Desde la medianoche entre el 24 y el 25 de marzo pasados, Colombia entró en cuarentena. El objetivo era mitigar el impacto que podría tener el COVID-19, una enfermedad que aprovecha el contacto físico entre las personas para propagarse, y lograr el anhelado aplanamiento de la curva de contagios. Entre más contacto, más potenciales infectados, más saturación de los servicios hospitalarios, menos posibilidad de atender pacientes… menos posibilidad de sobrevivir.

Al mejor estilo del eslogan que identificó la fase final de la última alcaldía de Enrique Peñalosa en Bogotá, las medidas han resultado –en general– impopulares, pero eficientes. Aunque el Instituto Nacional de Salud calcula que en el país podrán presentarse alrededor de 41.000 muertes como consecuencia del nuevo coronavirus hasta el fin de este año, esta cifra bien podría haberse alcanzado ya, según los cálculos iniciales, sin no se hubieran tomado las medidas de aislamiento. Medidas que entre más pasa el tiempo también son más difíciles de sostener en lo económico y en lo social, pero que no por ello dejan de ser necesarias.

Pero llegó el 19 de junio: 87 días después del inicio de la cuarentena se puso en marcha una iniciativa que se venía barajando incluso desde antes de la pandemia, pero que a la luz de la situación actual habría sido necesario replantear. Un día en el que los clientes no tendrían que pagar IVA por las compras que realizaran en el mundo físico, aunque ya cerca de la fecha se amplió al mundo virtual. Llegó el famoso Día sin IVA.

Es posible que gran parte del esfuerzo que se hizo durante los 87 días previos se haya perdido con las aglomeraciones que se formaron en los establecimientos comerciales, repletos de personas deseosas de ahorrarse unos pesos, incluso a costa de su salud, como lo dice la epidemióloga Zulma Cucunubá.

El comentario de la científica no es aislado, aunque la Presidencia de la República tuiteó una imagen del comportamiento ejemplar de los habitantes de Chía…

La situación contrasta con lo que se vivió en otras ciudades del país, como Cali, Medellín, Bucaramanga… En Bogotá, la Alcaldía ordenó cerrar el almacén Alkosto de Venecia por incumplir normas de bioseguridad.

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El balance en lo tecnológico

Si por el lado de lo presencial la jornada no fue muy afortunada, por el lado virtual también hubo problemas (y, al menos desde la perspectiva de Impacto TIC, aún peores). Aunque lo ideal habría sido que, para preservar la salud, esta jornada se hubiera realizado solamente por canales digitales, las plataformas en línea de muchos comercios, incluso algunos que se supone que son los más maduros en este campo en el país, no dieron abasto para atender la alta demanda.

En este punto vale la pena preguntarse si con la experiencia de varios Black Friday y Ciberlunes encima, con computación en la nube, contenedores y otras tecnologías realmente hay una excusa para las caídas de los sitios. Quizás caídas temporales o colas de algunos minutos pueden entenderse de alguna manera… pero no si la espera dura 7 horas, como tuvo que experimentarlo Impacto TIC para realizar una compra en la que, al final, el sistema notificó que el artículo ya no estaba disponible.


Al respecto, representantes de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico se manifestaron de la siguiente manera:

María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

Álvaro Andrés Morales , gerente de Análisis Económico de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

Sin embargo, al final del día, el balance final para la entidad fue positivo:

María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

Se les dijo, se les advirtió, se les recomendó…

Las situaciones anteriores no incluyen las quejas de los compradores que se tomaron la molestia de comparar los precios en el antes y durante la jornada, para verificar que, efectivamente, no se estaba cobrando el IVA a los clientes. La cuenta de Twitter @PreciosSubida hizo un seguimiento durante la jornada (y desde antes) para denunciar los casos en los que, sin embargo, la gente seguía cayendo.

Sin embargo, no todo fueron quejas. En medio de los problemas técnicos que se presentaron, sitios como Diasiniva.co –un espacio enfocado exclusivamente en comercio electrónico, desarrollado por StoreOn, en el que participan empresas nacionales miembros de Acopi– ‘sobrevivió’ a la avalancha de clientes.

¿Será una lección aprendida?

Los días sin IVA no se han acabado. Dentro de los planes del Gobierno ya hay programadas 2 nuevas jornadas para los próximos 3 y 19 de julio. Si los cálculos de los más pesimistas se concretan, el tiempo sería apenas justo para darse cuenta si la curva de contagio tuvo un impacto negativo luego de las aglomeraciones que se presentaron en los establecimientos físicos este 19 de junio; y aunque en esta oportunidad tuvieron un mes para prepararse, los establecimientos virtuales tendrán un par de semanas más para reajustar su infraestructura con miras a prestar un mejor servicio, libre de ‘colas virtuales’ y de caídas eternas para los usuarios en línea.

En cualquiera de los 2 casos, en términos comerciales, tecnológicos y, sobre todo, de salud, será necesario revaluar los mecanismos mediante los que se van a llevar a cabo estas jornadas. Se espera un proceder más consecuente con los 87 días –hasta hoy– durante los que los colombianos –en general– permanecieron aislados para evitar la propagación descontrolada del COVID-19.

Como se ha dicho hasta la saciedad durante el día de hoy, no hay descuento del IVA que valga una vida. Esperemos que este 19 de junio no haya sido el día en el que tuvimos que volver a empezar de 0.