Dice el dicho que hay que aspirar a presidente para llegar aunque sea a ministro. Así se expresaba en la época de las abuelas algo que hoy algunas personas llaman moonshots –literalmente, disparos a la Luna, apuestas por lo inimaginable para conseguir éxitos a los que nunca se habría aspirado–; o algo que forma parte del concepto de pensamiento exponencial, interpretado como la creación de soluciones disruptivas, con metas mucho más allá de aquellas a las que se podría aspirar con un modelo de pensamiento lineal.

Silicon Valley
Karen Abudinen, ministra TIC de Colombia, durante una entrevista exclusiva con Impacto TIC para el evento ‘TIC: Made in Colombia’.

Desde ese punto de vista, la aspiración que tiene Colombia de convertirse en el Silicon Valley de América Latina tiene su razón de ser. Y esa es la manera como Karen Abudinen, ministra TIC del país, explicó la idea durante el evento ‘TIC Made in Colombia’, realizado por Impacto TIC el pasado jueves 11 de marzo: «Las palabras [Silicon Valley] lo que hacen es poner a la gente a soñar. […] Para tener un resultado, uno debe tener una visión, una meta. Poner a la gente a soñar en grande, a pensar en grande, para hacer cosas grandes. […] Es importante soñar con algo, porque el que no sueña con algo o no tiene una meta, al final no llega a nada; y nosotros sí queremos llegar, sí estamos innovando, sí tenemos proyectos que de verdad son revolucionarios y al final del día todo esto –de pronto no lo vemos hoy– va a incidir en el PIB de Colombia».

El punto de vista de la ministra se desborda en optimismo cuando afirma que en el futuro Colombia podría llegar a ser incluso mejor que Silicon Valley. Aunque se vale soñar, los llamados a poner los pies sobre la tierra también son válidos, y es aquí que el concepto de Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT) invita a preparar la ‘pista de aterrizaje’.

Silicon Valley
Alberto Samuel Yohai, presidente de la CCIT.

«Un país como Colombia debe y puede volverse una especie de Silicon Valley, o debería por lo menos intentar serlo», señala el ejecutivo, quien afirma que de todas maneras cada uno puede tener una definición diferente que puede darle matices a la aspiración: «¿Silicon Valley es simplemente una geografía limitada donde hay un sinfín de empresas de software? ¿O es un lugar que tiene los programadores? ¿O es un lugar que aunado a ello tiene toda una comunidad de inversionistas de capital de riesgo? […] Grandes expertos alrededor del mundo no han podido decir con una sola frase lo que significa Silicon Valley. Pero si de lo que se trata es de generar un lugar, un ambiente, un ecosistema (por usar el cliché) donde hay un ámbito óptimo para desarrollar todo tipo de empresas, desde una idea loca, un emprendimiento, una startup, hasta compañías multinacionales con un valor de mercado de miles de millones de dólares, pues ¡sí, qué maravilla que Colombia pudiera volverse o considerarse el Silicon Valley de América Latina!», dijo el ejecutivo durante el mismo evento de Impacto TIC, antes de poner el pero sobre la mesa.

Yohai celebra los esfuerzos del gobierno nacional para que el país avance en ese propósito, las cifras positivas que muestran las diferentes instituciones involucradas en el logro de dicho objetivo, pero manifiesta que tiene serias dudas con respecto a que todos lo que tendrían que estar convencidos de que ser el Silicon Valley de la región sea importante para el país realmente lo estén.

Los argumentos que validan este temor incluyen inseguridades jurídicas, impuestos que van en contra del espíritu de apoyar las empresas del sector TIC, una reforma tributaria en trámite sobre la que no hay seguridad con respecto a sus efectos en el mismo sector. «Para nada quiero ser la voz pesimista. Pero yo sí pongo la alerta de que si entre todos no ayudamos a generar esa conciencia de que cualquier dificultad o cualquier freno que le pongamos en temas regulatorios o legislativos al sector de las TIC va a ser un tiro en el pie que nos estamos pegando», enfatiza el director de la CCIT.

El remake de una idea ya discutida

Que Colombia o alguna de sus ciudades sea el Silicon Valley de América Latina no es una idea nueva. En 2012 Semana publicó un artículo en el que ubicaba en Medellín el foco de las miradas para conseguir este propósito; en 2015 BBC se preguntó cuáles eran los Silicon Valley de la región, y en el listado el país compartía honores con Chile, Brasil y Costa Rica; CNN no se quedó atrás con un texto titulado ‘El resurgimiento de Colombia: de la violencia al Silicon Valley de América Latina’, en el que destabaca el valor del país en el mundo TIC, a raíz de la visita del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, a Bogotá. Todas, visiones muy optimistas frente a las posibilidades.

