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Los teléfonos inteligentes evolucionan, pero todavía se hacen llamadas

Hace 75 años, el 17 de junio de 1946, se hizo la primera llamada telefónica móvil. En San Luis, Misuri, un conductor se inclinó para alcanzar el panel de su automóvil y hacer historia en un sistema inaugurado por la compañía Southwestern Bell, una subsidiaria local de la gigante AT&T.

En su principio, el servicio estaba pensado específicamente para hacer llamadas por voz, dejando atrás los cables de cobre que se necesitaban. Aunque revolucionario, el sistema estaba todavía muy lejos de llegar al uso masivo que le damos hoy en día y que ha cambiado por completo nuestros hábitos de consumo y conectividad.      

Algunos detalles históricos

Este primer sistema inalámbrico fue desarrollado por Alton Dickinson y D. Mitchell, ambos liderando un equipo trabajando en Bell Labs en conjunto con Western Electric. Llegar a completar esta hazaña significó un trabajo de más de una década de investigación en el terreno de ondas y de espectros. 

Para 1948, el servicio ya se había expandido a más de 100 ciudades e incluso ya había sido aprobado para el uso en carreteras de alto flujo. La mayoría de sus usos estaba enfocada a aplicaciones profesionales, como por ejemplo operadores de camiones de repartición, mensajería e incluso algunos periodistas también tenían el servicio. Y es que, dado que era una tecnología nueva, sus precios también eran muy altos para los usuarios. 

Un técnico de Southwestern Bell probando el servicio de telefonía móvil, San Luis, 1946. Imagen: AT&T Archive

El servicio tenía un costo de 15 dólares (en la época), y entre 30 a 40 centavos por llamada. Esto se traduce a alrededor de 175 dólares actuales (alrededor de 640.000 pesos colombianos) y 4 dólares (unos 15.000 pesos adicionales por cada llamada que se hiciera). Esto significó que el sistema no era usado ampliamente, y su base de usuarios era de 5.000 en 1948, que hacían alrededor de 30.000 llamadas semanalmente.

En términos de infraestructura, este primer sistema de Southwestern Bell funcionaba muy parecido a nuestros sistemas modernos. Un transmisor central ubicado en la ciudades proveía un espectro de algunos canales a cada área de servicio. Existía un límite de 3 llamadas por transmisor, y esto también resultó en que en muchas ocasiones los usuarios deberían esperar hasta 30 minutos antes de poder hacer una llamada.

Estos obstáculos significaron que los oficiales de Bell limitaron el servicio a 40.000 suscriptores en total. Sin embargo, para 1947 Donald H. Ring, de Bell Labs, había concebido un sistema de teléfono celular, pero que no pudo ser puesto en práctica sino hasta años después.

La era de los datos 

La idea de Rin consistía en cambiar el transmisor central por varias antenas (o células) esparcidas en las áreas metropolitanas para poder extender el rango y con diferentes frecuencias. Aunque AT&T se postuló para expandir el uso de su espectro incluso desde 1946, la FCC –Federal Communications Commission– no aceptó los términos.

Tomaría hasta 1981 para que la FCC de los Estados Unidos aceptaran la propuesta de AT&T en conjunto con otro gigantes de las comunicaciones: Motorola. Juntos, aseguraron que las frecuencias de 800 Mhz serían reservadas para su uso en sistemas celulares de comunicaciones que saldrían al mercado en 1983. Con esta aprobación se ponía en marcha la primera generación de comunicación celular, conocida como 1G y que ya existía en países como Japón, Dinamarca y Finlandia.

La época gloriosa de los flip phones y de las antenas visibles. Imagen: Wikimedia

Estos sistemas, aunque extendieron bastante el rango de las llamadas, todavía no tenían el ancho de banda necesario para transmitir datos. Tomaría hasta 1991 y el crecimiento de las redes 2G para que se realizara la primera transmisión de datos de Internet. Esto llevó a la popularización de servicios como los Beepers y la implementación de mensajes de texto entre teléfonos móviles. 

Solo hasta las siguientes generaciones, 3G y también 4G, las velocidades del Internet móvil se popularizaron y se convirtieron en la fuerza cambiante que son hoy en día. Desde ese momento, las conexiones móviles a Internet han aumentado constantemente y hoy por hoy el uso de datos es mucho más ampliamente utilizado que las llamadas telefónicas.   

¿Cómo usamos nuestros teléfonos?

En la época cuando Bell Labs lanzó sus sistema para llamadas inalámbricas, las llamadas eran obviamente el servicio más utilizado. Sin embargo, 75 años después, el panorama ha cambiado, y hoy en día la conectividad de los teléfonos móviles va mucho más allá de la comunicación por voz.

En promedio, un usuario norteamericano gasta alrededor de 3 horas y 19 minutos diariamente en su teléfono. En Colombia, mientras tanto, los usuarios pueden llegar a gastar cerca de 5 horas navegando en Internet utilizando sus dispositivos móviles. Según el Eestudio de consumo móvil Colombia 2020 de la firma Deloitte, tomar fotos y revisar redes sociales 2 dos de los usos más cotidianos en Colombia. 

En términos de comunicaciones, el método más común de comunicación para el 62 % de la muestra de usuarios colombianos son las redes sociales, seguido por la mensajería instantánea con un 54 % y empatando con las llamadas por voz. Aunque pudiera pensarse que las llamadas vía Internet han cobrado más relevancia, lo cierto es que las llamadas por voz se mantienen como unos de los métodos de comunicación más usados por los colombianos.

Imagen: Deloitte

Esto contrasta con los usuarios estadounidenses, que utilizan su tiempo mayoritariamente en redes sociales y en videojuegos, y con solamente 36 minutos invertidos en llamadas y enviando mensajes de texto. Algunas de las actividades realizadas por los colombianos en sus teléfonos inteligentes incluyen ver videos o publicaciones, usar mapas para la navegación y escuchar música por streaming. Sin duda alguna el incremento en el espectro y el ancho de banda del Internet móvil ha abierto las puertas a nuevos hábitos de consumo, a nuevas formas de comunicación y de entretenimiento. 

Con 5G ya en el horizonte, el panorama se vuelve a centrar sobre cómo esta nueva generación cambiará la forma en la que nos conectamos con más y más dispositivos. A diferencia de hace 75 años, las comunicaciones y la conectividad ya es un privilegio de pocos, sino un derecho de todos.  

Imagen principal: Eirik Solheim on Unsplash  

Sebastián Romero Torres
Filósofo de formación y geek empedernido. Amante de los videojuegos, la tecnología, la música y el espacio.

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