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Colombia lleva más de un mes impartiendo ‘educación de emergencia’. Esa fue una de las conclusiones del Hangout sobre el tema realizado por Impacto TIC, que quedó confirmada con las declaraciones de la viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media, Constanza Alarcón, quien afirmó que lo que se ha vivido en el país no es educación virtual. De hecho, Colombia está lejos de esta modalidad, para la que en el país ni siquiera existe un marco normativo.

Hay que aclarar que educación virtual y remota (a distancia) no son lo mismo, de la misma manera como existe una diferencia entre teletrabajo y trabajo remoto. La primera –la virtual, que requiere ciertas competencias, actitudes, aptitudes y herramientas específicas– ha demostrado su potencial especialmente en la educación superior. Pero en la educación básica, la historia es diferente y aquí lo que se hizo para afrontar la contingencia fue usar la opción remota.

En los dos escenarios –educación básica y superior– pasó de todo, especialmente cosas que no se esperaban, que lograron poner los focos de atención en temas que antes no se tenían identificados. Y no se trata exclusivamente de los problemas de conectividad, aunque el acceso tanto a la conexión como a los dispositivos es un capítulo sobre el que se ha llamado la atención desde hace años; en la emergencia se percibió la necesidad de acceder a Internet para estudiar y trabajar. 

A pesar de todo, durante la pandemia ha surgido una variedad de experiencias, que para efectos constructivos permiten cimentar el camino hacia la transformación de la educación. Esto, teniendo en cuenta lecciones de apropiación, roles, formación y un trasfondo cultural más importante que la tecnología misma.

Así está el panorama actual de la educación preescolar, básica y media, y de la educación superior en Colombia:

Internet en la educación pasó de la cola a la cabeza

Según la última Encuesta de Calidad de Vida (ECV) del Dane, en su apartado sobre uso de la tecnología, el 82,2% de los encuestados usa Internet para acceder a redes sociales; el 59,3%, para conseguir información; el 54,1%, para servicios de correo y mensajería, y el 34,5%, para estudiar. Formarse a través de Internet estaba en la cola de las prioridades; hoy, parece ser que las prioridades finalmente están cambiando. 

La forma como se estudia, las relaciones sociales, el valor del trabajo docente, su formación y capacitación, junto con la implementación de diversas tecnologías, también llegaron como factores que deben tenerse en cuenta en el futuro de la educación en Colombia luego del nuevo coronavirus.

Por ahora, el Ministerio de Educación define los protocolos para regresar a las aulas físicas, según compartió la Ministra de Educación, María Victoria Angulo, en compañía de sus viceministros. Dichos protocolos serán la guía para la reapertura gradual o escalonada del sector, pero por lo que queda de 2020 la dinámica será de alternancia (la educación a distancia continuará al menos hasta el 31 de julio). Además de los protocolos de bioseguridad que se deben implementar, la clave estará en el acompañamiento y seguimiento, tanto hacia los docentes, como hacia los estudiantes y sus familias. Los estudiantes trabajaran en las casas y en las instituciones educativas. Mientras eso sucede, presentamos aprendizajes que serán clave para el futuro de la educación, con o sin COVID-19. 

De puertas para afuera, a mirar otras variables

En el caso de Bogotá, cuando el Gobierno Nacional decretó el periodo de vacaciones para colegios, las instituciones distritales no modificaron su calendario. Por el contrario, en un tiempo récord los docentes crearon contenidos, material pedagógico (guías) para un periodo de 2 semanas. En ese momento algunos pensaron que la cuarentena sería un tema transitorio y que probablemente volverían a las aulas físicas en poco tiempo. 

«Cometí el error de poner muchos enlaces de Internet y de Youtube. Nos dimos cuenta de que muchas familias del entorno del colegio no tienen acceso. Comenzaron a parecer variables que no habíamos tenido en cuenta», comenta Katheryn Díaz, docente de primaria del colegio Fabio Lozano Simonelli. Con el paso de los días algunos notaron que algo pasaba, no había respuestas de los padres: ¿Por qué? En muchos casos, no estaban recibiendo la información, no estaban familiarizados con la tecnología o no consultaban sus correos. Desde el colegio distrital Tomás Carrasquilla, la profesora Zaira Restrepo se enfrentó a una situación similar, por la falta de información: «Se recurrió al archivo personal de los docentes, en donde figuran datos errados, incompletos o inexistentes».