Pero un artículo publicado por Eafit en 2011, firmado por Manuel Esteban Acevedo (especialista en Economía de la Universidad de Los Andes, entonces director de Eafit Bogotá y hoy presidente del Icetex), ya llegaba a la conclusión de que no era posible pensar en replicar exitosamente el modelo de Silicon Valley en Colombia; al menos, no en el corto plazo.

En el texto ‘¿Es posible replicar en Colombia el Silicon Valley?’, el autor asegura: «El surgimiento de dicha región californiana como uno de los motores más dinámicos de la economía mundial es el resultado de la interacción, a lo largo de décadas, de múltiples actores: empresas, gobiernos, universidades y fondos de capital. Todos ellos encontraron en el lenguaje de la innovación y el fortalecimiento del capital humano el elemento común que les permitió adaptarse a los cambios del entorno y aprovechar las externalidades positivas generadas por la posguerra y las inversiones en investigación y desarrollo. Así mismo, este proceso evolutivo fue posible gracias a la preexistencia de una cultura empresarial que entiende la generación de riqueza desde la perspectiva de la creación de valor.

«En Colombia, la historia y los patrones culturalmente aceptados de generación de riqueza distan mucho de sustentar, en el corto plazo, una plataforma de desarrollo semejante. Dadas estas condiciones, es una falsa ilusión pretender que la simple implantación de las instituciones e incentivos de un arreglo institucional en otro arreglo institucional diferente generarán el mismo comportamiento en los actores que hacen parte de este último. Por el contrario, lo que podría generar es una serie de traumatismos y perturbaciones cuyo costo es imposible de estimar».

Del otro lado de la balanza, no se puede desconocer que el actual gobierno ha sido uno de los que más se han preocupado por poner a Colombia en la cima de la región en materia TIC, que al final de cuentas es a lo que el presidente Iván Duque y su equipo de gobierno llaman ‘convertirla en el Silicon Valley de Latinoamérica’. Sin embargo, una visión más acotada estaría relacionada con explotar las áreas del amplio mundo TIC en las que el país tiene fortalezas.

Silicon Valley
Claudia Patricia Santiago Cely, Escuela Colombiana de Ingeniería.

Claudia Patricia Santiago Cely, directora de la Maestría en Informática y directora del Centro de Estudios de Arquitectura Tecnológica y Seguridad de la Escuela Colombiana de Ingeniería, destaca que esas fortalezas están en las áreas de software, manejo de datos y en el recurso humano. Señala que una buena estrategia sería empezar a buscar cuáles son las necesidades específicas de la región y apuntales a ellas, no necesariamente tratar de ir a competir en un ambiente internacional tan difícil como Silicon Valley. «Pero sí empezar a construir nuestro propio ambiente, ir solucionando los problemas regionales y nacionales, e incluso los de una región como América Latina, en la que los países pueden ser parecidos, pero hay diferencias en las economías».

Aunque no descarta la posibilidad de que Colombia se convierta en un Silicon Valley, Claudia Santiago afirma que aquí (en el país) hay muchas cosas por hacer, en las que se puede trabajar. No duda al afirmar que Colombia tiene el talento humano, personas muy inteligentes que pueden apalancar esta idea, pero también señala que los esfuerzos tienen que ir más allá: «Si uno piensa en el esquema que tiene Silicon Valley, hay un apoyo del gobierno, que no está solamente en educar a la gente, lo cuál es muy importante (y en Colombia se han hecho esfuerzos), y se debe seguir trabajando en pro de la educación. Pero también se necesita apoyo del gobierno en áreas fiscales, en cuidar la propiedad intelectual, financiación, y ahí el gobierno tiene una responsabilidad muy importante».

Silicon Valley
Leidy Jhoanna Sierra Bernal, Sennova.

