Presencial, virtual, mixta, híbrida, remota, gratuita, de emergencia, a distancia, de calidad…¿qué más se ha dicho sobre el futuro de la educación recientemente? Cada quien tiene su propia visión de cómo debería ser la educación, y si hay algo cierto es que hay diferentes modelos, con diferentes pedagogías, para diferentes personas, en diferentes contextos.

Sin embargo, cuando se conocen casos de la vida real, ver los resultados de una ejecución (soñadora o utópica para algunas personas), es una oportunidad de inspirar; se puede convertir en un ejemplo que sirva como herramienta para fomentar transformaciones de fondo. Y uno de esos casos lo conocimos durante la edición 2020 de SingularityU Digital Summit.

Para Taddy Blecher, quien tuvo a su cargo la conferencia ‘Digitalidad como propulsor de propuestas audaces para la educación’, la calidad de la educación es sinónimo de calidad de vida. En su charla se pregunta cuáles son los obstáculos para tener mejoras exponenciales en cuanto a la inequidad, la falta de talento, el subempleo y los altos porcentajes de informalidad. Blecher compartió el experimento en el que ha trabajado desde hace 25 años y que ha transformado la vida de personas, negocios, la economía y en sí, el tejido social. Ese experimento es el Instituto Maharishi en Sudáfrica.

¿Cómo lidiar con las inequidades? ¿Cómo prepararnos en un mundo que avanza tan rápido?

Blencher asegura que esto es en lo que trabajan los gobiernos. Destacó los porcentajes de trabajo informal y desempleo juvenil en Colombia, así como la constantemente citada «crisis de talento«, o también mencionada como «déficit de ingenieros«. Hay oportunidades, los roles de mayor demanda están relacionados con tecnología, pero no hay cómo llenar esas vacantes y las razones son diversas. Por falta de experiencia e incluso por falta de habilidades (duras y blandas)

Entonces, recordó Blecher el conocido reporte sobre el Futuro del Trabajo (del Foro Económico Mundial) en el que presentan las 10 habilidades necesarias, pero señaló que lo «interesante» es que nada de esto lo están enseñando en colegios o universidades. De otro lado «las personas necesitan tener valores, tener carácter, no solo habilidades«.

  • Resolución de problemas complejos
  • Pensamiento crítico
  • Creatividad
  • Gestión de personas
  • Coordinación con otras personas
  • Inteligencia emocional
  • Juicio y toma de decisiones
  • Orientación de servicio
  • Negociación
  • Flexibilidad cognitiva

Cuerpo, mente y conciencia

Las calificaciones importan, en algunos casos incluso los títulos importan, pero no es todo lo que importa.

Cuando pensamos en educación, estamos acostumbrados a hacerlo únicamente en términos de intelecto. Una persona no es solo intelecto, es sentimientos, sentidos, cuerpo, mente… Si quieren hacer cambios de verdad, y no pequeños o marginales, tenemos que mejorar en cómo se desarrollan las personas.

Taddy Blecher

Esta es justamente la propuesta con la que viene experimentando el Instituto Maharishi, un balance de cuerpo, mente y conciencia (totalmente en alianza con la innovación y la tecnología), «desarrollar a las personas de una manera holística». Es decir, desde una doctrina que promueve la concepción de cada realidad como un todo distinto de las sumas de las partes que lo componen. «Somos diferentes porque añadimos cosas diferentes, creemos que una persona puede hacer más que estudiar un programa».

Un día en el instituto puede ser así, con meditación para trabajar la mente, y una serie de actividades diversas, dan alimento, mentores, materiales y herramientas necesarias. El experimento comenzó con las personas jóvenes que no tenían oportunidades. Blencher citó cómo renombradas instituciones quieren a «lo mejor de la sociedad«; ellos se enfocaron en lo «peor de la sociedad«. Personas que a duras penas hablaban inglés, o que apenas sabían leer o escribir, querían probar que podían ser exitosas. Y lo lograron.

Lecciones para tener en cuenta

Blencher destaco 3 elementos esenciales en el aprendizaje: el estudiante (la persona), lo que aprende y cómo aprende.

Citó casos de referencia de plataformas exitosas como Udemy, Coursera (y los Mooc en general), e insitió en que hay muchas metodologías de aprendizaje y la tecnología es una herramienta para alcanzar objetivos: «El uso de tecnología va a aumentar en los proceso de aprendizaje, pero debemos ver la educación de una forma más holística«.

Con esto se refería a estimular el cerebro, dentro del universo que cada persona representa. «La educación tiene que ser más que enseñarles a las personas cómo hacer cosas, necesitamos que tengan acciones extraordinarias y para eso tienen que pensar«.

¿Y entonces, hacia dónde apuntar? Para Blecher la ruta es hacia la educación masiva personalizada.

«Hay que humanizar la educación, hay que enseñar de manera diferente».

¿Los resultados?

«Aprendimos que todo se puede hacer en educación, que aún estamos solo en la superficie de todo lo que podríamos llegar a hacer».

Ciertamente hay resultados numéricos, están ganando más dinero, cada vez hay más alianzas con grandes compañías como Cisco, Accenture o Vodafone; hay un incremento del número de emprendedores e incluso hay porcentajes positivos de empleabilidad, pero más allá de las cifras frías, ¿qué mejor resultado que la transformación de vidas y comunidades que históricamente habían sido desechadas?

«Podemos tomar las personas más vulnerables de la sociedad y años después van a ser líderes extraordinarios (ganando mucho dinero también); pueden tener gran sabiduría, gran humanidad, gran visión, gran pasión, mayores niveles de amabilidad, si pasan por un tipo diferente de educación«. La retribución a la sociedad (el retorno a la inversión) llegará materializada en innovación, desarrollo, emprendimiento, talento y un largo etcétera, etcétera, etcétera…