Entonces WhatsApp se convirtió en el principal canal de comunicación. Por allí se pasaban fotos, textos, audios, stickers, memes, juegos y cuanto contenido fuera posible. La conectividad móvil fue la que ‘salvó la patria’, junto con la integración de otras tecnologías como radio y televisión. Recordemos que la educación virtual implica un escenario no presencial; en ese sentido los recursos mencionados hacen parte de las estrategias. Como dato curioso, según una encuesta realizada por Datexco, el 61,6% de las personas manifiestan estar consumiendo más radio durante la cuarentena, medio pionero en la educación a distancia en Colombia.

Los hogares, ¿el cabo suelto en la ecuación?

Ese primer momento generó uno de los aprendizajes para cualquier estrategia futura en educación. ¿Qué pasa en los hogares? Jonathan Sánchez es especialista en gerencia de tecnología y, entre otras cosas, asesor de la Secretaría de Educación de Bogotá. En un primer momento se creo un modelo de atención directa a las instituciones educativas y se desarrolló la estrategia ‘Aprende en casa’. 

Dentro de las lecciones que se generaron en este periodo, identificaron que en términos de infraestructura tecnológica los colegios cuentan de una u otra forma con conectividad y dispositivos. Pero hasta antes de la pandemia, las instituciones no se habían preguntando cuál era el escenario en las casas, si contaban con estos recursos y en qué condiciones. Por ejemplo, hay casos en los que solamente hay un teléfono móvil en hogares con 7 hijos. Hay que avanzar con el estado del arte, pero no solo en las instituciones (que ya conocen los muy bien los avances de la tecnología), sino en los hogares también. De haber conocido esa información, muchos docentes no habrían enviado enlaces, sino que hubieran podido realizar una guía más acertada para cada caso.

Estas fueron las principales herramientas pedagógicas usadas por los docentes en la educación básica durante la emergencia. Fuente: Ministerio de Educación de Colombia.

El hogar se convirtió en el cuello de botella, por la falta de herramientas y por la articulación con los núcleos familiares. En consecuencia, un punto para tener en cuenta en el futuro será la gestión de material. Durante la emergencia surgieron iniciativas de donación de dispositivos, pero en algunos casos los colegios tienen esos elementos, pero no pueden prestarlos. ¿Cómo permitir que los niños puedan solicitar préstamo de equipos ya que se está fortaleciendo el uso de la tecnología para la educación? Aquí habrá que crear nuevos protocolos y pólizas. Adicionalmente, la viceministra Alarcón compartió que también se necesita de la ayuda de los rectores para poder usar el material que está en los colegios, para que los niños los tengan en su casa.

Adicionalmente, los maestros piden renovación de equipos y mejoras en el servicio de conectividad, porque aunque existe, es inestable o no es suficiente para la demanda. La formación y capacitación en el uso de estas herramientas también es un ejercicio prioritario.

Este choque no fue exclusivo de Colombia. En Chile, por ejemplo, la experiencia fue similar. Se propuso un plan de aprendizaje remoto que no fue suficiente: «Hay carencias estructurales en términos de redes, software y de hardware. Pero principalmente un aspecto social, vinculado a la formación en el ambiente digital. Desde normas básicas de convivencia hasta capacidades de resolución en la praxis docente», compartió Antonio González Grez, asesor Pedagógico en Tecnología Educativa y Comunicaciones, docente e integrante de la Directiva de la Red Nacional de Centros de Apoyo a la Docencia (Redcad) de Chile.

El especialista chileno agrega que es necesario implementar programas formativos que faciliten el desarrollo de la competencia digital docente. «Es un tema que hoy debe primar en las organizaciones educativas, puesto que en efecto, la infraestructura tecnológica es solo el medio por el cual se pueden desarrollar estas habilidades y requiere no solo a los actores de la educación, sino a la ciudadanía en general«. 

