Una Navidad eco y tecnológica: la industria de juguetes también se reinventa

Esta Navidad no será igual: la industria de juguetes también se reinventa

Los niños de la Generación T o Z2 (los nacidos entre 2003 y 2010) no son solo digitales: la mayoría de estos nuevos habitantes del planeta tan solo interactúa a través de plataformas táctiles, vive hiperconectada, reclama velocidad e instantaneidad y empezó a manipular aparatos electrónicos antes de cumplir los 2 años de edad. Ya Google la caracterizaba en el 2017 como:

Una generación que reconoce el mundo con todos sus sentidos, donde el tacto y la visualidad resultan mecanismos ideales para la exploración y el aprendizaje. La magia de la interacción los cautiva y entretiene, al tiempo que favorece la experimentación y los insta a ir un paso más allá“.

Al igual que el televisor, el uso de juguetes tradicionales para ellos ya no es tan atractivo y prefieren por encima de todo las tabletas, las consolas y los teléfonos inteligentes al permitirles tener un espacio interconectado, sin barreras geográficas y con la posibilidad de jugar en forma colaborativa.

Ad portas de una nueva temporada navideña, en la que el Niño Dios, Papá Noel, los Reyes Magos y ‘algunos’ padres se ven a gatas buscando qué regalarles a sus hijos, la industria de juguetes probará su propia transformación. Se trata de una reinvención en la que no solo la felicidad y satisfacción de los niños debe ser garantizada: también los exigentes compromisos de ser responsables con el medio ambiente y de contribuir con la sostenibilidad de un planeta que cada vez lo necesita más.

La capacidad de las empresas fabricantes o comercializadoras de juguetes de migrar hacia nuevas tendencias de mercado, que respondan a los requerimientos de sus nuevos usuarios pero que a la vez incorporen en forma más decidida elementos como los del uso de materiales ecológicos o la facilidad de reciclaje, será puesta a prueba no solo para las áreas creativas sino también para las de fabricación, transporte y embalaje.

A continuación, algunas empresas que han venido sorteando con éxito este reto y que marcan el camino de la transformación de una industria que, como la de los juguetes, creció en promedio el 1% en algunos de los mercados más representativos del mundo en el 2017 y que factura tan solo en el mercado de Estados Unidos más de 20 mil millones de dólares cada año, según NPD Group.

Lego abandona el plástico convencional

Desde 1932, la empresa danesa se ha dedicado a la fabricación de juguetes, pero fue en 1949 cuando decidió dejar de lado la madera como materia prima y optó por el plástico.

Sin embargo, en la actualidad, la manufactura de las piezas en este material tiene un alto impacto en el medio ambiente que la compañía ha intentado mitigar con estrategias como una granja eólica que brinda energía renovable para algunas de sus fábricas, sin embargo, es una medida que no abarca el problema principal.

El plástico tarda cientos de años en desintegrarse, y algunos de sus derivados como el PVC, pueden resultar muy contaminantes si no reciben un tratamiento adecuado para su eliminación.

Es por ello que LEGO se ha puesto como meta utilizar únicamente materiales sostenibles, tanto en su producto como en el embalaje, para 2030, y como inicio de su migración hacia una nueva materia prima, este año lanzó las primeras piezas sostenibles a base de plástico vegetal (etanol) obtenido de la caña de azúcar, con forma de hojas, arbustos y árboles.

Al respecto, Tim Brooks, vicepresidente de Responsabilidad Ambiental de LEGO Group manifestó:

“Estamos orgullosos de que los primeros elementos LEGO hechos de plástico de origen sostenible estén en producción y ya se encuentren en nuestras cajas a partir de 2018. Niños y padres no notarán ninguna diferencia en la calidad o apariencia de los nuevos elementos, porque el polietileno a base de plantas tiene las mismas propiedades que el polietileno convencional”.

A esto se suma el lanzamiento en septiembre de 2018 de todo un juego completo de piezas hechas de plástico de origen vegetal que recrea una granja de energía eólica, la asociación con la ONG World Wildlife Fund (WWF) para apoyar y promover la demanda de plástico de origen sostenible, y una alianza con la Bioplastic Feedstock Alliance (BFA) con el propósito de asegurar el origen completamente sostenible de la materia prima empleada en la industria del bioplástico.

Las iniciativas sostenibles no son lo único en lo que se enfoca LEGO. Recientemente lanzó un tren Duplo para niños pequeños, que también se puede controlar por medio de un iPad, lo que hace ver que la innovación es cada vez más fuerte en su ADN y sigue explorando productos en los que pueda mezclar sus bloques de plástico con el entorno digital.

