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¿Por qué el título ya no basta en administración de empresas?



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La administración de empresas es la carrera con más vacantes en Colombia, pero la llegada de la Inteligencia Artificial y la analítica de datos exige un nuevo perfil profesional. Olga Lucía Montes, directora del CPAE, explica cómo la tarjeta profesional evoluciona hacia un sello de actualización técnica y ética para asegurar la competitividad.

Publicado el 5 de mar de 2026

Sandra Defelipe Díaz

Periodista especializada en tecnología, en medios digitales, producción de contenidos y liderazgo editorial




La administración de empresas sigue siendo una de las profesiones más demandadas en Colombia, pero enfrenta una transformación profunda en sus competencias y en su papel dentro de las organizaciones. De hecho, representa el 17,7 % de las vacantes actuales y alcanzando una tasa de ocupación cercana al 94 %. Sin embargo, este volumen de empleabilidad plantea desafíos estructurales en términos de regulación, actualización técnica y ética profesional. Ante este panorama, el Consejo Profesional de Administración de Empresas (CPAE) impulsa una transformación del ejercicio administrativo, promoviendo que la tarjeta profesional deje de ser un trámite administrativo para convertirse en un sello de calidad y actualización continua.

Olga Lucía Montes, directora del CPAE, conversó con Impacto TIC sobre cómo el doble blindaje —la combinación de la legalidad profesional con la actualización técnica de alto nivel— es la clave para mantener la competitividad en un entorno dominado por la IA y la analítica.

Más que un título: Una herramienta de actualización

El CPAE no solo actúa como el ente regulador que acoge cerca de 32 denominaciones profesionales relacionadas con la administración en el país. Su visión para 2026 es convertir la tarjeta profesional en la puerta de entrada a un ecosistema de formación continua.

“Nosotros somos una entidad que regula efectivamente el ejercicio de la profesión, pero también venimos acompañando a los profesionales en brindarles capacitación, formación y herramientas que les permitan actualizarse cada vez más rápido”, compartió Montes.

Agregó que si bien los programas académicos están incorporando herramientas tecnológicas y mejoras en sus planes de estudio para responder a las necesidades del mercado, la formación profesional ofrece una perspectiva que la mera experiencia laboral o técnica no siempre alcanza a cubrir.

La base profesional da una perspectiva mucho más amplia, permite ver el bosque completo y no concentrarse solo en el árbol”, señaló Olga Lucía Montes, directora del CPAE. Esta visión integral es lo que permite generar conocimiento de manera colectiva y potenciar el uso de la tecnología como un habilitador, y no como un fin en sí mismo. El equilibrio entre el intelecto y la experiencia es, por tanto, la clave para aumentar las posibilidades de desarrollo profesional.

¿Cuáles son las competencias digitales “no negociables” para los administradores?

Para Montes, la transformación del perfil del administrador implica desarrollar un pensamiento estratégico potenciado por la tecnología. Entre las habilidades críticas que hoy define como indispensables, destaca:

  • Analítica de datos para la toma de decisiones: Pasar de la intuición a los hechos. “El tema de la analítica de datos es fundamental… un administrador debe poder poner a conversar los datos y que esos datos generen valor”.
  • Apropiación tecnológica: No basta con tener el dato; es necesario dominar las herramientas para extraerlo y procesarlo. De nada te sirve el dato si no sabes cómo buscarlo, cómo obtenerlo, a qué fuentes tener que recurrir.
  • Habilidades blandas exponenciales: La adaptabilidad, la flexibilidad y la capacidad de negociación cobran mayor relevancia cuando las tareas operativas son automatizadas.

Con una alta demanda de perfiles administrativos, la diferenciación reside en la capacidad de aprendizaje continuo. El CPAE está impulsando un ecosistema donde la actualización técnica de alto nivel sea la norma, tanto así que se proyecta como una plataforma de aprendizaje en sí misma. La formación académica no termina con la obtención del título; por el contrario, requiere un compromiso con la evolución del conocimiento para no perder relevancia frente a los cambios tecnológicos y sociales.

¿Cómo integrar la Inteligencia Artificial con ética en las empresas? 

Uno de los grandes desafíos planteados por el CPAE es la integración ética de la Inteligencia Artificial. No se trata solo de eficiencia, sino de responsabilidad. Montes enfatiza que la formación debe responder a las realidades de las comunidades y asegurar que la tecnología se aplique para fortalecer la sostenibilidad institucional de las facultades y empresas.”La tecnología se vuelve una herramienta fundamental, para que se pueda tener un mejor desempeño y acomodarse mejor a este mercado laboral que necesita profesionales con esas competencias”, agrega.

Para el CPAE,  este uso ético de la tecnología es un reto central. “Cada vez vemos más la necesidad de contar con un ejercicio profesional que cumpla con estándares mínimos de ética, de responsabilidad social, de no solamente generar riqueza”, señala Montes, al insistir en que las decisiones empresariales tienen impacto en comunidades, familias y ecosistemas productivos.

La directora insiste en que la Inteligencia Artificial no reemplaza la experiencia ni el criterio profesional. “Ese pensamiento crítico no te lo va a generar solamente la Inteligencia Artificial. Necesitas también nutrirlo con tu experiencia, con tu conocimiento, con lo que vienes haciendo”, afirma.

 ¿Qué desafíos enfrentan las pymes y las regiones en apropiación tecnológica?

Las brechas territoriales siguen siendo profundas.Bogotá concentra el 60 % de los profesionales que hoy en día tenemos de administración de empresas”, explica Montes, pero en las regiones se combinan desafíos de conectividad, acceso a equipos y, sobre todo, apropiación tecnológica.

En el caso de las pymes, la tecnología aún se desaprovecha. “Nos privamos un valor fundamental al poder usar la tecnología para mejorar procesos a través de las empresas”, indica, y advierte que, en mercados complejos, “necesitas incorporar esa tecnología para que ese proceso sea cada vez más fácil, más eficiente, te genere mejores rendimientos”.

Para 2026, la visión es clara para el CPAE: un profesional de administración de empresas que equilibre el intelecto con la experiencia y las herramientas digitales. Como concluye Montes, “cuando la educación evoluciona, el país también”.

La invitación desde el liderazgo del sector es a no caer en el conformismo académico. La posibilidad de generar valor agregado en las organizaciones depende de qué tan bien logre el personal administrativo integrar los nuevos saberes con una ética sólida. La profesionalización sigue siendo el camino más seguro para construir una economía basada en la abundancia y la innovación.

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