Hoy en día, Internet es el pan de cada día. Después de todo, la red mundial se ha convertido en un elemento necesario para muchos aspectos cotidianos, sin importar qué tipo de contenidos consumimos o que actividades realizamos: videos en línea, trabajo en línea, música en línea, videojuegos en línea, series y películas en línea; cada día más sitios son puestos en línea. 

Sin embargo, aunque una parte considerable del tráfico de Internet se mueve en páginas bien conocidas –buscadores, medios, empresas, blogs…–, lo cierto es que en el ciberespacio existen miles de millones de sitios web. De hecho, se estima que actualmente existen entre 1.600 y 1.900 millones de sitios web, de los cuales solamente 400 millones son sitios activos, y que en conjunto llegan a tener 4.200 millones de páginas web. 

La parte de Internet sin indexar 

En sus inicios, los sitios web no solamente eran sencillos, sino también mucho más escasos que hoy en día. En 1991 solamente existía un sitio web en Internet, creado por Tim Berners-Lee –en ese tiempo, físico del Cern– que todavía existe hoy en día y que contiene detalles técnicos, productos y materiales relacionados con la World Wide Web.

Aliweb, considerado ampliamente como el primer motor de búsqueda pensado específicamente para la web, fue lanzado en 1993. Sin embargo, los usuarios de entonces preferían utilizar herramientas como listas, directorios y catálogos para navegar. El crecimiento acelerado de la web en la segunda mitad de los 90 hizo también más difícil la navegación, con miles de sitios en línea y la necesidad cada vez más presente de catalogar, indexar y presentar la información. 

Compañías como AltaVista y Google capitalizaron esta necesidad creando motores de búsqueda que mostraban la información de la web y los sitios que los usuarios querían encontrar. En ese entonces, al igual que hoy en día, gran parte del tráfico web se generaba en páginas indexadas y mostradas, por ejemplo, en la primera página de la búsqueda de Google.

Sin embargo, aunque Google quisiera indexar todo el contenido de Internet, lo cierto es que todavía está lejos de lograrlo. En nuestra web actual existen muchos sitios que están ocultos a los motores de búsqueda y que solamente pueden ser encontrados con URL específicas. Estos millones de sitios ocultos, en términos sencillos, conforman lo que se conoce como la deep web.

Aunque a veces leemos los términos deep web y dark web utilizados de forma indistinta, lo cierto es que la deep web consiste simplemente en esos sitios web que están en línea pero que no podemos ver. Haciendo una analogía sencilla, la web superficial y conocida es como la punta de un iceberg, mientras que el otro 90 % del iceberg está sumergido y sin poder ser visto.

¿Es legal?

Aunque se suele asociar el término deep web con criminalidad, lo cierto es que la gran mayoría de la deep web es legítima y no representa riesgos legales. Un enlace a un video privado de YouTube, sitios de bases de datos, páginas bancarias y documentos legales en línea son algunos ejemplos de sitios en la deep web que son legítimos.

Sin embargo, también es cierto que existen sitios ocultos relacionados con criminalidad. Acá se pueden contar foros de discusión sospechosos, sitios web falsos o indexadores de contenidos piratas.

En la Dark web no todo es ilegal

Vemos, entonces, que la deep web y la dark web son distintas, pero que tienen una congruencia considerable. La dark web consiste en sitios web que no son catalogados y que no pueden ser encontrados fácilmente en los motores de búsqueda. A esto se le suma además el hecho de que los sitios en la dark web requieren un protocolo distinto al de los otros sitios web.

A diferencia de los sitios web comunes, que cuentan con terminaciones como .com, .co o .net, los sitios en la dark web tienen la terminación .onion. Este protocolo .onion no es nuevo, sino que de hecho funciona desde los 90 como un proyecto creado por el Laboratorio de investigación naval de los Estados Unidos. La meta principal, que todavía se mantiene hoy en día, es la de poder ofrecer un Internet más anónimo y descentralizado.

