«A pesar de que se han generado algunos avances en los últimos años en términos de la brecha de género en el sector tecnológico, esta comunidad de emprendimiento continúa siendo un boy’s club en el que las mujeres perciben más dificultades que los hombres al momento de emprender y en el cual aún se les discrimina por su género».

Esta fue una de las principales conclusiones del más reciente estudio de Endeavor, titulado ‘La brecha de género en el sector de la tecnología, una tarea pendiente en América Latina’, para el que buscó identificar el rol, representación e importancia de las mujeres en la comunidad de emprendimiento tecnológico de Ciudad de México, Bogotá y Buenos Aires.

Para conocer algunas cifras y el estado de la participación de las mujeres en temas de TIC, pero especialmente para analizar el panorama local, reunimos durante el evento ‘TIC Made in Colombia’, realizado por Impacto TIC el pasado jueves 11 de marzo, a 4 referentes que desde varios frentes están trabajando para reducir estas brechas: Paola Restrepo, consultora en Transformación Digital Empresarial; Juanita Rodríguez Kattah, vicerrectora de Innovación Académica de la Universidad EAN; Lina María Taborda, directora de proyectos de CTeI y cofundadora de Cocrear Proyectos SAS; y Laura Sánchez, Bootcamp Manager Colombia de Laboratoria.

Son datos y hay que darlos

El panorama actual continúa siendo retador, especialmente en términos laborales, dado que el retroceso en brecha de género a raíz de la pandemia se recrudeció. «En América Latina las mujeres tuvimos un 44 % más de probabilidades [que los hombres] de perder nuestro empleo. Se cree que es más fácil desvincular a una mujer, porque no tiene tiempo para cumplir otras cosas, pero también porque estamos vinculadas a empleos más descartables», compartió Laura Sánchez.

Sin embargo, una de las grandes conclusiones de este panel es el hecho de que esta es justamente una oportunidad.

Durante el panel, Juanita Rodríguez destacó: «Este es un tema clave, hablar de mujeres en tecnología, en emprendimiento, en cualquier área en la nos hayamos tenido que tomar los espacios. Culturalmente, las mujeres estábamos pensadas para estar en la casa, al cuidado de la familia, y empezamos a estudiar, a trabajar, a abrirnos campo en los espacios que no eran para nostras, que no era solo en tecnología: era ninguno«. Adicionalmente, compartió que tanto en emprendimiento como en tecnología, en carreras de tecnología, las brechas de participación de las mujeres están en el orden del 30%. «En el caso de la EAN, tenemos 35 % de mujeres en ingeniería, pero cuando hacemos un zoom en ingeniería de sistemas, estamos en un 18 %. Nos falta muchísimo».

En temas de emprendimiento, Rodríguez dijo: «El 18% de los emprendimientos está liderado por mujeres, y me llama la atención el informe de We For Change, del BID, en el que dice que la mayoría de las mujeres que arrancan a emprender, un 77 % ha pasado por la universidad y un 40 % tiene maestría o posgrado. Más o menos un 40 % viene de familias emprendedoras y en muchos casos son mujeres que han vivido o estudiado por fuera».

Sobre este mismo punto, Paola Restrepo llamó la atención, destacando que los esfuerzos han sido grandes, pero es necesario reforzarlos. «El 52 % de las mujeres estudia carreras técnicas, tecnológicas y universitarias, pero solamente el 20 % tiene cargos de liderazgo. No hay compensación entre lo uno y lo otro», dijo.

Por su parte, Lina Taborda trajo al debate otros datos para tener en cuenta, y es que a pesar de contar con las cualidades necesarias, las mujeres resultan no postulándose a algunas vacantes, por los sesgos, en muchos casos, inconscientes que hay en el entorno laboral. «El 16 % de las mujeres, según un estudio de LinkedIn, no aplicamos a una oferta por la narrativa en la que se ha construido la misma«, señaló Taborda. Y en cuanto a los sesgos conscientes, mencionó la disparidad en los salarios. Para un mismo cargo hay diferencias si es ocupado por un hombre o una mujer, «una mujer gana 0,85 dólares por cada dolar que gana un hombre».

¡Pero hay cifras! Aunque en algunos casos puedan ser desalentadoras, el hecho de que existan es una ganancia. «Aplaudo que salgan cifras, como las del Dane, porque ya sabemos qué estamos haciendo las mujeres, y estas se convierten en indicadores de medición para saber cómo debemos impulsarnos«, agregó Restrepo.

Ahora bien, las cifras pueden tener diferentes interpretaciones. Por ejemplo, en el caso de talento, Laura Sánchez es de de las que destacan las oportunidades. «En contraste con las cifras alarmantes de brecha de género, hay unas cifras más prometedoras respecto a la cantidad de talento que se está necesitando en el sector. La proyección para el año que viene está al rededor de 150.000 programadores y programadoras y se calcula que llegue a 300.000 en 4 años, pero si no logramos equilibrar la oferta y la demanda de talento, va a ser superdifícil. Tener la perspectiva de género es superimportante».

