y productos a la medida, aplica de igual manera en salud como en educación, no solo en consumo.

La alternatividad en la ‘nueva normalidad’

Si bien la ‘nueva normalidad’ es una frase gastada, es tal vez la más acertada para situar cronológicamente la disrupción que empujó la pandemia. Aunque algunas cosas volverán a ser como antes, hay otras que sí cambiaron, especialmente en cuestión de mentalidad frente a varios temas.

Durante el evento de Salud Digital, realizado por Impacto TIC el pasado mes de noviembre, el doctor Christian Peter Clausen, asesor para la Transformación Digital del Ministerio de Salud y Protección Social, compartía su reflexión sobre qué tanto volvería a ser cómo antes. Aunque la telemedicina ha sido, y seguirá siendo, una opción válida y un recurso valioso, las personas buscan el tacto, el relacionamiento directo con la persona que las antiende, entonces la presencialidad (como pasa en educación, cultura, trabajo y otros escenarios) volverá, aunque no de la misma manera. Cada caso se analiza de manera diferente.

En cuanto a la mentalidad, he aquí la cereza del pastel. La medicina alternativa no va de la mano con la farmacología, justamente busca otras posibilidades, así como en un principio se trataban afecciones de salud con plantas medicinales, solo por mencionar un caso. ¿En medio de una pandemia con un virus letal, como es esto viable? Pues resulta que no todas las personas están esperando la ‘anhelada vacuna’ contra el COVID-19.

El doctor Ortiz comparte que las aplicaciones de las terapias no farmacológicas han ayudado a los pacientes para que desde su parte nutricional e inmunológica tengan una muy buena capacidad de respuesta y «ante esto haya evitado tener afectaciones, no solo del coronavirus, sino de otros virus». Destaca algunos casos de investigaciones que se han adelantado con el uso de plasma, así como el uso de sustancias específicas para subir las defensas, desde la vitamina C.

Foto: Daniel Schludi (Vía: Unsplash)

De otro lado, Meyer –el ejecutivo de Bayer– opina que vacunarse o no es una pregunta social, que cada uno tiene que contestar. «Creo que no deberíamos tener una obligación de vacunación. También es una pegunta matemática, ¿cuántas personas deben vacunarse para llegar a una protección de la población? No significa que todos tengan que vacunarse, pero entre más, mejor».

Al final del ejercicio, tanto desde las terapias alternativas, como desde la medicina tradicional y la industria farmaceútica, hay puntos en común: el primero, acudir a personal capacitado, y el segundo, el cuidado de la salud es una cuestión de responsabilidad, tanto personal como social.

En el caso específico del COVID-19, el doctor Ortiz comparte la necesidad de seguir atentos al cuidado, de seguir «tomando las medidas, que no son nada locas, como lavarse las manos, respetar el distanciamiento social, usar tapabocas y alimentarse de manera saludable«. Y previamente Meyer nos había compartido que el autocuidado es la clave para enfrentar el mundo que nos dejará la pandemia.

Para el futuro, a corto, mediano y largo plazo, el principal reto de este tipo de terapias alternativas, en opinión del doctor Ortiz, tiene que ver con el acceso, el poder «llegar a todos los estratos sociales», por los costos que actualmente implican.