Juan Felipe Suárez
Por Juan Felipe Suárez Guacaneme. Ecólogo apasionado por la educación y la tecnología. Cofundador de EcoChuspa, un proyecto de educación ambiental por medio de redes sociales. Actualmente es coordinador y formador en el programa Soy Digital.

Son graves problemáticas para el planeta, y de las que más afectan a la población global: la desertificación y las sequías. Hoy, como todos los 17 de junio desde 1994, se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una iniciativa de la Organización de Naciones Unidas para sensibilizar sobre el tema e impulsar la Convención para la Lucha contra la Desertificación.

Los períodos de sequías y las zonas desérticas son originalmente naturales, pero debido al cambio climático se han generado nuevas zonas desérticas que no lo eran, y los períodos de sequía se han hecho más graves y duraderos.

Según la ONU, se estima que hacia 2050, 3 cuartas partes de la población mundial se verá afectada por sequías. Esto, teniendo en cuenta que desde el año 2000, las sequías han aumentado tanto en número como en duración en alrededor de un 29 %.

Otra cifra preocupante y que debería acelerar las acciones políticas, el cambio cultural y los avances tecnológicos y científicos también la brinda la ONU: cada año, 55 millones de personas en el mundo se ven afectadas por sequías. Y si no hacemos nada, esta seguirá creciendo.

¿Por qué están aumentando la desertificación y los períodos de sequía? Como con otras problemáticas ambientales, por 2 razones principales: la actividad humana y las variaciones en el clima.

Los seres humanos, a lo largo de la historia, hemos desarrollado distintas actividades que tienen efectos directos sobre el medio ambiente, como la agricultura y la ganadería. Lastimosamente, en las últimas décadas hemos llevado estas prácticas a niveles extremos que generan impacto negativos aún mayores de los que se causaban a lo largo de la historia.

Periodo de sequía
Periodo de sequía. Foto: Markus Spiske de Unsplash.

En el suelo, por ejemplo, los monocultivos no permiten la diversidad de plantas, descompensando el equilibrio al no permitir otras especies vegetales en el mismo espacio, y dificultando, entonces, la obtención de nutrientes para el suelo.

Por otro lado, está la ganadería extensiva, la cual compacta el suelo por las pisadas y el peso de los animales, impidiendo así el flujo del agua a las capas inferiores de tierra y generando erosión.

Y a esta actividad humana se suma el cambio climático.

A medida que la temperatura del planeta aumenta, el agua se evapora con mayor facilidad y se generan alteraciones en los ciclos naturales. Una de estas alteraciones se da en la duración de los períodos de sequía que ocurrían anteriormente.

Pero no todo está perdido, ni las previsiones de la ONU para 2050 son un hecho. Científicos, expertos en tecnología y profesionales del medio ambiente trabajan intensamente para aportar en soluciones.

En los últimos años, por ejemplo, se han desarrollado algunas tecnologías que enfrentan de manera efectiva estos 2 fenómenos. En Impacto ECO destacamos algunas iniciativas globales y locales que están dando resultados y que podrían extenderse a los lugares más afectados:

ASIS: Tecnología creada por La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que utiliza datos de teledetección satelital para detectar áreas agrícolas, como pastizales o tierras de cultivo que tengan alta probabilidad de estrés hídrico (sequía o periodos secos), proporcionando datos en tiempo real.

Agua potable por bombeo solar: Tecnología aplicada a mediados de la década pasada por Colciencias (hoy, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación) como una alternativa para brindar agua potable a las comunidades. Se trata del bombeo y destilación solares en períodos de sequía o en zonas marginales. Se basa en los principios de evaporación, efecto invernadero y condensación de agua permitiendo separar la sal marina y eliminar patógenos del agua.

WatEner y Big Data: Trabaja con herramientas digitales y sistemas de predicción, y convierte así los datos registrados en información útil y de fácil acceso. De esta forma, facilita la toma de decisiones en tiempo real sobre el uso y la gestión del agua para poder optimizarla en tiempos de sequía.

Herramientas de cartografía como ArcGIS y QGIS: Utilizadas en todo el mundo, ya que permiten generar mapas de riesgo agroclimático para la toma de mejores decisiones en el sector agrícola y así mitigar los impactos ambientales y sociales de los eventos climatológicos extremos en el país.

desertificación
Desertificación. Foto: Luis David en Lider empresarial.

Por esto, es importante aplicar tecnologías e innovaciones para mejorar la calidad del suelo y tratar con más cuidado las tierras fértiles. Una alternativa es el aumento de la siembra de diferentes especies en un cultivo, lo cual lo diversifica y permite también que el suelo se regenere, de tal manera que se evite la erosión. También el importante buscar una buena aireación de la tierra, para generar un mejor flujo de nutrientes.

Este día mundial es un recordatorio para que no olvidemos que aunque el agua salga de nuestros grifos o nuestras vidas aparentemente sigan igual, las problemáticas medioambientales sí existen, sí avanzan y sí cobran mucha fuerza con el día a día. Todos debemos ser piezas del cambio desde nuestros actos, y desde de la cotidianidad podemos aportar en la lucha contra las sequías, la desertificación y, en general, contra el cambio climático.


Foto Principal: Carolyn en Pexels

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