Jhoanna Sierra, Coordinadora Nacional de Sennova, programa que se encarga de ejecutar la política de contribución del Sena a la Ciencia y Tecnología del País, cree que Colombia tiene potencial para que algunas de sus ciudades –como Medellín, Bucaramanga y Bogotá, entre otras– sigan los pasos de Silicon Valley, pero no necesariamente para que se conviertan en una Meca de la tecnología de las proporciones de la que existe en California (Estados Unidos). «Creo que antes de llegar a pensar en convertirnos o en ser como un Silicon Valley, primero tenemos que llegar a un nivel en el que como país tengamos esa capacidad. Y es que tenemos todavía unas brechas muy importantes, y las vimos en la pandemia: no hay capacidad de Internet para todo el país, hay muchos lugares de este país en los que un computador es muy difícil de encontrar, no solamente por la conexión, sino también por la adquisición. No es fácil para muchas familias aún tener un computador. Entonces, la invitación para crecer y llegar a proyectarnos como el Silicon Valley de América Latina es empezar a generar soluciones con la tecnología que tenemos para que aquellos que no la tienen empiecen a nivelarse con los otros. Y en el momento en que todos estemos nivelados, yo sé que salimos».

En ese orden de ideas, Jhoanna Sierra destaca el capital humano como el recurso más importante con el que cuenta Colombia para lograr esta meta: «Nosotros tenemos como colombianos un nivel de creatividad y de innovación muy grande […] y la tecnología es creatividad e innovación». Además, señala ventajas como la posición geográfica del país y la diversidad biológica y cultural, que influyen en el hecho de que el colombiano sea gestor de cambio.

Paso a paso se llega… hasta Silicon Valley

En relación con este panorama, hay que decir que Colombia no está quieta esperando a que el milagro de Silicon Valley le caiga encima. Hace más o menos una década, el país competía con Argentina y Chile en algunos mercados de tecnología por los puestos 3 al 5 del podio en América Latina; hoy, lo común es verlo pelear hombro a hombro con Brasil y México, los líderes habituales del mundo TIC.

En su intervención durante el evento ‘TIC Made in Colombia’, la ministra Karen Abudinen destacó programas e iniciativas como la de formar 100.000 programadores, como Crea Digital, Vende Digital, Apps.co y otras convocatorias con las que se busca acelerar la Transformación Digital. Hablando específicamente sobre la idea de convertir al país en un Silicon Valley, la titular de la cartera TIC mencionó tres acciones importantes que se deben desarrollar: talento digital, fortalecimiento de las empresas y acciones del Estado.

Sobre el primer punto, talento digital, la ministra destaca que se ha trabajado en la formación de más de 1.500 científicos de datos, más de 7.000 colombianos formados en la Revolución Industrial, más de un millón de niños y niñas formados en programación, 33.000 estudiantes impactados a través del de los currículos digitales, así como formación de docentes. Este talento humano, que incluso es de exportación, fomenta la creación de empresas que a su vez generan empleo.

En cuanto al fortalecimiento del Estado, Abudinen destaca el tercer lugar de Colombia en el Índice de Gobierno Digital de la Ocde en 2019, por detrás de Corea y el Reino Unido; señala grandes aportes e iniciativas como la Carpeta Ciudadana, con la que se busca facilitar la realización de trámites. En términos económicos, el gobierno ha invertido más de 956.000 millones de pesos en la reactivación económica del país. La ministra TIC también hizo referencia a la Dirección de Gobierno Digital, que trabaja en aspectos como la formación de líderes para garantizar que las acciones que se desarrollan sean sostenibles.

Silicon Valley
Verónica Echeverri, Procolombia.

A la visión general del sector se suman visiones particulares de entidades que trabajan en el mundo TIC. Un ejemplo es el de Procolombia, que pasó de recibir reportes por 11 millones de dólares en exportaciones de software en 2010 a 165 millones de dólares en 2020 (un crecimiento compuesto alrededor de 31 %), según información de su gerente de Exportaciones en Industrias 4.0, Verónica Echeverri. De igual manera, se pasó de exportar a 28 mercados internacionales en 2010 a 70 en 2021, señala la funcionaria.

Silicon Valley

Ximena Duque, presidente ejecutiva de Fedesoft (entidad que agremia a las empresas de la industria del software y las tecnologías informáticas relacionadas), también muestra un panorama positivo: Colombia es el cuarto país más grande de Latinoamérica en el mercado de TI; en 2020 fue el segundo país que recibió más fondos y capital privado de inversionistas en este sector, luego de Brasil; entre 2018 y 2019 pasó de 6.995 a 7.633 empresas de TI, un crecimiento de 9,12 %; en términos de ventas, pasó de 20 a 23 billones (millones de millones) de pesos, un crecimiento de 19,19 %.

