Según datos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) y el Ministerio de Ambiente, Colombia cuenta con aproximadamente 290.000 hectáreas de manglar, distribuidas principalmente en el litoral Pacífico (cerca del 70 %) y el Caribe (30 %). Y en 2024 las estadísticas señalaban que el país había logrado incluir más del 80 % de sus manglares bajo alguna categoría de área protegida o estrategia de uso sostenible. Sin embargo, la tasa de regeneración aún enfrenta retos por el avance de la frontera agropecuaria y la expansión urbana.
Con este contexto sobre la mesa, iniciativas como Mangrove Breakthrough llaman la atención. Se trata de una articulación estratégica para proteger y restaurar 15 millones de hectáreas de manglares hacia el año 2030.
Lanzada oficialmente en la COP27, esta alianza busca posicionar a estos ecosistemas no solo como áreas de conservación, sino como infraestructura natural indispensable para enfrentar la crisis climática y social en las zonas costeras. El proyecto plantea la movilización de 4.000 millones de dólares para asegurar el financiamiento sostenible de estas coberturas vegetales, alineándose con metas internacionales de biodiversidad y desarrollo.
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¿Por qué los manglares se consideran infraestructura crítica frente al cambio climático?
A pesar de ocupar una superficie terrestre mínima, la comunidad científica reconoce que los manglares desempeñan un papel desproporcionadamente alto en la captura de carbono y la protección de la biodiversidad. Estos ecosistemas funcionan como una barrera física frente a tormentas e inundaciones, salvaguardando la integridad de carreteras, puertos y centros urbanos.
El liderazgo de la iniciativa destaca que un manglar conservado es un activo estratégico para la economía local. Carlos E. Correa, embajador global de Mangrove Breakthrough –y exministro de Ambiente de Colombia–, señala que estos entornos sostienen la dignidad humana al garantizar la seguridad alimentaria y la protección física de las comunidades. No obstante, la situación es alarmante: más del 50 % de los ecosistemas de manglar evaluados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se encuentran en categorías de vulnerabilidad o peligro crítico debido a la actividad humana.
¿Cómo funciona el mecanismo financiero para restaurar 15 millones de hectáreas?
Mangrove Breakthrough opera como una plataforma catalizadora que conecta a gobiernos, organismos multilaterales, el sector financiero y la academia. En lugar de ser un fondo único, actúa como un mecanismo de articulación para orientar recursos hacia soluciones basadas en la naturaleza con mayor impacto. Hasta la fecha, cerca de 50 gobiernos nacionales y subnacionales han respaldado la iniciativa, lo que representa la protección de aproximadamente el 60 % de los manglares del mundo.
“Hemos creado un movimiento global para asegurar que toda inversión en zonas costeras integre el valor de los manglares”, afirma Ignace Beguin Billecocq, director ejecutivo de la iniciativa. El respaldo técnico proviene de la Global Mangrove Alliance, una coalición que integra organizaciones como WWF, Conservation International y The Nature Conservancy, asegurando que las acciones se basen en evidencia científica y mejores prácticas territoriales.
¿Cuál es el papel de Colombia en el mercado de carbono azul y la inversión climática?
En el contexto colombiano, la protección de estos ecosistemas ha adquirido una dimensión de urgencia tras eventos climáticos extremos en zonas insulares y costeras. En términos de beneficios económicos, el personal técnico estima que los manglares colombianos capturan un promedio de 1.000 toneladas de carbono por hectárea, posicionando al país como un líder potencial en el mercado de “carbono azul”.
En el país, Mangrove Breakthrough ha trabajado sobre todo en dos frentes: posicionar al país como aliado político y financiero clave para los manglares y articular gobiernos subnacionales y actores técnicos alrededor de una agenda de restauración y financiamiento “mangrove‑positive”.
En septiembre de 2025 la iniciativa llevó a Bogotá una parada de su “investor roadshow”, durante la Cumbre Internacional de Sostenibilidad e Innovación Ambiental, con una mesa redonda de finanzas centrada en cómo transformar la arquitectura financiera para escalar inversiones positivas para manglares en América Latina y el Caribe.
¿Qué impacto se espera para la población costera al final de la década?
El propósito final de la iniciativa es fortalecer la resiliencia de 4.000 millones de personas frente a los efectos del cambio climático para el año 2030. Al transformar la narrativa de los manglares —pasando de verlos como un gasto ambiental a entenderlos como infraestructura esencial— se busca estabilizar la economía de las comunidades que dependen de la pesca y el turismo sostenible. La meta es una transición hacia modelos de desarrollo donde la naturaleza sea el eje central de las decisiones financieras y de planificación territorial.
Más que una iniciativa aislada, Mangrove Breakthrough funciona como una plataforma catalizadora. No opera como un fondo único ni como una organización ejecutora tradicional, sino como un mecanismo de articulación que conecta a gobiernos, organismos multilaterales, sector financiero, filantropía, sector privado, infraestructura costera, comunidades locales, academia y organizaciones ambientales bajo un marco estratégico compartido. Esta arquitectura colaborativa permite acelerar acciones, escalar soluciones basadas en la naturaleza y orientar recursos hacia donde el impacto puede ser mayor.
“Cuando los decisores entienden que un manglar bien conservado protege carreteras, puertos y ciudades, el cambio mental es inmediato: pasa de verse como un problema a entenderse como un activo estratégico”, añade Correa, subrayando la importancia de transformar la narrativa en torno a estos ecosistemas.









