Por Alejandro Ramírez, especial para Impacto TIC.

La llegada de la pandemia –sin duda– revolucionó la economía global y, al mismo, tiempo, generó una serie de modificaciones en el ámbito laboral que en la mayoría de los casos no han ido en favor de los trabajadores.

Por eso, y porque cada día hay una mayor conciencia sobre lo que significa la verdadera estabilidad en el trabajo, es más común que quienes a lo largo de su vida han sido empleados y las nuevas generaciones se estén decidiendo por la opción de emprender y poner en marcha sus ideas de negocio y, a la vez, hacerles caso a sus pasiones.

En esa línea, según le dijo iNNpulsa, la agencia de emprendimiento e innovación del Gobierno Nacional, a Impacto TIC, las MiPymes representan el 99,6 por ciento del tejido empresarial del país, aportan el 80 por ciento del empleo y son la fuente de generación de valor agregado para la economía.

En el marco de la Ley de Emprendimiento, que permite generar un entorno favorable para ayudar al crecimiento de esas iniciativas colectivas e individuales, facilitando la formalización y avanzando en mejoras de la productividad –según fuentes de la entidad–, se incentiva la generación de empresas.

Como lo informó Confecámaras, entre enero y marzo de 2021 se crearon en Colombia 96.431 empresas (9,3 % más que en el mismo periodo de 2020, cuando la cifra fue de 88.248 unidades productivas), a partir del Registro Único Empresarial y Social (Rues), que recoge información de las 57 cámaras de comercio del país.

Al respecto, Juan David Castaño, vicepresidente de Fortalecimiento Empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), dice que cuando se habla de qué tanto representan las micro y medianas empresas en Colombia, lo que se hace es un reconocimiento de la importancia que tienen esas compañías en el ecosistema empresarial, puesto que coincide en señalar que estas significan más del 90 % de los empresarios de esta región, y que cuando a ese porcentaje se le suman las pequeñas sociedades, se llega a cerca del 97 %.

Pymes y emprendimientos
Imagen: Rawpixel (Pxhere).

Así que, cuando se hace referencia a los empresarios de este país, en el 97 % de los casos se trata de los dueños de las pequeñas, micro y medianas empresas.

Cuando analizamos las necesidades más importantes de las MiPymes encontramos diferentes aproximaciones: por ejemplo, la microempresa tiene un requerimiento principal de conocer herramientas y prácticas empresariales para implementar en sus negocios, pues estas tienden a no tener estandarizados los procesos productivos, a no llevar contabilidad y a no tener muy bien definidos sus segmentos de mercado”, explica Castaño.

En tanto que las pequeñas y medianas compañías lo que buscan es optimizar esas herramientas, y más las que se relacionan con la productividad y cómo hacer mejores aproximaciones a esos segmentos de mercado, cómo ganar eficiencia y explorar nuevos mercados.

Sin embargo, manifiesta que esto es dentro de la generalidad, pues en esta época de Cóvid-19 existen necesidades que son transversales como la de la Transformación Digital, que ha sido evidente, y en cómo los empresarios han tenido que aprender no solo a trabajar de forma remota, sino a llegar a los mercados a través de medios digitales.

Igualmente, están los requerimientos en términos de financiación (en temas de flujos de caja), dados los cortes tan abruptos que se han presentado desde el punto de vista de la demanda en la economía, lo que les generó a todos los empresarios muchas necesidades en ese sentido.

¿Quién es quién en el mundo de las micro, pequeñas y medianas empresas?

La Ley para el Fomento de la Micro, Mediana y Pequeña Empresa, la Ley 590 de 2000, clasifica las empresas de manera muy precisa:

  • Las microempresas son aquellas que no tienen más de 10 trabajadores y cuyos activos son inferiores a 501 salarios mínimos mensuales legales vigentes SMMLV (cerca de 455 millones de pesos, con el salario mínimo de 2021).
  • Las pequeñas empresas tienen entre 11 y 50 trabajadores, y activos entre 501 y 5.000 SMMLV (entre 455 millones y 4.500 millones de pesos).
  • Las medianas empresas tienen entre 51 y 200 trabajadores y activos entre 5.001 y 15.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes (entre 4.500 millones y 13.600 millones de pesos)

Tenga en cuenta que si el número de empleados y el valor de los activos pertenecen a categorías diferentes, prima el valor de los activos. Eso significa que si su empresa tiene 8 empleados, pero sus activos son superiores a 500 salarios mínimos, usted tiene una pequeña empresa, no una microempresa.

