La Cartier Women’s Initiative otorgó el premio ‘Science & Technology Pioneer Award’ a la científica e investigadora colombiana Isabel Pulido, cofundadora de la startup NanoFreeze. El reconocimiento, entregado en Bangkok, distingue el desarrollo de una propuesta que busca transformar los sistemas de refrigeración global mediante el uso de bio-nanotecnología. Con este galardón, Pulido se convierte en la primera persona de origen latinoamericano en obtener esta distinción en la categoría global del programa, orientada a emprendimientos de base científica profunda (deep tech) liderados por mujeres.
La distinción del jurado internacional, compuesto por inversionistas y líderes de la industria, resalta soluciones tecnológicas con capacidad de mitigar problemas críticos en sostenibilidad y eficiencia energética. La postulación superó un riguroso proceso de selección y el reconocimiento incluye acceso a capital semilla, así como un año de formación y asesoramiento con la escuela de negocios INSEAD.
Índice de temas
¿En qué consiste la innovación técnica de NanoFreeze?
La propuesta desarrollada por el liderazgo de NanoFreeze aborda uno de los principales desafíos ambientales y energéticos actuales: la dependencia de los sistemas tradicionales de refrigeración de compuestos químicos con alta huella de carbono y consumos eléctricos elevados. La alternativa de bio-nanotecnología premiada introduce estructuras y materiales a escala nanométrica que permiten el mantenimiento de cadenas de frío de manera sostenible.
Esta innovación no solo reduce la necesidad de fuentes de energía convencionales en sectores críticos como la conservación de alimentos y el transporte de suministros médicos, sino que elimina el uso de refrigerantes convencionales contaminantes, disminuyendo el impacto directo sobre el calentamiento global.
¿Qué impacto genera este reconocimiento en el ecosistema de tecnología profunda en América Latina?
La categoría global de Ciencia y Tecnología de la iniciativa premia de manera exclusiva a las empresas que proponen avances disruptivos en áreas de alta complejidad científica, donde las barreras de entrada y los tiempos de desarrollo suelen ser mayores en comparación con el software convencional.
El ingreso de una propuesta latinoamericana en este nivel visibiliza la capacidad técnica instalada en la región para exportar ciencia aplicada de alto valor comercial y ambiental. El soporte institucional y financiero obtenido a través del capital semilla facilita la transición de la fase piloto y la validación en laboratorios hacia el escalamiento industrial en los mercados internacionales.
El logro de esta investigación traza una ruta para la comunidad científica y los nuevos proyectos de base tecnológica en el país, demostrando la viabilidad de financiar y proyectar soluciones globales desde la innovación local.






