opinión y análisis

¿Necesitamos un Observatorio independiente del Ecosistema Digital?



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Inspirado por el nacimiento de un Think Tank independiente en Uruguay, el analista Nicola Stornelli examina la realidad del ecosistema digital en Colombia. El autor expone la falta de un observatorio autónomo en el país y cuestiona la neutralidad de los gremios actuales y de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC).

Publicado el 11 de jun de 2026



Colombia tiene un think tank o un observatorio digital imparcial

La modestia es la humildad de los hipócritas y la máscara de los mediocres” Esa frase cuyo autor original está entre José Ingenieros y Jean Jacques Rousseau, se esconde entre líneas de textos de ellos y otros grandes de la filosofía, incluso desde la época de Aristóteles.

Por mi buen amigo Mauro Ríos, con quien comparto información sobre el sector, me enteré del nacimiento del Grupo de Análisis y Discusión del Ecosistema Digital (Gaded). Se trata de una iniciativa impulsada por siete destacados profesionales uruguayos para crear un tanque de pensamiento (Think Tank) independiente que produzca documentos objetivos y pragmáticos sobre la realidad del sector de las telecomunicaciones y las TIC en Uruguay.

Consulté a Mauro sobre esta iniciativa y me comentó: “Uruguay cuenta con una muy buena y especializada Institucionalidad pública, privada y académica, en materia del ecosistema digital, pero carece de opinión, por distintas circunstancias. En el ámbito público no existen instituciones consultivas, donde ir a buscar opinión. En el ámbito privado los conglomerados como las Cámaras, federaciones, asociaciones tienen la dificultad de que una opinión sobre algún tema podría afectar a alguno de sus afiliados o socios y la academia cuenta con el talento, pero la opinión institucional está mayormente ausente. Es en este escenario donde los fundadores de GADED deciden reunir su talento, sus años de experiencia y direccionarlos hacia una institución simple como un Grupo de Opinión pero que busca ocupar ese espacio de opinión consultiva ausente. A su vez ser foco de divulgación de análisis e investigaciones de libre acceso”.

Éxitos para GADED, para Mauro y sus colegas. No es fácil, pero deben encontrar la manera de sobrevivir sin atar su independencia.

En Colombia ¿cómo estamos?

Nuestra situación es muy parecida. Fue por eso por lo que me llamó tanto la atención el nacimiento de Gaded y me recordó varias charlas con mis entrañables amigos Julián Cardona Castro (QEPD) y Guillermo Santos Calderón, un pionero en hablar de los temas del sector en los medios de comunicación.

Guillermo es ingeniero de sistemas de formación, una condición que le ayudó a abrir camino para que otros se atrevieran, para que nos atreviéramos, a hablar de estos temas. Su labor ocupa un lugar destacado en la historia del sector. La creación de Enter, la primera revista en Colombia dedicada a la tecnología y las TIC, será siempre motivo de recordación. No me equivoco al afirmar que aún hoy muchos ingenieros, técnicos, tecnólogos y ‘gomosos’ conservan ejemplares impresos de Enter, una publicación que llegó a circular a muy bajo costo junto con El Tiempo, antes de separarse de la casa editorial e iniciar su camino independiente.

Guillermo todavía escribe una columna quincenal para El Tiempo, el periódico que fue de su familia. En varias oportunidades coincidimos en la necesidad de un observatorio del sector. Ya mi compadre Guillermo lo había dicho en 2.006 y yo lo reiteré en 2.013.  Por otra parte, Julián fue presidente ejecutivo, por más de quince años, de la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem), órgano consultivo de la nación, por ley.

En Colombia hay varias agremiaciones y organizaciones civiles dedicadas a hablar del ecosistema digital, pero debo afirmar, sin temor alguno, que la mayoría, por no decir que todas, tienen comprometida su independencia y objetividad; pueden salvarse algunas muy pocas, pero se quedan en los límites de su objeto inicial, lo cual las vuelve, me da pena con ellas, un poco timoratas para cantarle algunas cuantas verdades al gobierno de turno o a los grandes operadores de telecomunicaciones.