Ejemplo del sitio oficial de la BBC en la dark net. Imagen: Impacto TIC

 

Cuando navegamos en la web, por lo general dejamos rastros como direcciones IP, cookies, preferencias y detalles de nuestro dispositivo. Estos elementos pueden ser utilizados para identificar y rastrear a los usuarios sin su consentimiento. El protocolo .onion implementa opciones más robustas de privacidad, escondiendo todos estos detalles para llegar a una navegación mucho más anónima.  

Sin embargo, navegadores comunes como Firefox, Edge o Chrome no son capaces de interpretar este protocolo. Es por esto que se debe utilizar Tor –The Onion Routing–, un navegador que implementa todas las mejoras de navegación anónima y es capaz de acceder a sitios en la dark web. 

La dark web, en resumen, hace referencia a todos estos sitios terminados en .onion, que no solo no pueden ser indexados por los motores de búsqueda, sino que además también requiere un protocolo específico para poder visitarlos. La dark web hace parte de la deep web, lo que en ocasiones también puede ocasionar confusiones, pero es importante entender que son elementos distintos.

¿Es legal?

De nuevo, la dark web es por lo general asociada a actividades criminales. Aunque es cierto que el énfasis en la anonimidad atrae actividades criminales, también existen sitios legítimos. Mercados de drogas como Silk Road, transacciones con cuentas robadas y fraudes son algunos de las historias que se han originado en la dark web. 

Pese a esto, entidades como The New York Times, la BBC y Facebook también cuentan con direcciones en la dark web. En ocasiones, la dark web es utilizada para la filtración anónima de datos que luego van a parar a reportajes y escándalos. 

La deep web y la dark web también nos pertenecen

Y aunque a veces pudiéramos pensar que la deep y la dark web les pertenecen a los criminales, la realidad es que este es también un servicio que nosotros como ciudadanos digitales podemos aprovechar. Así como podemos usar un servicio de VPN para esconder y encriptar nuestros datos, el protocolo Tor nació con la meta de darnos un poco más de anonimato en Internet. 

El navegador Tor es un proyecto gratuito y de código abierto, lo que significa que todos podemos hacer uso de él sin que necesariamente tengamos que caer en la criminalidad. Acá, sin embargo, hay que entender que la dark web es en general menos segura que el resto de Internet en términos de fraudes, y que nunca está de más verificar que todos los enlaces y las páginas que visitamos sean válidas y legítimas. Riesgos como phishing, páginas falsas y contenidos no deseados son de los más comunes, por lo que siempre se debe navegar con los 5 sentidos.

Aunque no es ilegal en su conjunto, en muchas partes de la dark web se llevan a cabo actividades desagradables. Esto puede exponerle a riesgos innecesarios si no tiene cuidado o si no es un usuario avanzado consciente de las amenazas y con conocimientos informáticos. 

Cita: Kaspersky

En últimas, Internet, la deep web y el dark web tienen todos funciones diferentes, cada uno con metas distintas. Pese a esto, todos tienen la misma meta: conectar el mundo. 

Algunos sitios legítmos de la dark web

BBC: http://bbcnewsv2vjtpsuy.onion/
The New York Times: https://nytimes3xbfgragh.onion/
Facebook: https://www.facebookwkhpilnemxj7asaniu7vnjjbiltxjqhye3mhbshg7kx5tfyd.onion/
The Tor Project: http://expyuzz4wqqyqhjn.onion/
DuckDuckGo: https://3g2upl4pq6kufc4m.onion/
CIA: http://ciadotgov4sjwlzihbbgxnqg3xiyrg7so2r2o3lt5wz5ypk4sxyjstad.onion/

Para navegar estos sitios es necesario descargar e instalar el navegador Tor. Este proyecto de código libre está disponible para Windows, macOS, Linux y Android, y no representa ningún riesgo para quienes lo instalan.

Una vez instalado, Tor funciona como cualquier otro navegador, pero con muchos más sistemas para conservar el anonimato y con la capacidad de poder acceder a enlaces .onion como los de arriba.  

Imagen principal: Kaur Kristjan on Unsplash