Nintendo le apuesta al cartón

La empresa multinacional con sede en Japón, una de las líderes en innovación en el mercado de los videojuegos y de la electrónica de consumo, sorprendió en 2018 con una nueva y peculiar línea de accesorios para su ya conocida consola Nintendo Switch.

Se trata de los denominados kits Nintendo Labo, un conjunto de piezas (también llamadas Toy-Con) hechas en cartón y capaces de convertirse en un automóvil, una moto, una caña de pescar, un piano e incluso una colección de robots.

La idea es que las personas adquieran las planchas de cartón, despeguen las piezas troqueladas, las doblen, las encajen entre sí con la ayuda de unas pestañas y las unas a los controles de la Switch, que posee sensores de movimiento para así hacerlas funcionales.

Los periféricos de cartón son compatibles con varios videojuegos como Mario Kart, y ha sido alabado por la crítica por enfocarse en los más pequeños del hogar y buscar unir en un proyecto común a padres e hijos; sin embrago también ha sido criticado por el precio.

Y es que, pese a que cada vez hay más consumidores con conciencia ambiental, y la incorporación del cartón como base para este producto es una muestra del interés creciente de las empresas por la sostenibilidad, no todos están dispuestos a pagar entre 70 y 80 dólares por unos trozos de cartón y unas gomas elásticas.

Sin embargo, otros han salido en su defensa y han dado fe de la calidad del material que pese a ser cartón no se rompe fácil y ha dado muestras de un innovador y valioso trabajo de diseño.

De hecho, las ventas desde su lanzamiento hasta el 30 de junio de 2018 (fin del primer trimestre), ascienden a un total de 1,39 millones de unidades a nivel global, un número muy destacado si se tiene en cuenta que lo han conseguido en poco más de dos meses y que se trata de una propuesta bastante arriesgada.

El sol anima a los juguetes de IMC Toys

Esta empresa, nacida en España y que ya está presente en más de 60 países, ha logrado destacarse en medio de la crisis de los mercados gracias a la tecnología de punta que aplica en sus artefactos.

Ha tenido mucho éxito con un perro llamado Lucy, que habla en 25 idiomas distintos, un muñeco que obedece órdenes y una muñeca que aprende a hablar (concretamente un total de 200 palabras).

Entre algunas de las innovadoras líneas pensadas en el cuidado del medio ambiente está la serie de juguetes ‘Disney Solar Friends’, cuya fuente de energía es el sol, es decir, juguetes que no requieren de un cargador o de pilas para funcionar.

Su medio de recarga es una base de captación de energía solar donde se colocan los juguetes para que estos, en un minuto aproximadamente, llenen sus baterías y puedan funcionar moviéndose y bailando, entreteniendo a los más pequeños.

Jordi Borrel, responsable de marketing de IMC Toys, destacó no sólo la novedad y originalidad de la colección -que integra personajes como Dumbo, Tigger, Mickey, Minnie y Campanita-, sino también su valor sostenible:

“De la mano de los Disney Solar Friends, los niños conocerán de primera fuente los beneficios de la energía solar mientras se divierten con tantos amigos como deseen. Se trata de un producto que les permite recrear escenas en movimiento con todos los miembros de esta entrañable familia”.

Toys ‘R’ Us Y Mattel, ¿los Blockbuster de los juguetes?

Siempre que se habla de transformación de las industrias se mencionan casos positivos, pero también empresas que no logran adaptarse y van quedando en el camino, algunas de manera definitiva y otras salvadas por la reinvención: les sucedió a Blockbuster, Kodak y Nokia, y les sucederá a muchas más que no logren adaptarse o que no entiendan la necesidad de transformarse ante los nuevos comportamientos y preferencias de los consumidores.

Así como tiene casos positivos, la industria de los juguetes también tiene sus ‘dinosuarios’, y sus máximos ejemplares son Toys ‘R’ Us y Mattel. La primera se declaró en bancarrota, ante la dramática reducción de sus ventas, en 2017; la segunda anunció el despido de 2.200 empleados y cerrará sus plantas en México para intentar ahorrar unos 600 millones de euros, tras registrar unas pérdidas superiores a los 290 millones de euros.

Son ejemplo de cómo la adaptación a los nuevos entornos digitales demandan una mayor innovación y de que el riesgo de la obsolescencia no respeta pinta, ni siquiera en una industria como la de los juguetes, considerada entre lujo y necesidad según la óptica con la que se mire.

 

 

Last modified: 27 Septiembre, 2018

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