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TeraWave y Starlink, ¿el futuro del internet comercial está en el espacio?  



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En días pasados, la compañía aeroespacial de Jeff Bezos, Blue Origin, dio a conocer el lanzamiento de una nueva de red de satélites de alta capacidad llamada TeraWave que vendría a competir con su archirrival Elon Musk y su SpaceX. ¿En qué estado se encuentra esta tecnología y cuáles son sus grandes jugadores?

Publicado el 22 de ene de 2026

Jorge Hernández

Periodista de tecnología, escritor y libretista. Editor en ImpactoTIC



TeraWave vs Starlink 2026, la competencia de magnates por el internet espacial y otros jugadores del mercado

Anteriormente reservado para potencias y gobiernos, el internet satelital se ha convertido en una competencia de magnates con Elon Musk y Jeff Bezos a la cabeza. De hecho, el último de ellos realizó la última jugada con el lanzamiento de TeraWave, una nueva red de satélites de su empresa, Blue Origin, que vendría a ofrecer servicios de conectividad a la gran empresa y gobiernos.

Esta nueva oferta de internet satelital está diseñada para ofrecer velocidades de transferencia de datos de hasta 6 terabits por segundo (Tbps), una cifra que supera significativamente los estándares actuales del mercado residencial. La arquitectura de TeraWave se basa en una constelación de 5.408 satélites distribuidos en una configuración multi órbita que combina la órbita terrestre baja (LEO) y la órbita terrestre media (MEO).

La capa LEO, compuesta por 5.280 satélites, utiliza radiofrecuencia en bandas Q y V para entregar conexiones de hasta 144 Gbps a terminales terrestres, mientras la red troncal en MEO emplea enlaces ópticos (láser) para mover volúmenes masivos de datos entre satélites y centros de comando.

Por cierto, el anuncio de la red TeraWave se produce solo unos meses después de que otra empresa de Bezos, Amazon, anunciara un cambio de marca de su propia red de satélites dirigida a los consumidores. Esa red, llamada Leo (antes Project Kuiper), estará compuesta en última instancia por unos 3.000 satélites en órbita terrestre baja y ofrecerá velocidades de banda ancha más tradicionales.

Evolución del mercado satelital

Aunque la conectividad satelital puede sonar como algo reciente, la verdad es que viene desde hace décadas como lo demostró el Telstar 1 que en 1962 fue el primer satélite de comunicaciones comerciales permitiendo la primera transmisión de televisión en vivo y de datos telefónicos a través del Atlántico. 

Con dominio estatal y en mano de agencias como la NASA estadounidense o la Agencia Espacial Europea (ESA), el sector privado entró en juego en 1996 de la mano de Hughes Network Systems quien lanzaría su oferta DirecPC (que luego se convertiría en HughesNet). 

En 2019 llegó Starlink, una división desarrollada y operada por SpaceX, la empresa de Elon Musk que fue la precursora en  lanzamientos masivos de satélites en órbita baja (LEO). Esto cambió todo porque redujo la latencia (el retraso de la señal) a menos de 30 ms. Antes de ellos, los satélites solían ubicarse en la Órbita Geoestacionaria (GEO) a 36.000 km, lo que no solo era más costoso, también causaba una latencia de más de 600 ms. Por cierto, en febrero de 2023, Starlink ofreció su servicio satelital en Colombia.

Una cuestión de peso

Otro aporte de SpaceX fueron los lanzamientos masivos. A diferencia de los satélites de televisión tradicionales, que son del tamaño de un autobús, los satélites de las nuevas redes satelitales son planos y compactos. Esto permite apilarlos dentro del cohete como si fueran bandejas en un estante. Como muestra, un solo cohete Falcon 9 puede transportar hasta 60 satélites Starlink en un solo lanzamiento

Otra de las revoluciones de los proveedores actuales de internet satelital es el uso de cohetes reutilizables que permiten disminuir radicalmente los costos de operación. Para darnos una idea el lanzamiento del ya extinto Transbordador Espacial podría costar 1.500 millones de dólares comparado con los 60 millones de dólares del Falcon 9.

