Durante décadas, las zonas rurales e indígenas del departamento del Cesar permanecieron al margen de la revolución digital que transformaba las ciudades colombianas. La falta de conectividad no era solo una carencia técnica, sino una barrera estructural que limitaba el acceso a la educación de calidad, a las oportunidades económicas y a la preservación cultural. Hoy, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio TIC, avanza con una estrategia para revertir esa realidad con datos concretos y presencia territorial.
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La oferta digital llega completa: Computadores, Internet y formación
Una jornada reciente del Ministerio TIC en el Cesar no se limitó a la entrega simbólica de equipos. La ministra TIC, Carina Murcia, lo resumió al hablar de “conectividad con propósito”: no basta con llevar señal de Internet si no hay dispositivos, y ninguno de los dos tiene sentido sin formación digital que permita a las personas aprovecharlos.
En esa línea, el Gobierno entregó 75 computadores adicionales en la región, completando un total de 4.829 equipos distribuidos en el departamento durante esta administración. Paralelamente, se anunció el despliegue de más de 1.600 kilómetros de fibra óptica para conectar a 10.500 hogares, además de la instalación de 26 zonas Wifi gratuitas en municipios como Valledupar, Agustín Codazzi, La Paz, Manaure, Pueblo Bello y San Diego. Actualmente ya se acumulan 998,8 kilómetros de fibra óptica tendidos en 20 municipios del departamento.
En materia de formación, los resultados también son significativos: 17.091 personas del Cesar han adquirido habilidades digitales a través de programas como Talento Tech, Senatic y Mujeres TIC. Adicionalmente, 67.592 personas han sido sensibilizadas en el uso seguro y responsable de Internet mediante el programa CiberPaz.
La comunidad Kankuamo y el respeto de la tecnología a lo ancestral
Uno de los momentos más emblemáticos de la jornada ocurrió en el resguardo de la comunidad indígena Kankuamo, ubicada en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. Este pueblo, históricamente víctima del conflicto armado, recibió el beneficio del programa Centros Digitales, que hoy conecta a cerca de 100 usuarios recurrentes con acceso a Internet, además de equipos tecnológicos para fortalecer su proceso educativo propio.
El gobernador Kankuamo, Jaime Luis Arias, describió el significado del momento: “La señal era limitada, y hoy es posible. Respetamos nuestra cultura, pero preparamos a la gente para el conocimiento”.
Su mensaje sintetiza el enfoque que el Ministerio TIC busca promover: la tecnología no como amenaza a la identidad cultural, sino como herramienta que la preserva y la proyecta.
También llega 5G al Cesar
Más allá de la conectividad básica, el departamento también avanza hacia tecnologías de punta. Valledupar cuenta hoy con 801 estaciones base operativas, de las cuales 42 son de tecnología 5G, lo que permite una cobertura del 97 % en la capital. Este dato resulta relevante para comprender que la estrategia del Ministerio TIC no solo cierra brechas en lo básico, sino que también posiciona al departamento para aprovechar las oportunidades de la economía digital del futuro.
El impacto económico y productivo: Tu Negocio en Línea
La agenda culminó en una feria agropecuaria donde productores rurales de palma, arroz, yuca y lácteos participaron en una Registratón del programa Tu Negocio en Línea, una iniciativa que busca que los emprendedores rurales puedan comercializar sus productos en el entorno digital.
Este componente revela una visión integral de la conectividad: no solo educativa, sino económica, reconociendo que el acceso a Internet puede ser el puente entre un productor rural y mercados que antes le eran inaccesibles.
Colombia avanza, pero la brecha aún existe
Los logros en el Cesar son parte de una inversión nacional de $ 2,8 billones del Gobierno para masificar Internet en zonas históricamente excluidas. Según datos recientes, el acceso a Internet en zonas rurales colombianas pasó del 32,2 % en 2022 al 56,9 % en 2025, un avance sustancial aunque todavía insuficiente. El reto que queda por delante es garantizar que esa conectividad sea sostenible, de calidad y que esté acompañada de la formación necesaria para que cada hogar, cada aula y cada comunidad indígena pueda convertir una conexión en una oportunidad real.