Flexibilización y creatividad en los contenidos pedagógicos

Desde la Secretaría de Educación se crearon 2 mesas de trabajo, una de apoyo pedagógico y otra dedicada a los aspectos técnicos. También se generaron espacios como ‘Entre Profes’, para compartir experiencias. Todas las estrategias, teniendo en cuenta los diferentes actores, están publicadas en la página de Red Académica.

Una consulta constante fue la de contenidos por áreas y grados específicos, por ejemplo: «Necesito una guía de matemáticas para quinto de primaria». Desde la Secretaría de Educación se estableció la flexibilidad curricular, esto quiere decir que cada institución y docente tiene libertad para crear sus estrategias pedagógicas, porque cada contexto es diferente. En consecuencia, resulta contradictorio crea guías así, por eso los docentes se enfrentaron al reto de crear nuevas cosas, dependiendo de las necesidades de sus grupos. 

En Pasto (Nariño), Hugo Insuasty es uno de esos docentes que ya venían adelantando la tarea –sin saber lo que vendría–. Él ha orientado su investigación en el uso del juego como herramienta pedagógica. Ciertamente no es el único que lo ha hecho, pero justo cuando llegó la pandemia y la emergencia, su experiencia se convirtió en ayuda para otros docentes. ¿Cómo usar el parqués (o parchis, como se ha hecho popular) como herramienta pedagógica? 

«La novedad de esta metodología es que se presta para trabajarla en esta época tan difícil, porque necesitamos otros medios que nos desestresen y qué mejor forma que el juego. Estoy tratado de demostrar que los juegos tienen que volver como estrategia didáctica y el profesor debe tener un adiestramiento didáctico». 

Hugo Insuasty

Participación en el proceso de formación y valoración de la labor docente

En general, las experiencias de los docentes tienen varios puntos comunes, uno de ellos fue el disgusto de los padres por el tiempo que debían pasar ayudando a sus hijos. De cierta manera, se convirtieron también en profesores. «Los papás no están preparados para ser docentes y es entendible», compartió Hugo Insuasty.

«Los mayores aprendizajes se han dado a nivel de reconocer la importancia del trabajo en equipo tanto de padres, estudiantes y familiares», agrega la profesora Villamarín, y a esto se suma la colaboración entre docentes. Por su parte, Restrepo resaltó el ejercicio que realizaron de integración de áreas, lógica con matemáticas y lengua castellana con inglés. Por medio del trabajo articulado pudieron ir resolviendo problemas, aunque a futuro tendrán que venir muchas investigaciones e intercambio de experiencias sobre todo lo vivido en esta época, pues de allí se evidenciarán más perspectivas que sirvan a la construcción de nuevos modelos educativos. 

Volviendo al hogar, con el paso del tiempo la dinámica fue cambiando en algunos casos. Incluso los padres pedían ayuda a los maestros para efectos de disciplina. Llegaban mensajes diciendo que el estudiante no quiere hacer caso o que no quiere hacer la tarea, entonces las maestras llamaban a los hogares y les daban una mano a los papás. 

El modelo de educación, sea virtual o a distancia, no implica romper el vínculo

La interacción presencial y la virtual manejan dinámicas muy diferentes, y si bien nada reemplaza el encuentro físico, el mudarse temporal o definitivamente a lo virtual no implica cortar el vínculo social y afectivo. 

¿Cómo hacer para que los vínculos afectivos no se pierdan? Aquí hubo pijamadas por Zoom, mensajes de cumpleaños por WhatsApp, dinámicas de ‘rumbas’ y peinados locos, entre otras cosas, que respondían a ese objetivo. Luego de un mes, al menos en Bogotá, de probar, equivocarse, llorar de desespero y felicidad, la relación hoy es otra. Los docentes perciben que los padres han valorado mucho su labor y han comprendido también que ellos son también formadores, que los niños pueden aprender del diálogo, de su entorno, en su casa.