El CSIS (Center for Strategic and International Studies) clasifica estos costos por peso demostrando una caída de 54.500 dólares por kilo del transbordador  frente a los aproximadamente 2.600/kg del Falcon 9.  Para el periodo 2025-2026, el mercado está liderado por SpaceX a través de su red Starlink, que posee aproximadamente el 65 % de los satélites activos en órbita y supera los 9 millones de suscriptores globales, ofreciendo una latencia, situada entre 20 y 50 milisegundos, y velocidades promedio de 220 Mbps. 

Otros jugadores privados del mercado

Frente a Starlink, Amazon se posiciona directamente como su principal competidor en el ámbito residencial y corporativo mediante su programa Amazon Leo y ahora TeraWave. La fortaleza de Amazon radica en su integración con el ecosistema de Amazon Web Services (AWS), permitiendo a las empresas extender sus redes en la nube de forma nativa a través del espacio, aunque enfrenta el reto regulatorio de desplegar al menos 1,618 satélites para mediados de 2026.

Para ser más exactos, la licencia otorgada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) estadounidense estipula que Amazon debe desplegar y poner en operación al menos el 50% de su constelación total para el 30 de julio de 2026.

Aparte de la guerra de magnates el internet satelital cuenta con otros jugadores especializados como Eutelsat OneWeb quienes operan una red de 648 satélites enfocada estrictamente en el mercado mayorista, empresarial y gubernamental.  

Su oferta se distingue por no competir directamente con los proveedores de servicios de Internet locales, sino por actuar como un enlace de retroalimentación (backhaul) para operadoras de telefonía móvil y redes marítimas.

Mientras tanto, proveedores tradicionales en órbita geoestacionaria como Viasat y HughesNet mantienen su relevancia en sectores de bajo presupuesto mediante planes híbridos que combinan satélites de alta capacidad con redes inalámbricas terrestres para reducir la percepción de latencia en actividades críticas. En otras palabras, son la opción más económica para usuarios rurales.

¿La nueva ruta de la seda espacial?

Aparte de los jugadores ya mencionados entran a escena nuevos oferentes internacionales quienes no solo prometen democratizar el acceso a la banda ancha en zonas remotas, sino que ha desatado una carrera por la soberanía tecnológica y el control de los datos en la órbita terrestre baja (LEO).  En este escenario, China ha irrumpido con las constelaciones Qianfan y Guowang

Estas iniciativas asiáticas, que ya han comenzado sus despliegues masivos, buscan posicionarse como la alternativa principal para mercados emergentes, ofreciendo hardware subvencionado y una independencia total de la tecnología estadounidense. Paralelamente, la Unión Europea avanza en su proyecto IRIS, un consorcio estratégico que prioriza la seguridad gubernamental y militar, asegurando que el Viejo Continente mantenga su autonomía digital frente a las fluctuaciones del mercado privado internacional.

Más cerca,  la empresa canadiense Telesat está trabajando en su red Lightspeed, enfocada en enlaces láser de alta fidelidad que apuesta por conectar infraestructuras críticas y sectores de lujo con capacidades que superan los gigabits por segundo.

Para terminar es conviene recordar que a pesar de los beneficios estas plataformas también tienen enfrentan desafíos  técnicos y regulatorios. La acumulación de escombros espaciales y el riesgo de colisiones en la órbita baja requieren marcos globales de gestión de tráfico. Además, la interferencia lumínica causada por las mega constelaciones afecta la astronomía terrestre y espacial; estudios indican que hasta el 4 % de las imágenes del Telescopio Hubble ya presentan contaminación por estelas satelitales, una cifra que podría dispararse a medida que se desplieguen decenas de miles de nuevos satélites.

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