“El segundo y el tercer operador se han unido, lo que concentra de forma significativa el mercado, y los OMV dependemos de la infraestructura de esas redes. Por eso esperamos que las decisiones regulatorias favorezcan la permanencia y la aparición de empresas más pequeñas, transformando los acuerdos mayoristas para que sean viables”, afirmó Ramón Escalona, director de negocio internacional de Suma Móvil.
Se trata de un nuevo escenario de competencia en el mercado de telecomunicaciones de Colombia, un marco donde Escalona subrayó que la regulación se ha convertido en un factor crítico. “Estamos muy esperanzados en que la Comisión de Regulación de Comunicaciones adopte en los próximos meses un proyecto regulatorio interesante para el mercado”, añadió.
Y es que los Operadores Móviles Virtuales (OMV) no solo son un modelo de negocio complementario a las grandes infraestructuras; también son una herramienta de cobertura social al desempeñar un papel clave en el cierre de la brecha digital en las regiones apartadas del país, destacó Iván Montenegro, gerente para Colombia de Suma Móvil.
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Más allá del bajo costo…
Un punto que Montenegro y Escalona buscaron desmontar es la asociación automática de los operadores móviles virtuales (OMV) con el modelo low cost. Si bien algunos segmentos se atienden con precios competitivos, el verdadero valor de estos actores en 2026 radica en su capacidad para construir ecosistemas de servicios alrededor de la conectividad.
Integrar soluciones financieras, redes de venta minorista o incluso servicios turísticos con la telefonía móvil permite a los OMV generar propuestas diferenciadas frente a los operadores tradicionales.
En materia de seguridad —otro de los temas recurrentes en la agenda tecnológica— la industria parte de una base sólida, pero enfrenta un escenario cada vez más sofisticado. Según Montenegro,las redes de telecomunicaciones han incorporado históricamente la Ciberseguridad como un elemento central de su arquitectura, ya que sobre ellas se soportan la mayoría de los servicios digitales que suelen ser objeto de ataques.
“Las redes de telecomunicaciones prácticamente llevan la ciberseguridad en su ADN, porque todos los servicios y aplicaciones que suelen ser objeto de ataques funcionan sobre estas infraestructuras, que ya están diseñadas para resistir intromisiones de terceros. Sin embargo, los ciberatacantes son cada vez más sofisticados, y por eso trabajamos de forma permanente en el desarrollo de nuestras redes para mantenerlas actualizadas frente a esos nuevos retos”, explicó Montenegro.
Satélites y apagones
La visión hacia el futuro cercano de los OMV incluye la integración de nuevas fronteras tecnológicas, como la conectividad satelital. En lugar de ver a los proveedores satelitales globales como una amenaza, Escalona apuesta por las alianzas estratégicas.
“Hemos cerrado un acuerdo con un proveedor de servicios satelitales y pronto empezaremos a probarlo con la idea de que dentro de 3 o 4 años sea una realidad en el mercado colombiano”, dijo Escalona.
Otra transformación en el mercado se relaciona con el ‘apagón’ de las redes 2G y 3G. Este proceso representa un desafío técnico de gran envergadura para el mercado de Internet de las Cosas (IoT). Según Montenegro, la migración de dispositivos que solo soportan estas tecnologías hacia 4G y 5G es un reto logístico intenso que requiere una inversión considerable para garantizar la continuidad del servicio.








