Conectividad significativa: la política de Estado que Colombia todavía no tiene

Por: Sandra Milena Urrutia Pérez
Secretaria TIC y Gobierno Abierto, Gobernación de Boyacá
.


Cobertura & oportunidad: la política de Estado que le falta a Colombia para 2026-2030

Si Colombia pudiera tomar una sola decisión digital para el período 2026–2030, propondría esta: convertir la conectividad significativa en una política de Estado para cerrar la brecha digital y, sobre todo, transformar el acceso a Internet en oportunidades reales para las personas y los territorios.

La razón parte de una lección que he aprendido trabajando en el territorio: la tecnología, por sí sola, no transforma; no es la salvadora. Una antena, una red de fibra, un computador o una formación pueden llegar a una comunidad y no cambiar sustancialmente su realidad si no existen las condiciones para convertirlos en conocimiento, ingresos, productividad, participación y bienestar. El error sería seguir confundiendo despliegue tecnológico con Transformación Digital.

Por eso resulta pertinente avanzar desde la conectividad tradicional hacia la conectividad significativa. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la ha planteado como una conectividad que va más allá de estar conectado e incorpora, entre otros factores, la frecuencia de uso, la calidad y estabilidad de la conexión, la asequibilidad, la seguridad y la disponibilidad de dispositivos adecuados. Su agenda regional también advierte que ampliar el acceso no es suficiente si este no se traduce en mejores oportunidades y capacidades.¹

Mi propuesta para Colombia es dar un paso adicional: tomar ese concepto como piso de política pública y convertirlo en una estrategia territorial integral. La conectividad significativa debería articular 4 capacidades inseparables: conectividad de calidad y continuidad, habilidades digitales, equipos terminales adecuados y liderazgo social para promover el uso y la apropiación. A ellas debe sumarse una condición transversal: la pertinencia territorial.

¿Qué significa esto en la práctica? Que no podemos diseñar la inclusión digital desde Bogotá para aplicarla de la misma manera en todo el país. Primero hay que identificar a las personas, sus brechas y el resultado que queremos provocar. El estudiante necesita conectividad y equipo para aprender; la mujer rural, herramientas para vender y acceder a servicios; el joven, capacidades para emplearse o emprender; el docente, formación para enseñar en entornos digitales; el empresario, soluciones para ser más productivo; el campesino, información y mercados; las personas con discapacidad, accesibilidad; las autoridades locales, capacidades para ofrecer mejores servicios; y los líderes sociales, empresariales, académicos y de innovación, herramientas para movilizar soluciones en sus comunidades.

Esta mirada también cambia la manera de invertir. En Boyacá, mi experiencia al frente de la Transformación Digital territorial me confirmó que los proyectos producen mayor valor cuando conectividad, talento y herramientas se piensan juntos. Esa experiencia dio forma a lo que denominamos Modelo Boyacá: 6 capacidades articuladas – talento, conectividad, herramientas, productividad e innovación, gobierno digital y fortalecimiento institucional – para que la tecnología sea un medio de desarrollo y no un fin en sí mismo.

Para avanzar entre 2026 y 2030 propongo 4 decisiones concretas.

  1. Adoptar una política nacional de conectividad significativa, con indicadores que midan no solo acceso, sino calidad, asequibilidad, dispositivos, habilidades, frecuencia y uso efectivo.
  2. Priorizar territorios según sus brechas y capacidades, con modelos diferenciados y alianzas entre nación, entidades territoriales, operadores, academia, empresas y organizaciones sociales.
  3. Financiar soluciones integrales que combinen infraestructura, dispositivos, formación y acompañamiento, en lugar de proyectos aislados.
  4. Medir resultados sobre la vida de las personas: aprendizaje, empleabilidad, ingresos, productividad, acceso a servicios e innovación.

La acción puede comenzar desde el primer año de gobierno con territorios piloto, una línea base de conectividad significativa y metas verificables de transformación. Y quienes hemos trabajado desde las regiones tenemos una responsabilidad concreta: aportar evidencia, compartir aprendizajes y ayudar a escalar lo que funciona. No se trata de replicar mecánicamente un modelo, sino de construir una capacidad nacional para diseñar soluciones pertinentes a cada territorio.

Colombia no necesita solamente estar más conectada. Necesita estar mejor preparada para aprovechar lo que viene. La verdadera Transformación Digital ocurrirá cuando la fibra se convierta en conocimiento, el dispositivo en oportunidad, la habilidad en ingreso, la innovación en productividad y la conectividad en bienestar. La decisión de 2026–2030 no debería ser simplemente conectar más hogares, sino conectar mejor a las personas con las oportunidades. Ese cambio de mirada puede cerrar una brecha tecnológica, pero, sobre todo, puede abrir una nueva etapa de desarrollo desde los territorios.

«Colombia no necesita solamente estar más conectada. Necesita estar mejor preparada para aprovechar lo que viene».

5 puntos clave

  1. La conectividad debe dejar de medirse solo por cobertura y empezar a medirse por las oportunidades que genera en aprendizaje, empleo, ingresos y bienestar.
  2. La conectividad significativa combina calidad de conexión, habilidades digitales, equipos adecuados y liderazgo social, con la pertinencia territorial como condición transversal.
  3. La inclusión digital no puede diseñarse igual para todo el país: cada territorio y cada perfil de persona requiere una respuesta distinta.
  4. El Modelo Boyacá muestra que la inversión rinde más cuando conectividad, talento y herramientas se planean juntos, y no como proyectos aislados.
  5. Colombia necesita una política nacional de conectividad significativa, con territorios piloto desde el primer año de gobierno y metas verificables de transformación.

Nota editorial de Voces TIC: Para ampliar esta discusión sobre pobreza digital y política territorial, vea «La meta que le falta al Plan Nacional de Desarrollo: reducir la pobreza digital», de Viviana Vanegas Barrero y «Las 2 conversaciones digitales de Colombia», de Galé Mallol Agudelo.

Colaboradores
Colaboradores
Periodistas, líderes de Gobierno y sector público, líderes empresariales, emprendedores, académicos, estudiantes y ciudadanos interesados en las TIC. ¡En Impacto TIC son bienvenidos los aportes de quienes crean, desarrollan o piensan en Tecnología, Innovación y Ciencia, para Colombia y Latinoamérica!

CONTENIDOS RELACIONADOS