Cajicá fue sede de un foro académico preliminar a Expo I que reunió a actores públicos de Cundinamarca y Sabana Centro con proveedores tecnológicos para discutir un reto que suena obvio en el discurso, pero complejo en la práctica: si los problemas –seguridad, movilidad, servicios y competitividad– se mueven por toda la región, ¿por qué las soluciones siguen quedándose municipio por municipio?
La conversación tuvo un hilo conductor: la tecnología puede acelerar capacidades, pero no reemplaza la coordinación institucional ni la gobernanza de los datos. En otras palabras, no se trata de “tener más” (más cámaras, más sensores, más software), sino de integrar y operar mejor lo que ya existe, con objetivos claros y métricas de impacto sobre calidad de vida, sostenibilidad e inclusión.
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“Ciudades inteligentes” sin colaboración: el punto ciego
En la apertura, uno de los mensajes más repetidos fue que la transformación hacia territorios inteligentes exige cooperación real entre instituciones y niveles de gobierno. También se planteó una visión centrada en el ciudadano: tecnología como habilitador, no como fin. En el debate se mencionó la Resolución 1519 del MinTIC como referencia, aunque vale precisar que esa norma está enfocada en lineamientos de transparencia y publicación de información, accesibilidad web, seguridad digital, datos abiertos y PQRSD, más que en una “definición” de ciudad inteligente.
Lo que sí existe en el ecosistema MinTIC es la iniciativa de Ciudades y Territorios Inteligentes dentro de Gobierno Digital, con acompañamiento y medición de madurez para fortalecer capacidades en regiones.
Seguridad: del video “forense” a la prevención basada en datos
La agenda de seguridad fue la más sólida en casos y narrativa. Desde la perspectiva de analítica de video, se insistió en que el video por sí solo suele servir para reconstruir el pasado, mientras que la promesa actual está en extraer datos (patrones, recorridos, horarios, zonas calientes) para anticipar y asignar mejor recursos.
En ese contexto, se defendió una idea que, para Sabana Centro, puede marcar la diferencia: interoperar bases de datos entre municipios (por ejemplo, Chía, Cajicá, Zipaquirá, Sopó y Tabio) para enfrentar bandas que se mueven por toda la zona. El argumento no es menor: sin datos compartidos, la región juega a la persecución fragmentada.
Motorola Solutions: la gestión del incidente como “cadena completa”
Motorola llevó el enfoque hacia un ecosistema de “misión crítica” que integra detección, análisis, respuesta y reporte: sensores (no solo cámaras), analítica para priorizar alertas, comunicaciones resilientes y automatización de informes al cierre del incidente. El mensaje de fondo: reducir fricción operativa y convertir la respuesta en un proceso estandarizado, medible y auditable.
NEC: el “nodo regional” y la seguridad colaborativa
Desde NEC se presentó la lógica de un centro regional que integra miles de cámaras y señales (incluyendo aportes privados, como centros comerciales) y aprovecha detección de placas (LPR) para reconstruir rutas, correlacionar eventos y llegar a escenarios predictivos. La idea se conectó con una tesis práctica: la percepción de seguridad termina condicionando cómo la gente usa (o evita) el espacio público y hasta el transporte.
Turismo inteligente: el otro motor (cuando deja de ser solo promoción)
La intervención de la empresa española B&B puso sobre la mesa un ángulo complementario: territorios inteligentes también se juegan la competitividad turística, en especial en departamentos donde el flujo internacional se concentra en la capital y cuesta extenderlo hacia municipios cercanos.
B&B presentó ‘Go City’ como una forma de centralizar información turística dispersa y hacerla accesible (multilingüe, contenidos inmersivos, lenguaje de señas, uso offline y rutas guiadas). El punto más interesante para Sabana Centro fue el concepto de interconexión territorial: usar lo digital para guiar al visitante desde destinos “imán” hacia otros municipios y repartir mejor el valor económico.
Ciberseguridad: la ciudad conectada amplía la superficie de ataque
Si algo quedó claro en el bloque de ciberseguridad es que la digitalización de ciudades no suma solo beneficios: también multiplica riesgos, sobre todo con IoT y tecnología operacional (OT) conectada a infraestructura crítica (agua, energía, transporte).
Como referencia internacional, se mencionó el caso de Colonial Pipeline, donde un ataque de ransomware llevó al cierre preventivo del oleoducto y afectó el suministro de combustible en Estados Unidos; el Departamento de Energía de EE. UU. resume el evento y su cronología. La lección para gobiernos locales es directa: una interrupción en servicios esenciales puede ser un problema de seguridad pública, no solo de TI.
Lo que sigue: anuncios locales y el gran reto de ejecución
Además de la discusión conceptual, se mencionaron próximos pasos e iniciativas: fortalecimiento de acciones regionales de seguridad, metas de ampliación de videovigilancia (incluyendo drones), laboratorios de datos municipales y una agenda de emprendimiento e innovación desde Gobernación.La pregunta que quedó en el aire–y que define si todo esto pasa de foro a política pública efectiva– es cómo alinear prioridades, presupuestos, estándares de datos y operación entre más de una decena de municipios para que la región funcione como sistema, no como suma de proyectos.
La próxima cita será en Expo I Bogotá a partir del 14 de abril, allí continuará esta construcción, con una proyección de articulación regional.





