La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como un pilar fundamental para las operaciones empresariales y la innovación de productos en la actualidad. Según proyecciones de PWC, esta tecnología tiene el potencial de aportar hasta un 15 % al Producto Interno Bruto (PIB) global en la próxima década. De cara a 2026, el desarrollo tecnológico se acelerará mediante la integración de la IA en procesos de producción, ingeniería de software y operaciones basadas en datos.
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El surgimiento de la IA física y la robótica inteligente
Una de las tendencias más disruptivas para 2026 es la IA Física, que se define esencialmente como la convergencia entre la Inteligencia Artificial generativa y la robótica aplicada al entorno material. Este avance permite que las máquinas desarrollen la capacidad de percibir, predecir y actuar, transformándose de herramientas mecánicas simples en compañeros inteligentes.
Las aplicaciones de esta tendencia abarcan desde robots móviles autónomos en complejos industriales hasta sistemas quirúrgicos de alta precisión. De acuerdo con Gartner, para 2028, el 80 % de los almacenes habrán incorporado soluciones de robótica o automatización.
Para garantizar la seguridad en su implementación, las empresas están utilizando gemelos digitales y simulaciones. “Este enfoque mejora la eficiencia, la seguridad y la velocidad de implementación en entornos reales, donde los robots autónomos deben navegar por espacios complejos”, explicó Liubomyr Demkiv, director de Robótica y Automatización Avanzada en SoftServe.
Sistemas multiagente y el procesamiento multimodal
La complejidad de los productos digitales ha superado la capacidad de escala de los equipos humanos tradicionales. Como respuesta, las organizaciones están adoptando sistemas multiagente, donde diversos agentes especializados colaboran en tareas de desarrollo de software, tales como definir requisitos, escribir código y realizar auditorías de seguridad.
Zoryana Doshna, AVP de Tecnología en SoftServe, señaló que estamos ante una transición hacia una “verdadera colaboración entre humanos e IA”, donde las personas se enfocan en decisiones complejas y los agentes en tareas rutinarias. Esta lógica operativa puede reducir el ciclo de desarrollo de software entre un 30 % y un 70 %.
Complementando este avance, la IA Multimodal permitirá a las empresas procesar simultáneamente diversos tipos de datos, como fotos, videos, planos y tablas, unificándolos en un único contexto. En sectores como la medicina y las finanzas, esta capacidad facilitará una toma de decisiones más ágil al analizar documentación técnica compleja con una precisión superior al 70 %.
El desafío del talento: educación como necesidad estratégica
A pesar del avance técnico, el factor humano sigue siendo el eje crítico. Según el estudio elaborado por WeWork y PageGroup, el 97 % de los colaboradores en América Latina manifiesta interés en capacitarse en IA. No obstante, el acceso a formación estructurada sigue siendo limitado, y muchos trabajadores adquieren conocimientos de manera autodidacta.
En Colombia, la brecha de productividad se ve acentuada por las inequidades en el acceso a la educación digital. Nicolás Sánchez, Head of Sales de WeWork para la Región Andina, advirtió que la actualización constante ya no es un beneficio opcional: “La educación continua es una inversión estratégica, no un gasto”.
Para 2026, la competitividad de las compañías dependerá de su capacidad para construir ecosistemas de aprendizaje que integren herramientas técnicas y pensamiento crítico. Las organizaciones que lideren la formación de su fuerza laboral no solo aumentarán su eficiencia, sino que se consolidarán como empleadores atractivos en un mercado tecnológicamente exigente






