El ecosistema de pagos digitales en Colombia atraviesa una transformación estructural impulsada por la interoperabilidad y la búsqueda de liquidez inmediata. Durante el primer semestre de 2026, la llegada de nuevos actores tecnológicos y la consolidación de rieles de pago instantáneo, como el sistema Bre-B del Banco de la República, han reconfigurado la dinámica entre el ahorro digital, el recaudo empresarial y la banca tradicional.
Esta evolución ocurre en un mercado donde, aunque el 77,8% de las transacciones cotidianas aún se realizan en efectivo, según la Encuesta sobre Provisión de Billetes, Monedas e Instrumentos de Pago (Epbmip 2024) del Banco de la República, las operaciones sin contacto y las transferencias cuenta a cuenta ganan terreno de manera acelerada.
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¿Cómo se conecta el ahorro en activos digitales con el gasto cotidiano?
Uno de los desafíos históricos del ecosistema Fintech ha sido la desconexión entre los activos digitales y la economía real. Con el lanzamiento oficial de plataformas de gestión de activos como Simple, se busca cerrar esta brecha permitiendo que el ahorro en stablecoins o dólares digitales se convierta en capacidad de gasto inmediato.
A diferencia de los modelos de custodia tradicionales, esta solución opera bajo tecnología non-custody, otorgando a la audiencia el control directo sobre sus fondos mediante estándares de seguridad de computación multipartita (MPC). “No solo llegamos como una billetera, sino como una solución que permite que ese flujo de dinero que llega desde el exterior se convierta en capacidad de gasto real e inmediato en cualquier comercio del país”, afirmó Ekaterina Kirichenko, Directora de Simple para LATAM. Esta integración facilita que trabajadores remotos y turistas realicen pagos en moneda local sin las fricciones de las transferencias bancarias internacionales.
¿Cuál es el impacto de la interoperabilidad en el recaudo de las empresas colombianas?
La eficiencia en el flujo de caja corporativo ha dado un salto cualitativo mediante la integración de la factura electrónica con los sistemas de pagos inmediatos. La alianza entre Carvajal Digital y la paytech Kamin ha habilitado el recaudo en tiempo real de más de 60 millones de facturas procesadas mensualmente.
A través del ecosistema Bre-B, que ya supera los 500 millones de transacciones y cuenta con más de 100 millones de claves de pago, las empresas han migrado de procesos de conciliación diferidos a esquemas de disponibilidad inmediata del dinero. Oscar Botello, director general de Carvajal Digital, señaló: “Estamos integrando la factura electrónica con el pago en un solo flujo, lo que permite a las empresas tener control directo sobre su recaudo y su liquidez”. Esta visibilidad del flujo de caja reduce la dependencia de cuentas únicas y optimiza la gestión del capital de trabajo.
¿Por qué la infraestructura ‘cloud-native’ es el motor de la banca moderna?
La modernización de los pagos no solo depende de las aplicaciones finales, sino de la infraestructura subyacente. La expansión de plataformas de core bancario como Mambu Payments a Colombia busca dotar a bancos y fintechs de arquitecturas cloud-native y mensajería basada en el estándar ISO 20022.
Este modelo permite a las instituciones financieras conectarse con rapidez a rieles globales como SWIFT y gestionar remesas internacionales con mayor flexibilidad. “Con Mambu Payments, las instituciones en Colombia podrán modernizar la gestión integral de sus flujos de pago, reducir complejidad operativa y mantener la flexibilidad para conectarse con rieles locales y globales”, explicó Paula Neira, directora de ventas de Mambu para América Latina. En un entorno de rápida transformación, el desacoplamiento de capas tecnológicas rígidas es fundamental para cumplir con las nuevas exigencias de interoperabilidad del Banco de la República.
La convergencia de estas tecnologías —custodia independiente, pagos inmediatos vía factura y núcleos bancarios modulares— sugiere que la competitividad del sector financiero colombiano en 2026 dependerá de la velocidad del dinero y la transparencia normativa.