En Colombia el problema arranca con la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) un organismo que tiene comprometida su independencia al tener el ejecutivo injerencia directa en su conformación y contar con un comisionado delegado por el presidente de la república. La OCDE varias veces le ha dicho al gobierno colombiano que debe solucionar eso, pero no pasa nada. En el más reciente análisis del sector dice, textualmente

“Si bien la Ley de Modernización de las TIC de 2019 introdujo reformas de gobernanza en el consejo de la CRC (como sesiones duales, selección por méritos para varios comisionados, mandatos no renovables de cuatro años, etc.), aún existe margen para la influencia del poder ejecutivo. La presencia del ministro de TIC (o viceministro por delegación) y de un representante presidencial en el consejo de la CRC implica que los actores políticos aún desempeñan un papel formal en la toma de decisiones. Esta estructura aumenta el riesgo de que la regulación se vea influenciada por prioridades políticas en lugar de por preocupaciones puramente técnicas o sectoriales”.

Cintel y Andicom

¿Cintel es un tanque de pensamiento?  El Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones nació en 1.991 con el auspicio de Colciencias y del MINTIC para “…realizar proyectos orientados a apoyar la transformación digital de las empresas públicas y privadas…”. 

Entre sus socios fundadores están la antigua Telecom y varias de las extintas teleasociadas a nuestra otrora insigne compañía de telecomunicaciones que hacían parte de Colombia Telecomunicaciones y después de Movistar Colombia que hoy hacen parte de la operación de Tigo Colombia. También están entre sus socios fundadores las universidades de los Andes, del Cauca, del Valle, la Nacional y la Pontificia Bolivariana. Cintel está reconocido como un Centro de Innovación y Productividad (CIP) ante el Minciencias.

Cintel se ha convertido en un motor importante de la investigación para el ecosistema digital del país, pero no es un tanque de pensamiento ‘in strictu sensu’. El país le debe mucho a Cintel y más allá de la pertinencia de los estudios y las investigaciones,el aporte más grande es haber organizado el famoso congreso de telecomunicaciones y TIC, Andicom, el más importante de América Latina.

A lo largo de sus cuarenta ediciones, ha traído al país a algunos de los más destacados exponentes de la ciencia y la tecnología del mundo, incluidos varios premios Nobel. Sin embargo, sus directivos son conscientes de que su propia génesis constituye también su principal limitación a la hora de pronunciarse con total independencia.

¿Para qué un órgano consultor de la nación? ¿Aciem dónde estás?

La pregunta podría ser ¿Cuántas veces el gobierno de turno, lo ha tenido en cuenta para resolver inquietudes del sector, desde que fue reconocido como organismo consultor? Aciem es reconocida como Cuerpo Técnico Consultivo del Gobierno Nacional desde la Ley 51 de 1986, con comisiones de estudio. integradas por cerca de 200 profesionales que, ‘ad honorem’, aportan sus conocimientos en construcción de políticas públicas en telecomunicaciones y transformación digital.

Sin embargo, el reconocimiento como ‘cuerpo consultivo’ en Colombia históricamente ha funcionado como un título honorífico más que como un mecanismo vinculante de consulta. La Ley 51/86 no estableció un procedimiento obligatorio para que el ejecutivo solicite concepto a Aciem antes de tomar decisiones en el sector.

La dinámica real es la inversa: Aciem participa por iniciativa propia en procesos de consulta pública que abren MinTIC, ANE o CRC. Basta ver su página de la Comisión de Telecomunicaciones para constatarlo: Aciem ha remitido comentarios sobre propuestas regulatorias de calidad, modificaciones al Ritel, conectividad en zonas de difícil acceso, restricción de equipos hurtados, ciudades inteligentes, el CNABF, decretos de topes de espectro y renovación de permisos. Es decir, Aciem responde a las convocatorias abiertas de comentarios, igual que cualquier otro actor del sector. No es consultada de forma preferencial o diferenciada por su estatus legal.