Sin embargo, aunque el panorama está lleno de oportunidades en las que Colombia tiene grandes fortalezas (capital humano, ecosistema, experiencia exportadora, entre las más destacadas) las debilidades y las amenazas no son menos. Entre las primeras, Verónica Echeverri menciona el bilingüismo, cuya carencia no es un mal menor en un país que aspira a ser líder TIC en la región. A las segundas se suma el panorama expuesto antes por Alberto Samuel Yohai, de la CCIT, relacionado con las inseguridades jurídicas y de reglamentación. Y a pesar de que el talento humano es una fortaleza, Ximena Duque, de Fedesoft, hace un llamado a buscar la forma de protegerlo, para que las condiciones del país no obliguen a las personas a buscar la manera de hacer empresa en otras latitudes, en lugar de en Colombia, y se convierta más bien en una amenaza.

«No permitamos que el populismo entre a determinar cuál es la política pública que requerimos para que Colombia sea un lugar idóneo para desarrollar este tipo de negocios de inversión, un lugar extraordinario para promover todo tipo de emprendimientos», concluye Yohai.

El llamado a la tranquilidad corre por cuenta de Ignacio Gaitán Villegas, presidente  de iNNpulsa, la agencia de emprendimiento e innovación del Gobierno Nacional, que en su participación en ‘TIC: Made in Colombia’ dibujó un panorama más propicio para aprovechar las fortalezas y las oportunidades, que cargado de temores ante las amenazas y debilidades.

Gaitán explica que el uso del nombre de Silicon Valley genera una tracción que mueve una cantidad de cosas hacia atrás, y que el hecho de que el emprendimiento sea protagonista en el planteamiento de las políticas públicas también impulsa el desarrollo de dichas políticas. «Que el presidente de la República sea el presidente de la junta directiva de iNNPulsa no es una cosa menor», destaca.

En términos económicos, el presidente de iNNpulsa hace énfasis en que durante 2020 se movieron 800.000 millones de pesos en instrumentos de financiación para emprendedores, y se espera que el próximo año se llegue a 1,8 billones; una cifra que, según Gaitán, no tiene comparación en otros países de la región. También destaca varios hechos importantes: hace algunas semanas Ipsos publicó un listado en el que Colombia aparece en el primer lugar como el país de Latinoamérica con más espíritu emprendedor; el país cuenta hoy con el Fondo de Emprendimiento de Género más grande de América Latina; en la clasificación de brecha de género del Foro Económica Mundial, se pasó del puesto 40 al 20.

Gaitán hace énfasis en los 4 puntos en torno a los cuales giran los planesdel gobierno en materia TIC: política pública, talento, financiación y ecosistema. Y también deja claro el papel fundamental de los emprendedores en el desarrollo de estas políticas: «Los emprendedores pasaron de ser actores secundarios de una película a decirles ‘ahora son ustedes los señalados’. Nosotros hicimos un Estudio Nacional de Empleo con el Ministerio de Trabajo y, hasta septiembre, el crecimiento del empleo en startups colombianas era del 38,5 %».

«Ese título de arriba, que se llama Silicon Valley, hay generado una reacción. ¿Que faltan cosas? ¡Claro que faltan! En el Conpes de Emprendimiento reconocemos, entre otras cosas, el tema de la banda ancha y todas las tareas que hace falta por cumplir. Pero es mejor cuando las reconocemos que cuando las desconocemos».

En el siguiente video puede escuchar la intervención de Ignacio Gaitán durante ‘TIC: Made in Colombia’.

«Al sector de las TIC quiero decirle que sigamos soñando en grande, que nos sigan apoyando en todos nuestros procesos. Que tenemos que seguir trabajando para revolucionar a Colombia a través de la conectividad y la Transformación Digital. Y que cuenten con este Ministerio, como siempre, que estamos al servicio de todo este ecosistema tan importante para la economía y para la reactivación económica», concluyó la ministra TIC.

Así las cosas, que Colombia use el nombre de Silicon Valley como una herramienta que inspire a todos los elementos que integran el ecosistema TIC del país es una estrategia válida. Sin embargo, es importante reconocer las posibilidades, pero también las limitaciones; hacerlo permitirá definir con mayor precisión cuáles son esos aspectos en los que Colombia se debe concentrar para ser una potencia latinoamericana en la materia. Para bien o para mal, Silicon Valley lo tenía prácticamente todo, y aún así le tomó cerca de 4 décadas llegar a ser la Meca de la tecnología en el mundo.

