Golda Meir: Firmeza y convicción para nunca desfallecer

Israel es un país joven con apenas 70 años de independencia y, sin embargo, es una de las naciones más antiguas con una historia extensa de lucha por su reivindicación. En 1969, en un país incluso más joven para aquel entonces, Golda Meir (1898-1978) asume su cargo como primera ministra de Israel, quinta en sucesión y la primera mujer.

Meir nació en una familia judía pobre en Kiev y desde niña conoció el dolor de los pogromos (linchamientos masivos contra judíos) que se volvieron cada vez más frecuentes en la Europa de inicio de siglo. Su familia emigró a Estados Unidos buscando mejores oportunidades, llevando la marca de la violencia y la pobreza que encaminarían el resto de la vida de Meir. Contra viento y marea, Golda quiso estudiar y comprometerse con la causa judía. Participó de muchas maneras en la política, no solo como representante de su pueblo, sino también de las mujeres. Su lucha fue incansable e internacional, viajando a diversas regiones como vocera del sueño del país de Israel.

No obstante, de tantas facetas que Meir tuvo y manifestó con orgullo, creo que la más atractiva y que se alinea fuertemente con los valores de Tiger Academy es su firmeza. Meir estaba en una triple posición de vulnerabilidad para la época (pobre, judía y mujer), y esta fue su razón para mantenerse inquebrantable en sus convicciones. Siempre protectora de su pueblo y nunca queriendo abandonar sus ideales, fue líder en muchos movimientos políticos judíos, e incluso vivió varios años en un kibutz, que es una comuna agrícola, donde trabajó con dedicación cultivando y recogiendo cosechas.

Cuando asumió el cargo como primera ministra, Israel estaba pasando por tensiones políticas y militares con las naciones vecinas; entonces Meir, siempre con la convicción de defender a su pueblo, tuvo que llevar en sus hombros conflictos como la Guerra del Desgaste, la Guerra del Yom Kipur o la crisis de los atletas israelís en los Juegos Olímpicos de Münich (1972), por mencionar algunos.

Cabe destacar que lo que llevó a Meir a ser recordada en la historia fue su firmeza por su visión y no haberse dedicado exclusivamente en su vida personal. Su apellido en hebreo significa ‘alumbra’: su visión alumbró su camino y ella alumbró el de muchos. Meir es, por lo tanto, un nombre que cobija a muchos bajo su protección.

Podríamos seguir hablando incansablemente de los hechos históricos que rodearon la vida de Golda Meir; sin embargo, lo que nos interesa para esta reflexión es enunciar cómo su firmeza no fue intransigencia, sino, más bien, un querer encaminado y auténtico: un motor para seguir y no rendirse. El equilibrio entre flexibilidad y firmeza es importante para trabajar de manera eficiente y seguir con nuestro mejoramiento continuo.

Por lo tanto, de Meir, estadista y madre del Estado de Israel, nos solo nos queda su fuerte convicción de proteger a su pueblo casi aniquilado y dar su voz como mujer judía y de origen pobre, sino también un testimonio de entrega y convicción.

El verdadero Tiger sabe a dónde quiere llegar, de dónde viene y cómo arribar con un plan firme y a la vez flexible, porque esta faceta tan poderosa que nos queda de esta mujer admirable no es más que nuestro lema y guía: ¡el Tiger no se rompe!


Imagen principal: Nationaal Archief (Wikimedia Commons).

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