La Universidad Piloto de Colombia presentó los avances en el desarrollo y transferencia de Gualam, una innovación tecnológica basada en guadua-bambú diseñada para sustituir materiales derivados del petróleo. Este proyecto, liderado por los programas de Arquitectura e Ingeniería Mecatrónica, propone una alternativa sostenible para sectores como la construcción, el diseño industrial y el desarrollo de infraestructura en zonas rurales, priorizando el uso de recursos locales y renovables.
El material es el resultado de un proceso de investigación aplicada de dos años, sumado a un periodo de cinco años en la gestión de propiedad intelectual. La innovación se centra en un laminado de fibras de guadua de apenas 3 milímetros de espesor, logrando un producto liviano y de alta resistencia. Esta configuración técnica permite que el material sea procesado para aplicaciones que tradicionalmente dependen de polímeros sintéticos o maderas comerciales.
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¿Cómo se transforma la fibra de guadua en un material industrial?
El equipo de investigación desarrolló una técnica para obtener láminas ultra delgadas pero robustas, capaces de reemplazar moldes de inyección y materiales maderables tradicionales. La dirección de este avance técnico está a cargo de Andrés Valverde Farré, del programa de Arquitectura, y Néstor Fernando Penagos, del programa de Ingeniería Mecatrónica, con el soporte de los grupos de investigación GUIAS e InnovaTIC.
“Buscamos garantizar una transición ecológica en términos de materialidad, sustituyendo derivados del petróleo por un material 100 % local, renovable y biodegradable”, explicó Valverde Farré. La versatilidad de Gualam permite su uso en accesorios lumínicos, mobiliario y elementos arquitectónicos como techos falsos o envolventes, ofreciendo una huella de carbono significativamente menor a la de los materiales convencionales.
Un ejemplo destacado de aplicación es la lámpara LES:450. Esta pieza sobresale por su eficiencia productiva: a partir de una sola guadua es posible fabricar aproximadamente 400 lámparas. Cada unidad pesa cerca de 50 gramos y consume apenas tres vatios, lo que representa una solución técnica para comunidades con acceso limitado a la electricidad.

¿De qué manera impacta esta tecnología la vivienda rural en Cundinamarca?
Más allá de la aplicación industrial, el proyecto se ha extendido al territorio mediante la iniciativa ‘Guadua y Cambio Climático’. El personal investigador ha trabajado en la vereda Guavio Alto (Cundinamarca), una zona de difícil acceso entre Fusagasugá y Arbeláez, para adaptar la tecnología Gualam a las necesidades de la población campesina.
El enfoque principal en esta región es la producción de muros secos para viviendas rurales. Al transformar la guadua en el mismo sitio de origen, se reduce la dependencia de materiales de construcción tradicionales que, debido a los costos de transporte y la geografía montañosa, suelen ser de difícil adquisición para las familias locales.
La intervención busca recuperar saberes tradicionales sobre el aprovechamiento de la guadua, los cuales se han debilitado con el tiempo. El liderazgo académico resalta que no se trata solo de entregar un producto, sino de reactivar un oficio que fortalezca la autoconstrucción de vivienda con estándares técnicos modernos y sostenibles.
¿Cuál es el rol de la comunidad en la transferencia tecnológica?
El modelo implementado por la universidad se basa en la cooperación y la autogestión comunitaria. Durante la presentación de resultados el pasado 28 de febrero, el estudiantado investigador y la comunidad local mostraron cómo se han organizado para adquirir y fabricar las herramientas necesarias para la transformación del material.
El proyecto no se concibe como una explotación comercial individual, sino como una herramienta productiva accesible para la población de la vereda. La intención es que la tecnología sea apropiada por las personas para mejorar su calidad de vida y fortalecer su resiliencia ante desafíos climáticos y económicos.
“Nuestro propósito es que la tecnología sea apropiada por la comunidad y que el proceso de innovación se construya desde el territorio”, señaló Valverde Farré. Con este modelo, la investigación aplicada actúa como un puente entre la innovación técnica y el desarrollo social, demostrando que la ciencia y la tecnología pueden ofrecer soluciones escalables para la sostenibilidad de las regiones colombianas.