Y en las Instituciones de Educación Superior…

Impacto TIC reunió a 5 especialistas en la materia para analizar lo que está sucediendo en el mundo de la educación en Colombia y la evolución que deberían tener las instituciones de educación superior (IES). En esa discusión se abordaron los retos inmediatos, los errores y especialmente, consejos y miradas sobre lo que debería suceder, teniendo en cuenta que algunos cambios serán permanentes.

El viceministro de Educación Superior, Luis Fernando Pérez Pérez, compartió que una de las estrategias para este año es el ‘Plan Padrino’, en el que 30 instituciones apadrinaran a otras 96 para capacitarlas y asesorarlas. Fuente: Ministerio de Educación de Colombia.

Como se mencionó al comienzo, los protocolos de regreso a los salones presenciales aún están en elaboración, por lo que el futuro de la educación a mediano plazo (lo que resta del año) dependerá en gran medida de esa información.

Es muy importante articularnos. Tenemos un anhelo, generar un canal educativo que permanezca más allá de la pandemia.

María Victoria Angulo, ministra de educación.

De otro lado, las universidades trabajan en esto también, dado que un gran riesgo para el segundo semestre de 2020 es el de la deserción estudiantil. Padres y alumnos contemplan esta opción, poniendo en riesgo especialmente a pequeños departamentos –el futuro de los docentes– de por sí con un número reducido de estudiantes. Una deserción masiva en el sistema de educación tendría un impacto incalculable para el país, no solo en términos económicos, sino de desarrollo.

En las instituciones grandes se toman medidas preventivas. Por ejemplo, en Universidad de los Andes se sabe que a partir de agosto habría “una semipresencialidad que permita recuperar en algo la vida universitaria y proteger al mismo tiempo la salud de todos, según manifestó el rector, Alejandro Gaviria. Aunque al igual que en los colegios, las medidas dependerán de las disposiciones que decrete el Gobierno Nacional. Adicionalmente, el rector le compartió a Revista Semana que se congelará la contratación de profesores y personal administrativo, se eliminarán todos los costos de inscripción a sus programas y ofrecerán créditos condonables.

De otro lado, la Universidad de Antioquia anunció que suspenderá las admisiones de pregrado para el segundo semestre. Cada entidad trabaja en sus acciones, aunque como resaltó el rector de la Fundación Universitaria del Áreandina, José Leonardo Valencia, sin duda necesitarán de mucha colaboración y articulación, porque será un semestre difícil.

Las alianzas serán necesarias para fortalecer en todos los rincones. Apoyarse de expertos en pedagogía usando la tecnología, así como de quienes desarrollan la tecnología (también hay empresas nacionales dedicadas a eso), pero también vincular a las familias, los equipos docentes y directivos, además de los entes de Gobierno.

Por ejemplo, existe la red Competencia Digital Cero, que busca integrar a docentes de Iberoamérica en una comunidad de práctica solidaria para reducir la brecha en el uso de tecnologías digitales en los espacios educativos; hoy cuenta con más de 200 voluntarios. «[Es] una organización sin fines de lucro, que inmediatamente fue una iniciativa internacional, pues nos reunimos como miembros fundadores Luis Dávila, de Perú; Heriberto Prieto, de México, y Javier Prada, de España«, compartió González Grez.

Dentro de las medidas que se deben tener en cuenta –por parte de Gobierno, instituciones, docentes y familias–, luego de un repaso de las experiencias analizadas, están el replantearse los derechos básicos del estudiante, los servicios, capacitaciones y acompañamiento que cada institución brinda tanto a la comunidad como a los docentes; asegurar de una u otra manera el acceso a los servicios públicos; cambiar la postura hacia lo digital, ya que no es un tema de edad; y el involucrarse todos en el proceso pedagógico.

Foto de portada: Jeffrey Hamilton (Unsplash).

Sandra Defelipehttps://sandradefelipe.wordpress.com/
Soy periodista, productora, formadora y emprendedora digital, y tengo el orgullo de ser la integrante más antigua de Impacto TIC, lo que ha hecho que este sea mi principal espacio de formación continua. También les tengo historias de capoeira, cultura y de Tenjo, Cundinamarca.

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