El Decreto 957 de 2019 fija rangos más específicos en 3 sectores: manufactura, servicios y comercio.

Pequeña empresa
Imagen: Pxhere.

Otras necesidades de las empresas

Por su parte, iNNpulsa añade que –además de superar el llamado ‘Valle de la muerte’, que hace referencia a un periodo de tiempo que oscila entre los primeros 2,5 y 5 años de operación de las empresas, durante el que existe un alto riesgo de crisis y de retos que pueden poner en juego la sostenibilidad del emprendimiento y el acceso a financiación–, la Ley de Emprendimiento aprobada en 2020 responde, entre otras, a las necesidades de los emprendedores en cuanto a la creación y formalización de empresa, mejores condiciones en el mercado de compras públicas y mayores oportunidades de conexión con otros actores del ecosistema.

Y recalca que, de esta manera, la Ley (a través de sus 5 ejes) busca garantizar una reducción de tarifas y medidas que faciliten la constitución y funcionamiento de compañías; ampliar mercados, y promocionar a las Mipymes y emprendimientos al facilitar su acceso al mercado de compras públicas.

Así mismo, tiene como fin facilitar la consecución de recursos e incentivar mejores condiciones para que los emprendedores accedan a instrumentos financieros; actualizar el marco normativo alrededor de la institucionalidad para el emprendimiento, que se ajuste a las necesidades de los emprendedores y fortalezca el Sistema Nacional de Competitividad e Innovación (SNCI) y los ecosistemas regionales, y posibilitar la apropiación del emprendimiento y la cultura emprendedora en el país, por medio de los colegios y las instituciones de educación superior.

A su turno, Fabio Andrés Montoya, director de la Corporación Interactuar, considera que las principales necesidades que tienen las Mipymes son varias y que una de ellas es que cuenten con las capacidades gerenciales para gestionar sus negocios, pues lo que han encontrado en esta entidad es que la mayor parte del tiempo ellos conocen muy bien sus oficios y la parte técnica, pero ‘pierden el año’ porque no llevan las cuentas, no saben vender, hacer un contrato con un empleado o saber en qué momento se deben formalizar.

Otra [necesidad] que vemos día a día es la de financiación, pues –según las encuestas que hemos hecho de coyuntura microempresarial desde que inició la pandemia– el acceder a recursos sigue siendo uno de los mayores dolores que padecen las microempresas y las Mipymes. También me parece relevante lo que se refiere al acceso a las tecnologías de la información para crear nuevos canales de distribución y de ventas, donde hay un reto importante y es cómo poder crear esos ecosistemas digitales, de tal suerte que tengan la posibilidad de ampliar sus capacidades de ventas”, enfatiza Montoya.

Para el Director de la Corporación Interactuar aquí también es clave pensar en la creación de redes empresariales y unirse a plataformas donde se colaboren los distintos microempresarios o haya empresas anclas, que les permitan mayor acceso a canales de venta y distribución.

Participación de la mujer

Según iNNpulsa, desde el programa Empodera, creado en 2019 con el propósito de elevar la participación y el potencial directivo de las mujeres en las empresas, y visibilizar el rol que desempeñan, en sus 2 cohortes realizadas hasta la fecha participaron 190 emprendimientos, de los cuales, el 85 % son liderados por mujeres.

Mujeres empresarias
Imagen: Q000023 (Pxhere).

De esta muestra, también destaca que:

  • El 52 % cuenta con un modelo de negocio de base digital.
  • El 29 % es del sector TIC.
  • El 16 % del de cultura y creativo, comercio al por menor.
  • El 12 % es de diseño y moda.
  • Otro 12 % pertenece a agroindustria.
  • El 10 % es de servicios administrativos.
  • El 10 % de agricultura y servicios de consultoría.
  • El 7 % es  del sector de alojamientos y servicios de comida.

Igualmente, revela que un gran porcentaje de estas empresas está en Bogotá (46 %), Antioquia (10 %) y el Valle del Cauca (10 %), en tanto que el 2l por ciento de las empresas ha exportado a países de Norteamérica (34 %), Centroamérica (17 %), Suramérica (17 %), Europa (20 %), Asia (9 %) y Oceanía (3 %); el 7 % cuenta con una patente implementada en su emprendimiento y el 62 % genera en promedio entre de 1 y 5 empleos directos, seguido del 34 % de las empresas que lo hace entre 5 y 20 empleos.

