En 2026, el sector financiero colombiano se encuentra en un punto de cambio, como lo muestra la entrada en juego de normativas como el Decreto 0368 de 2026, sancionado el 7 de abril de ese mismo año y referente a las finanzas abiertas o Open finance, así como la llegada de nuevos jugadores de peso internacional como Revolut. Este es un escenario celebrado por los neobancos, tal como lo recuerda Ignacio Giraldo, CEO de Lulo Bank.
“En mi caso soy un fan de la competencia, creo que es lo que hace que algo realmente mejore”. Y es que para el directivo, los mercados cerrados o excesivamente concentrados tienden a estancar los beneficios para el consumidor final, mientras que un entorno abierto y profesional estimula la creatividad y la eficiencia operativa.
Giraldo ejemplifica este fenómeno mirando hacia Brasil, el gigante sudamericano, y la experiencia de disrupción liderada por su sistema de pagos instantáneos. “Lo de Pix en Brasil fue que el banco central brasileño invitó a la competencia”.
Durante el encuentro con la prensa, Giraldo defendió la llegada de nuevos jugadores y las exigencias de una ciudadanía hiperconectada que están forzando a las instituciones financieras a transformarse, una tendencia reflejada en regulaciones como el Open finance.
“El tema de las finanzas abiertas es un tema de competencia que no está ayudando a nadie. No es un tema de ayuda, los neobancos no necesitamos que nos ayuden. Queremos que en la cancha estén 11 contra 11”, afirma Giraldo.
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La ilusión de la bancarización
Uno de los puntos más agudos de la charla con Giraldo radica en la brecha entre las estadísticas oficiales y la experiencia tangible en las calles colombianas. Aunque los reportes tradicionales celebran indicadores cercanos a la cobertura total, la transaccionalidad diaria revela un panorama muy distinto, marcado por una profunda dependencia del dinero en efectivo y barreras invisibles de exclusión.
“La cosa en Colombia es que se habla de una bancarización del 95 % y no estoy de acuerdo”, dice Giraldo, para quien usar una billetera digital no puede tomarse propiamente como bancarización; por el contrario, estar bancarizado implica acceder a todos los beneficios del sistema financiero. Como muestra de ello, según los mismos datos sectoriales, apenas el 35 % de la población tiene acceso a crédito.
Además, para el vocero, perpetuar los métodos convencionales sin resolver el uso del dinero físico constituye un síntoma de estancamiento. De manera frontal, señala que “cuando después de 20 años el 80 % de las transacciones usa el efectivo, pues no hay que ser muy inteligentes para decir que hay un fracaso en este proceso”.
Finanzas descentralizadas y dolores de cabeza
Para explicar el impacto de nuevas tendencias tecnológicas como las finanzas descentralizadas, Giraldo traza un paralelo con la batalla histórica entre el gremio tradicional de los taxis y las plataformas de movilidad, señalando que la evolución es inevitable. “Son tendencias que se deben abrazar, pues nacieron de las necesidades reales de los usuarios”.
Sin embargo, marca una línea clara en cuanto a la responsabilidad que esto implica: “Hay varias finanzas descentralizadas; ahora bien, hay que regularlas”. Para el CEO de Lulo Bank, la confianza pública es el activo más valioso, comparando el rigor financiero con el sector de la salud. Desde su perspectiva, permitir que entidades manejen recursos del público sin una vigilancia estricta es un grave error.
Pero la regulación no basta. Uno de los dolores que Giraldo expone con vehemencia es la resistencia de algunas empresas que incluso impiden a sus empleados usar neobancos para recibir sus salarios, una práctica que califica de raíz como ilegal.
“Hoy tenemos la portabilidad de nómina, el decreto salió en el 2012, y todavía hay compañías que siguen imponiendo a los colaboradores donde deben tener su cuenta de nómina. Eso pasa la línea de ilegalidad”, denuncia el directivo, recordando que un ciudadano colombiano tiene el derecho legítimo de elegir libremente la entidad financiera de su preferencia para administrar sus ingresos.