En 2001 Aciem fue designada por la OEA como Centro Regional de Capacitación en Telecomunicaciones de la Citel, por recomendación del Ministerio de Comunicaciones, y en 2002 fue reconocida por la ONU como Nodo del Centro de Excelencia para las Américas de la UIT. Ese es quizás el momento de mayor visibilidad institucional de ACIEM en el sector, pero fue una designación internacional, no una consulta interna del gobierno colombiano sobre política sectorial.

ACIEM opera más como un Think Tank gremial de ingenieros que como un órgano de consulta efectivo del Estado.

Los demás tienen el poder y ¿el 5G qué?

Asomovil, Andesco, CCIT, Asotic, la cámara de la industria digital de la ANDI y la muy enjundiosa vicepresidencia de Transformación Digital de la misma y BPrO, son algunos de los gremios más representativos del país. Con la excepción de Asomovil, todos los demás son gremios con grupos de trabajo e investigación en los temas del sector que les atañe y que viven, no solamente produciendo documentos o pronunciándose acerca de situaciones relacionados con esos temas, sino que, también, se les conoce por hacer un fuerte cabildeo por sus gremios y sus intereses.

Caso aparte es Asomovil que era el extraño club de los tres más grandes operadores del país hasta hace un año: Movistar, Claro y Tigo. Ahora que Movistar se unió a Tigo ¿sobrevivirá Asomovil? Digo extraño porque el país tiene más de diez operadores móviles, incluyendo los operadores móviles virtuales (OMV) como Virgin Mobile o la operación de Éxito Móvil. 

Estos gremios y sus asociados y algunos de los líderes más representativos de esas empresas, son los que, verdaderamente, marcan las líneas de lo que quieren que pase o no pase en el país. Por ejemplo, en la discusión de la subasta del 5G ¿Quién opinó acerca de cuál tecnología era la mejor a implementar en el país? Nadie.

Este humilde columnista se atrevió a decir algo después de la subasta y no era tan tarde porque una pequeña empresa de Brasil se había atrevido a ofrecer la última tecnología 5G. Los pliegos colombianos no exigieron arquitectura Stand Alone (la más avanzada), lo que significa que los operadores podían desplegar el 5G ‘apoyado’ en el core del 4G, sin las capacidades plenas de ‘network slicing’, latencia ultra-baja ni automatización que definen al 5G verdadero. Es por eso por lo que he afirmado que aquí no llegó el verdadero 5G. 

El único y verdadero gran logro del gobierno de Gustavo Petro en telecomunicaciones es que esa empresa que ofreció 5G Stand Alone inicié operaciones ya.

Las ONG´s y la Academia

Los otros actores que opinan en el sector son algunas pocas ONG, diferentes a Cintel y algunos espacios académicos como el Departamento de Derecho de las Telecomunicaciones del Externado, el Siscom de la Javeriana y el Grupo 12T de la Universidad ICESI, entre otros. Entre las ONG hay que resaltar el trabajo de la Fundación Karisma que dirigió durante muchos años Carolina Botero y que ha aportado mucho a la discusión e investigación del uso de los dispositivos electrónicos en el país.

Todas con trabajos muy relevantes, desconocidos por la gran prensa del país pero reconocida por quienes seguimos de cerca el sector.

Conclusión

Hace falta un organismo realmente independiente en el país, pero lo difícil es cómo conseguir su sostenibilidad. Me parece que Colombia debe transitar a darle ‘dientes’ a la ley que convirtió a Aciem en órgano consultor independiente de la Nación en temas de telecomunicaciones. Hace falta.

X: @Nico_Stornelli

(*) Analista e Investigador de Tendencias Digitales. Columnista de ImpactocTIC. Antes en Portafolio y colaborador de El Tiempo, DPL News y Razón Pública.

Nota: Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la línea editorial de Impacto TIC.

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