Colombia va por buen camino, lo que no significa que no sea un camino del que todavía falta mucho por recorrer. Lo importante es que las metas están claras, para que tratar de abarcar todo lo que hizo grande a Silicon Valley no lleve al país a ‘quedar debiendo’ a partir de unas expectativas acotadas con más emoción que análisis.

Si no es Silicon Valley, ¿entonces qué?

Según Fernando Rodríguez, cofundador de KeepCoding –un prestigioso centro de formación de alto rendimiento en programación y tecnología creado en España, que también tiene sede en Colombia–, el sueño de convertirse en Silicon Valley no es exclusivo de este país, pero sea donde sea, desde su punto de vista, es erróneo:

Silicon Valley
Fernando Rodríguez, cofundador de KeepCoding. Foto: Cortesía de KeepCoding.

«Silicon Valley fue lo que fue porque se unieron varias cosas que normalmente no se dan en otros sitios. En Silicon Valley está Stanford, está Berkeley; ¿que otro país –ya no digo región– tiene universidades de ese calibre? Otra cosa que es muy importante es la abundancia de capital dispuesto a invertir: no es comun encontrar tanto dinero con tan poca resistencia al riesgo.

«Además, las empresas tienen el mercado norteamericano, en el que se pueden hacer pruebas a gran escala; no es lo mismo tener éxito en Estados Unidos que tenerlo en Francia, en España o en Colombia. Por eso es mucho más común que empresas tecnológicas norteamericanas compren una empresa de Amércia Latina o de Europa que está teniendo éxito y no al revés. Y eso no es solo por los recursos que tienen en Silicon Valley, sino por los recursos que han venido del mundo entero. Entonces no es sensato pensar ‘¡nos vamos a convertir en el Silicon Valley de América, de Améica del Sur!’; no es razonable, no se dan las condiciones.

«Otra cosa es que hay que tener en cuenta que el Silicon Valley ya superó su cenit. Ahora mismo son cada vez más las empresas que se van a otras zonas más ‘amistosas’ con ellas. Yo viví durante varios años en Silicon Valley y gran parte del dinero que se invierte ahí ya no es norteameriano o local; la inmensa mayoría del dinero que llega a es chino y es ruso.

«Muchas empresas se están yendo a la costa este, a Texas, a Florida, porque la zona de la bahía ha llegado a un estado de saturación. Los costos son altísimos, los impuestos son muy altos comparados con otras zonas (no solamente dentro de Estados Unidos); los costos de operación son altísimos, el costo de la vivienda para los empleados también lo es. Incluso lo que buscan los empleados es estar ahí un par de años para mejorar su valor percibido, su currículo, y decirle a la empresa ‘oye, me quiero ir a trabajar remoto; págame 20 % menos, pero me voy a Nebraska o a Oregon’, que son mucho más baratos. 

«Silicon Valley es un modelo que se está empezando a derrumbar, porque ya pasó su cenit; pero lo que le dio origen, yo no sé de ningún otro sitio donde se pueda replicar. 

«Yo creo que es mejor poner las miras un poco más abajo, en un punto más razonable, y empezar por formar talento, que es lo más económico y lo más eficiente. Y si hay talento, van a venir a buscarlo. Ya hay muchas empresas de Silicon Valley que están abriendo filiales en América Latina, porque las ‘neuronas por dólar’ que compras allí son muchísimo mejores.

«Es algo que América Latina puede explotar muy bien. Hay mucho talento, es más barato y está más o menos en la misma zona horaria. No es lo mismo estar en California y tener empleados en Madrid (es una locura, son 9 horas de diferencia), que tenerlos en Chile o en Perú, que están a un par de horas de diferencia. Con Colombia es como si estuvieran en la costa este.

«Yo creo que ese es un excelente camino. Además, el programador promedio que he conocido en España y en Colombia son mejores que los que he conocido en Silicon Valley. Yo empezaría por ahí, por desarrollar talento, que es lo más económico y lo que mejor resultado te puede dar de inmediato. 

En el transcurso de las próximas semanas, los invitamos a ver en Impacto TIC más contenidos relacionados con la manera como la tecnología, la innovación y la ciencia se mueven en Colombia, y con la manera como podemos aproximarnos a la idea de ser el Silicon Valley de América Latina, en el especial #TICMadeInColombia.

Imagen principal: Patrick Nouhailler, CC BY-SA 2.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0, via Wikimedia Commons