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NEC: IA y seguridad urbana



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La Inteligencia Artificial  es el nuevo filtro de seguridad en las ciudades para evitar el colapso de los operadores humanos; sin embargo, su implementación conlleva retos. Una charla con Juliana Ospina, desarrolladora de negocios para ciudades inteligentes de NEC, durante el evento Expo I 2026 en Bogotá. 

Publicado el 22 de abr de 2026

Jorge Hernández

Periodista de tecnología, escritor y libretista. Editor en ImpactoTIC



En medio del Expo I 2026, Juliana Ospina, vocera de NEC, explica cómo automatizar la vigilancia mediante el uso de la Inteligencia Artificial

“Pasamos de un operador que está colapsado viendo muchísimas cámaras, a un operador que puede estar atento a solo unas, mientras otras las va a estar revisando la Inteligencia Artificial (IA)”. Con esta premisa, Juliana Ospina, desarrolladora de negocios para ciudades inteligentes de NEC en América Latina, describió la situación actual de los centros de monitoreo en la región durante su intervención en el evento Expo I 2026 en Bogotá.

De esta forma, la ejecutiva señaló que el incremento en la infraestructura de videovigilancia no ha sido proporcional al crecimiento del personal encargado de supervisar y se trata de una tecnología que ha llegado en el momento adecuado gracias al aumento de la demanda.

De hecho, la saturación de los centros de comando y control se presenta como uno de los desafíos operativos más críticos para las administraciones locales en este momento. Así y según Ospina, la tendencia de las ciudades es ampliar el cubrimiento de cámaras sin considerar la capacidad de análisis de los operadores humanos.

En este escenariola implementación de Inteligencia Artificial en el procesamiento de video surge como una solución para automatizar detecciones, identificar comportamientos atípicos y delimitar zonas de interés de forma autónoma, actuando como un filtro inicial que reduce la carga de los funcionarios encargados de la vigilancia.

Gestión de alertas y seguridad de la información

A pesar de sus bondades, la vocera advirtió que la tecnología por sí sola no garantiza resultados, en ningún proyecto, si no existe una ejecución correcta que disminuya la tasa de falsos positivos. Por ello, una saturación de alertas automatizadas puede ser tan perjudicial como la falta de monitoreo, ya que inunda el centro de control con información irrelevante.

“Si no hay una implementación correcta que nos permita disminuir la tasa de falsos positivos que se pueden generar a través de estas detecciones o mecanismos de automatización, pues no hacemos nada porque precisamente se está implementando la Inteligencia Artificial para que sea más eficiente”, dijo Ospina subrayando la necesidad de adaptar las herramientas a los procesos de cada municipio.

El diseño de estos proyectos debe partir de un análisis de las necesidades particulares de cada localidad, considerando factores como el tamaño del municipio o el tipo de delito predominante. No todas las poblaciones requieren el mismo nivel de automatización ni la misma configuración técnica.

En cuanto al manejo de datos sensibles, la representante de NEC aclaró que la empresa actúa únicamente como un habilitador tecnológico. La operación de los sistemas y el acceso a la información captada corresponden exclusivamente a entidades autorizadas: “Solamente entidades como alcaldías y la Policía Nacional, están autorizadas a hacer la operación”, precisó.

Financiamiento y visión ciudadana del modelo japonés

Para facilitar la adopción de estas tecnologías en contextos con recursos limitados, la compañía propone modelos de financiamiento basados en gastos operativos o OPEX. Este esquema permite que las ciudades accedan a infraestructura avanzada sin requerir inversiones iniciales masivas de capital. Estos modelos ya han sido validados en otros países de la región como Argentina y Chile antes de su propuesta para el mercado colombiano.

El enfoque técnico de la NEC se deriva de la filosofía aplicada en su país natal: “En Japón manejan un concepto donde el ciudadano es el centro” , explicó la vocera, indicando que esta visión debe regir la estructuración de políticas públicas de movilidad y seguridad. La tecnología se presenta como un medio para que el ciudadano se sienta protegido y no como un fin en sí mismo.

La articulación entre el concepto de seguridad y la percepción de protección es fundamental para el éxito de una Ciudad Inteligente. Según Ospina, cuando se logra este equilibrio, la tecnología ayuda a los ciudadanos de forma efectiva y transparente.

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