La seguridad inteligente pasa por una transformación impulsada desde la integración tecnológica, la Inteligencia Artificial y el análisis de datos. Cámaras, controles de acceso, sistemas de comunicación y plataformas digitales comienzan a trabajar de manera conectada para facilitar la detección y respuesta ante posibles incidentes.
Esta evolución hace parte de las tendencias presentes en la Feria Internacional de Seguridad 2026, que reúne soluciones y tecnologías de más de 26 países, con más de 400 expositores y marcas participantes, según Patricia Acosta, directora del evento.
Para Acosta, la transformación del sector puede entenderse a través de su propia evolución tecnológica, de los sistemas físicos y análogos, pasando por la conectividad IP, hasta llegar a plataformas que hoy operan en la nube.
“Porque acuérdate que en aquel ayer todo era análogo, después pasó a la IP y ahora todo está en la nube. Eso facilita la integración, pero también nos obliga a estar mucho más blindados en el tema de ciberseguridad. Entonces, todos los campos de acción en seguridad los encontramos en la feria”, explicó la directiva.
De sistemas aislados a ecosistemas conectados
El reto principal, hacer cambios en la seguridad electrónica y así la necesidad de conectar tecnologías que tradicionalmente funcionaban de manera separada. Juan Carlos Rojas, ingeniero de ventas para Motorola Solutions, explicó que uno de los principales cambios del sector está en la integración de diferentes tecnologías.
“Ahí es donde realmente nosotros resaltamos la fortaleza, en donde se ha integrado todo como un ecosistema de soluciones. ¿Qué es un ecosistema de soluciones? Es una tecnología que te permita tener una función en un software y que esa función se transmita y se comunique con las otras, con las otras plataformas que tienen dentro del mismo ecosistema”, comparte el ejecutivo.

El objetivo, entonces, es evitar que una alerta quede limitada a una sola pantalla o dependa exclusivamente de que un operador detecte manualmente una situación. Un evento identificado por un sistema puede, por ejemplo, generar información que sea comunicada simultáneamente a diferentes plataformas y a los equipos responsables de responder.
“El sistema automáticamente le está informando a todos al mismo tiempo. Eso es el ecosistema”, señaló Rojas.
Entonces, si vamos por el mismo camino, el modelo también abre la posibilidad de integrar dispositivos y plataformas de distintos fabricantes, un punto muy relevante en organizaciones que han construido su infraestructura tecnológica a lo largo de los años y cuentan con sistemas de diferentes proveedores.
Inteligencia Artificial para interpretar, no para reemplazar
La Inteligencia Artificial se ha convertido en el eje principal de componentes de esta transformación. Su papel, sin embargo, no estaría orientado necesariamente a sustituir a las personas encargadas de la seguridad, sino a reducir tareas repetitivas y facilitar el análisis de grandes volúmenes de información.
En lugar de depender exclusivamente de operadores que observan permanentemente múltiples pantallas, las herramientas de IA pueden ayudar a identificar eventos específicos y entregar información para que las personas interpreten la situación y tomen decisiones. “No vamos a reemplazar en ningún momento el factor humano, porque siempre se va a necesitar el humano que diga: ‘sí es un evento’”, explicó el ejecutivo.
La diferencia, según el vocero, está en que la tecnología puede ayudar a detectar patrones o situaciones previamente configuradas, permitiendo que el personal concentre su atención en la validación y respuesta. “Yo ya no necesito operadores que vean cámaras, yo necesito operadores que entiendan e interpreten lo que el sistema me está arrojando”, agregó.
La tecnología puede identificar situaciones o patrones y generar alertas, mientras que las personas continúan teniendo un papel fundamental en la interpretación y validación de los eventos.
Más conectividad, nuevos desafíos
La transición de sistemas análogos a tecnologías conectadas ha ampliado las capacidades de la seguridad electrónica, pero también ha generado nuevos riesgos. Patricia Acosta destacó que el paso hacia tecnologías IP y servicios en la nube facilita la integración de diferentes herramientas. Sin embargo, esta conectividad también obliga a las organizaciones a fortalecer sus estrategias de ciberseguridad.
“Todo está en la nube. Eso facilita la integración, pero también nos obliga a estar mucho más blindados en el tema de ciberseguridad”, señaló la directora de la Feria Internacional de Seguridad.
La privacidad y la protección de la información también aparecen como aspectos fundamentales en la implementación de sistemas apoyados por Inteligencia Artificial.
Rojas señaló que la gestión de datos debe estar acompañada por medidas de confidencialidad y ciberseguridad, pero reconoció que el uso responsable de estas tecnologías también depende de las políticas y prácticas de las organizaciones que las implementan.
Confianza, costos y talento, los desafíos de la IA en seguridad
Que se use o no Inteligencia Artificial no depende exclusivamente de que haya tecnología al alcance. Entre los principales retos aparecen factores como la confianza en estas herramientas, los costos de implementación y la capacidad de las organizaciones para comprender qué tipo de soluciones necesitan.
Según Juan Carlos Rojas, en algunos proyectos las decisiones continúan estando determinadas principalmente por el precio, lo que puede limitar las capacidades analíticas y la efectividad de las herramientas implementadas.
El reto, en ese sentido, está en pasar de una visión centrada en la adquisición de dispositivos individuales hacia una comprensión más amplia de la seguridad como un conjunto de tecnologías, procesos y personas que deben trabajar de manera coordinada.
En su 32ª edición, la Feria Internacional de Seguridad se posiciona como un espejo de la transformación de un sector que ha dejado atrás la era de las cámaras como único protagonista , alarmas o controles de acceso independientes. La integración tecnológica, la nube, la Inteligencia Artificial y la gestión de datos redefinen la manera en que empresas, organizaciones y ciudades entienden la prevención y respuesta ante incidentes.
El camino entonces, será, que en los próximos años será encontrar un equilibrio entre automatización y supervisión humana, aprovechar la información sin comprometer la privacidad y construir sistemas cada vez más conectados, pero también más seguros.