Responsabilidad social sobre ganancias

Aunque existen estudios que destacan los beneficios de las empresas que incluyen a las mujeres en sus equipos, incluida la rentabilidad, el foco de la discusión va más allá. La innovación implica trabajar con personas que representen a diferentes grupos sociales.

¿De qué se están perdiendo las empresas que dejan a mujeres y otros tipos de liderazgos fuera de sus equipos?: de talento, perspectivas, competencias, oportunidades y la posibilidad de lograr transformaciones para la sociedad.

«Yo creo que las empresas y los países que no son conscientes de que hay que meter a las mujeres y contar con ellas se están perdiendo de la mitad de la fuerza laboral. Es meterle el acelerador a la economía, al crecimiento, a la competitividad. No es un tema solo de mujeres para mujeres, hay que meter temas de raza, población LGBTI, personas multiculturales, si queremos tener una visión creativa, distinta, realmente hablarles a los distintos públicos que queremos tener. y si queremos centrarnos en el usuario, que es como debe ser, entonces la discusión se amplía: hablemos como humanos. Traigamos de todo a nuestros equipos«.

Juanita Rodríguez Kattah.

Para Paola Restrepo, hay unos puntos relevantes en esta discusión. Primero, la razón de ser del desarrollo es incluir equipos diversos, no se trata de armar grupos de hombres o de mujeres, sino mixtos, que se complementen, y sobre esto dijo:

«Eso es lo que hace que se generen mejores equipos, mayor innovación, mayor creatividad, mejor sociedad y un tejido social diferente. Es hablar de qué estamos construyendo y qué queremos construir, que los hombres entiendan esta dinámica, no es que las mujeres nos volvimos feministas y ahora queremos estar en todo, no; es que entiendan para qué y por qué esta unión de esfuerzos es la mejor. La segunda es estar en las discusiones. No es justo que las mujeres estemos en primera línea y en salud, pero no estemos tomando las decisiones más importantes. Y tercera, las discusiones también deben ser de equidad. Ahí aplaudo que la ley de emprendimiento tenga como punto el aumentar el emprendimiento femenino».

Por su parte, Laura Sánchez destacó 2 elementos: la relevancia de las consecuencias que trae a la sociedad lo que los equipos de diseño realizan, el poder de decisión que tienen los equipos que diseñan tecnología, dado que, una toma de decisión de diseño hoy por hoy afecta a millones de personas en el mundo; y el segundo elemento es el de la responsabilidad ética.

«Hay algo de responsabilidad ética dentro de los equipos que están diseñando las experiencias que están mediando nuestras experiencias actualmente. Esos equipos deben representar la diversidad de personas que hay, o van a estar supercoartadas por brechas de sesgos o puntos ciegos. Si no tienes mujeres, te estás perdiendo de información importante de más de la mitad de la población.

Laura Sánchez.

¿Debe ser Colombia el próximo Silicon Valley?

Esta pregunta fue la excusa para reunir a una diversa selección de personas para el evento TIC Made In Colombia, y no podía quedar fuera de este panel.

Silicon Valley es una excusa, un referente, para poner en el imaginario una meta mayor, que Colombia sea protagonista y líder, en tecnología e innovación. Entendiendo sus propios contextos, sus debilidades, fortalezas y oportunidades (a propósito, en el evento se hizo todo un análisis de fortalezas, oportunidades, fortalezas y amenazas). Así las cosas, la respuesta fue unánime: sí, Colombia debe avanzar en esta apuesta.

Claro que debemos apostarle a ser algo poderoso y grande. Para muchos, Silicon Valley, tiene un significado diferente. Tenemos un talento impresionante, y ese es el activo principal. Hay unas brechas pero sí se están generando esfuerzos. Si nos unimos todos podemos lograrlo. Por eso es que hay que empoderar a mujeres y es una oportunidad grandísima.

Paola Restrepo.

Debemos querer ser protagonistas del desarrollo y no solo espectadores. Somos ejemplo de muchos casos. En ciberseguridad, tenemos 24 % de participación de mujeres en el mundo. En Latinoamérica es del 40 %, las mujeres jóvenes están más preparadas que los hombres, entonces sí somos capaces de darle la vuelta a la situación.

Juanita Rodríguez Kattah

Apostemos a ser un hub de talento, en general, Colombia y Latinoamérica, tenemos el reto de saber leer y hacer algo mucho más inclusivo. Tenemos que pensar en cómo hacemos que esta revolución nos permita como sociedad equilibrar las brechas, porque si no,vamos a replicar brechas que incluso tiene Silicon Valley. Tenemos una linda oportunidad.

Laura Sánchez.

Silicon valley es un referente inspirador. Que noS sirva de insumo para construir una visión propia de país. Podemos ser referentes no solo en uso y apropiación, también en la creación.

Lina María Taborda

Si se perdieron el panel, pueden revivirlo completo, aquí: