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Almacenamiento: La última crisis de la IA



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En días pasados, Irving Tan, el CEO de Western Digital, lanzó una noticia que muchos sospechaban: todos sus productos y su capacidad de fabricación para este año están reservados. En otras palabras, prepárese para un encarecimiento del sector de discos duros y almacenamiento.

Publicado el 17 de feb de 2026

Jorge Hernández

Periodista de tecnología, escritor y libretista. Editor en ImpactoTIC



El almacenamiento para IA está provocando otro fenómeno de escasez global de componentes tecnológicos

La escasez de la memoria RAM impulsada por la Inteligencia Artificial ya no es una noticia, es una tendencia que ha afectado múltiples mercados, incluso el de gaming. Sin embargo, el apetito de los Data Centers de la IA no se detuvo en este componente y ha atacado otro segmento: el del almacenamiento.

La señal más clara de esta tendencia llegó con la última declaración del CEO de Western Digital, Irving Tan. Recientemente, esta compañía confirmó que su capacidad de producción de discos duros para 2026 ya está completamente comprometida. Sus 7 principales clientes, en su mayoría vinculados a la nube y a la IA, han reservado toda la oferta disponible.

El trasfondo de esta situación está en la voracidad de los Centros de Datos que sostienen los modelos de lenguaje de gran escala. Estos entornos no solo demandan memorias ultrarrápidas para procesar información, sino enormes volúmenes de almacenamiento para gestionar los datos con los que se entrenan los algoritmos.

De acuerdo con proyecciones de IDC, para 2026 los Centros de Datos consumirán cerca del 70 % de todos los chips de memoria producidos en el mundo. Una cifra que refleja cómo el foco del mercado se ha desplazado desde el usuario final hacia la infraestructura corporativa pesada.

Lo que ocurrió con la RAM

Los anuncios de Irving Tan recuerdan lo que pasó con la memoria RAM en el 2025, cuando los fabricantes priorizaron la producción de memorias de alto ancho de banda, esenciales para los aceleradores de IA. El problema es que este tipo de memoria consume hasta 3 veces más capacidad de silicio que la convencional.

Como consecuencia, la oferta de módulos estándar para computadoras personales y servidores cayó de forma abrupta. Ese mismo patrón de canibalización de recursos se está repitiendo ahora con las unidades de estado sólido y los discos duros de gran capacidad.

Las consecuencias ya se reflejan en los informes de las principales consultoras. IDC advierte que el mercado de PCs podría contraerse en 2026 por el encarecimiento de componentes clave, impulsado por la reasignación de oferta hacia la infraestructura de Centros de Datos para IA, lo que presionará al alza los precios y afectará la demanda.

Otros mercados afectados

El déficit de memoria y almacenamiento también está tensionando otros eslabones de la cadena. Analistas señalan que el próximo cuello de botella podría aparecer en materiales básicos como el cobre y el estaño. Un centro de datos orientado a IA puede consumir hasta tres veces más cobre que uno tradicional, debido a sus sistemas de cableado de alta densidad y refrigeración.

Lo preocupante es que esta presión amenaza con encarecer todo tipo de dispositivos electrónicos, desde smartphones hasta electrodomésticos conectados. Incluso los componentes más pequeños comienzan a mostrar signos de escasez.

Los capacitores cerámicos, esenciales en casi cualquier circuito, han subido de precio por la fuerte demanda de servidores de alto rendimiento. Incluso la industria automotriz tampoco es ajena a este riesgo. Los vehículos modernos dependen de memorias y almacenamiento para sistemas de asistencia, conectividad y entretenimiento.

¿Cuánto durará la crisis?

Las proyecciones de firmas analistas McKinsey y Forrester coinciden en que la escasez se extenderá, al menos, hasta finales de 2027. Aunque se están construyendo nuevas plantas de fabricación en distintas regiones, ampliar la oferta no es sencillo. Las nuevas arquitecturas de memoria y almacenamiento son cada vez más complejas, y una fábrica de semiconductores puede tardar años en alcanzar un nivel de producción estable.

Ante este panorama, la industria está acelerando la adopción de tecnologías que permitan aprovechar mejor el hardware existente. Desde el ámbito académico, instituciones como la Universidad de Stanford hablan de haber alcanzado el llamado muro de la memoria. Es el punto en el que la capacidad de procesamiento ha avanzado mucho más rápido que la capacidad de mover y almacenar datos.

Esta brecha está forzando un rediseño de las arquitecturas informáticas, con un giro hacia modelos donde parte del procesamiento ocurre directamente dentro de las unidades de almacenamiento(In Situ Processing). El objetivo es reducir la dependencia de canales de comunicación que hoy están saturados y resultan cada vez más costosos.

En lo que se refiere a otros mercados, se refuerza lo inoportuno de dejar compras para último momento. La resiliencia del 2026 ahora depende más que nunca de planificar con anticipación, asegurar contratos de suministro a largo plazo y diseñar productos más flexibles. En un mercado donde la Inteligencia Artificial concentra la prioridad de los fabricantes, la escasez ha dejado de ser una anomalía. Se ha convertido, simplemente, en la nueva normalidad.

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