Frente a la participación femenina en todas las iniciativas de emprendimiento, Juan David Castaño dice que lo que ven ese una tendencia muy favorable de crecimiento. “En este momento, más o menos, el 37 % de esas ideas de negocio son liderados por mujeres, cifras de emprendimiento que nosotros –desde la Cámara de Comercio de Bogotá– apoyamos; podemos decir que ya en su mayoría los participantes en nuestros servicios pertenecen a este género y ya hay muchas que empiezan a tener ese dinamismo y ese relacionamiento”.

No obstante, reconoce que siguen existiendo brechas y particularmente en sectores como las tecnologías de la información, donde por cada mujer que emprende en esta área más o menos dos hombres lo están haciendo, o en el de construcción y energía.

Para cerrar esas diferencias, el directivo afirma que la Cámara lanzó el año pasado la ‘Aceleradora de mujeres TEC’, precisamente para impulsarlas a hacer crecer los emprendimientos en este segmento.

Las entidades que brindan su apoyo

En el ecosistema de emprendimiento del país, los emprendedores encuentran apoyo en diversos actores. En iNNpulsa, por ejemplo, cuentan con una oferta diferenciada para la promoción y el fortalecimiento de la mentalidad y cultura emprendedora, programas para acompañar la aceleración de emprendimientos de alto potencial e instrumentos de financiación.

A través de la iniciativa CEmprende se identifica el potencial emprendedor de cada región y, con la red de espacios físicos, acercan a los emprendedores la oferta, no solo de iNNpulsa, sino de más de 180 aliados entre el sector privado, la academia, las cámaras de comercio, entre otros.

Empresas y emprendimientos
Imagen: Rawpixel (Pxhere).

Desde el lado de la financiación, una de las principales necesidades, en el ecosistema hay varias alternativas como las redes de ángeles inversionistas o el crowdfunding. En Colombia está la plataforma a2censo, que ha logrado movilizar montos superiores a 13.000 millones de pesos, lo que permite facilitar la conexión entre las Pymes y los ciudadanos con intenciones de invertir en empresas y emprendimientos”, precisan los portavoces de la entidad estatal.

Igualmente, en las regiones, las cámaras de comercio y los entes territoriales tienen un rol importante en el apoyo a los emprendedores. Y desde la oferta institucional, por ejemplo, también está el Sena, con el Fondo Emprender, que ofrece capital semilla.

A su vez, Castaño anota que el país, Bogotá y la región tienen un ecosistema muy rico de entidades e instituciones que brindan apoyo a las micro y pequeñas empresas. En el ámbito nacional, destaca que hay una oferta muy robusta, como la que se desprende del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de programas que ellos lideran de manera directa, pero también con otros como ‘Colombia productiva’ y con organizaciones como iNNpulsa y Bancóldex, que están para otorgarles acompañamiento a las compañías.

Una mirada más detallada de las funciones de cada una de las entidades que apoyan a los emprendedores y empresario será publicada más adelante en Impacto TIC.

De otra parte, el sector agrícola tiene programas para ayudar a los pequeños y medianos campesinos; la industria de las TIC hace lo propio con las sociedades de este segmento, mientras que a nivel regional, la Alcaldía de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca han puesto a disposición de empresarios unos procesos de acompañamiento. Pero existimos entidades como las cámaras de comercio, que servimos como una agencia de desarrollo local. Este es el punto de encuentro en donde hay muchas de esas iniciativas y la Cámara las articula y se las baja al alcance del empresario, pero también complementando esas ideas”, subraya el vicepresidente de Fortalecimiento Empresarial de la CCB.

Las cámaras cuentan con procesos para acompañar a los emprendedores para que avancen en esa etapa de crecimiento y de formalidad, de mentalidad empresarial, de productividad, de innovación y financiamiento, entre otras.

En esa línea, pero en Antioquia, Montoya destaca que existen diferentes entidades que dan ese apoyo, como Interactuar, Créame, el Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA), ProAntioquia, Parque del Emprendimiento, Ruta N, Microempresas de Colombia, etcétera, y que cada una tienen claros el acento, los beneficios, los programas que manejan y el tipo de públicos a los que se dirigen.


Durante las próximas semanas en Impacto TIC estaremos publicando contenidos relacionados con el ecosistema de empresas y emprendimientos en Colombia, asociados con el Evento TIC ‘Soluciones TIC: la ruta para pymes y emprendedores en Colombia, realizado el pasado jueves 29 de julio por Impacto TIC. Lo invitamos a que reviva las incidencias de esta actividad:


Imagen principal: Rawpixel (Pxhere).