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Colombia ya conoce los eSports, pero ¿qué falta para que el gaming deje de ser un hobby y se convierta en una industria?



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La industria de videojuegos en Colombia se ha consolidado como un sector económico en expansión, impulsado recientemente por el reconocimiento legal de los eSports. Sin embargo, creadores de contenido y expertos advierten que todavía existen barreras estructurales y una alta fragmentación que dificultan la profesionalización.

Publicado el 28 de jul de 2026



industria de videojuegos en Colombia

Durante años, hablar de videojuegos en Colombia estuvo asociado principalmente al entretenimiento. Sin embargo, esa percepción ha comenzado a cambiar. El reconocimiento de los deportes electrónicos (eSports) como disciplina deportiva, el crecimiento de torneos nacionales, la consolidación de comunidades de jugadores y el auge de los creadores de contenido evidencian que el gaming dejó de ser una actividad de nicho para convertirse en un sector con potencial económico, tecnológico y cultural.

La conversación alrededor del gaming también está impulsada por el crecimiento de una industria que dejó de ser un nicho hace varios años. De acuerdo con la firma de análisis Newzoo, el mercado global de los videojuegos superó los 200.000 millones de dólares en ingresos durante 2025, consolidándose como una de las industrias de entretenimiento más grandes del mundo. Además, Latinoamérica continúa entre las regiones con mayor potencial de crecimiento gracias al aumento de jugadores, la expansión del gaming móvil y la consolidación de los deportes electrónicos.

El entusiasmo por esta industria contrasta con una realidad que todavía preocupa a quienes hacen parte de ella. Aunque el país cuenta con talento, audiencia y una comunidad cada vez más activa, aún persisten barreras para que un jugador pueda desarrollar una carrera profesional sin depender de oportunidades en el exterior. La pregunta ya no es si Colombia tiene potencial para convertirse en un referente regional del gaming, sino qué hace falta para construir un ecosistema capaz de sostener ese crecimiento.

Durante Tech Day 2026, evento organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá para discutir tendencias de Transformación Digital, Impacto TIC conversó con los creadores de contenido Menkian Molina, Sneyder y Pipo, quienes coincidieron en que el principal desafío del gaming colombiano ya no pasa por conseguir jugadores, sino por construir un ecosistema que permita profesionalizar la industria.

Uno de los principales avances para el sector llegó con la Ley 2507 de 2025, mediante la cual Colombia reconoció oficialmente los deportes electrónicos (eSports) como una de las formas en que se desarrolla el deporte e incorporó esta disciplina al Sistema Nacional del Deporte. La norma busca fomentar el desarrollo organizado de esta actividad, promover la protección de los deportistas y fortalecer el ecosistema competitivo del país.

¿Si Colombia tiene talento, por qué todavía cuesta vivir del gaming?

El crecimiento del gaming tampoco es un fenómeno exclusivo de Colombia. En América Latina, la expansión del acceso a Internet, el aumento del uso de dispositivos móviles y la consolidación de comunidades de creadores de contenido han convertido a la región en uno de los mercados con mayor proyección para la industria de los videojuegos y los deportes electrónicos.

Este escenario explica por qué cada vez más empresas tecnológicas, organizadores de torneos e instituciones públicas comienzan a mirar el gaming no solo como una actividad de entretenimiento, sino como una industria que puede generar empleo, innovación y oportunidades para la economía digital.

El reconocimiento legal de los eSports representa uno de los avances más importantes para el sector en los últimos años. Más allá del simbolismo, esta decisión abre la puerta a una mayor organización del ecosistema, al fortalecimiento de federaciones, al desarrollo de competencias y a la posibilidad de que más actores públicos y privados participen en el crecimiento de la industria.

Sin embargo, quienes viven el gaming desde adentro consideran que el verdadero reto comienza después de la aprobación de una ley.

Menkian Molina, creador de contenido y empresario tecnológico, considera que Colombia nunca ha carecido de talento. A su juicio, el gaming siempre ha estado presente en la cultura del país, aunque históricamente no haya sido visto con la misma importancia que en otros mercados.

El gaming en general siempre ha estado muy presente en nuestra cultura. Probablemente no de una forma tan bien vista como en otros países, y tampoco tenemos un camino bien estructurado para llegar a ser profesional, pero siempre hemos tenido jugadores que han resaltado a lo largo de los años“, compartió Molina.

Para Menkian, Internet y la globalización han reducido parte de esas barreras. Hoy, un computador y una conexión estable pueden ser suficientes para competir internacionalmente, algo que hace una década parecía inalcanzable. En otras palabras, el talento existe. Lo que todavía falta es un sistema que permita convertir ese talento en una carrera sostenible.

¿Cuáles son los obstáculos que impiden consolidar un ecosistema profesional?

Una de las coincidencias entre los creadores de contenido entrevistados es que el desafío del gaming colombiano no radica en la falta de jugadores, sino en la ausencia de una estructura sólida que conecte competencias, patrocinadores, organizaciones y desarrollo profesional.

Sneyder, también creador de contenido, considera que el sector continúa demasiado fragmentado. “No está muy formalizado como nos gustaría a los gamers. Hay torneos muy pequeños, de los que uno realmente no se entera porque no existe la publicidad necesaria ni el apoyo de entidades grandes

Según explica, actualmente existen comunidades muy activas, pero dispersas. Esa fragmentación dificulta que nuevos jugadores descubran oportunidades de competencia o encuentren organizaciones nacionales que les permitan crecer.

El creador incluso plantea uno de los grandes desafíos para el país: que los jugadores no tengan que buscar equipos en el exterior para desarrollar su carrera.

Sería chévere que hubiera una liga grande y que los jugadores pudieran llegar a un punto donde no tengan que buscar equipos de otros países, sino equipos colombianos” explica Sneyder.

Precisamente allí cobra importancia el reconocimiento institucional que han recibido los deportes electrónicos. La creación y fortalecimiento de organizaciones como la Federación Colombiana de Deportes Electrónicos, junto con iniciativas impulsadas por entidades públicas y privadas, representa un primer paso para construir una estructura que vaya más allá de eventos aislados.

Aun así, la profesionalización del sector no depende únicamente de organizar torneos. También implica formación, inversión, reglas claras, acompañamiento a nuevos talentos y oportunidades laborales que permitan que el gaming sea visto como una industria y no únicamente como un pasatiempo.

¿Cómo deben articularse el Estado y la empresa privada para impulsar el sector?

La respuesta de Pipo, creador de contenido especializado en noticias del mundo gamer, refleja una visión compartida por buena parte de la comunidad.

Para él, el crecimiento del gaming colombiano depende de un trabajo conjunto. “Hay mucho por hacer todavía, hay mucho por construir. Nos falta compromiso tanto del Estado como de la empresa privada. No puedo negar que en los últimos años sí ha habido avances, pero falta que todos estemos tirando hacia el mismo lado para que Colombia pueda convertirse en un referente de la región“.

Su reflexión pone sobre la mesa un aspecto clave: el desarrollo de una industria tecnológica no depende exclusivamente de los jugadores. También requiere la participación de organizadores de torneos, patrocinadores, instituciones educativas, empresas tecnológicas, desarrolladores, medios especializados y entidades gubernamentales.

En otros mercados, el crecimiento del gaming ha venido acompañado por programas de formación, ligas profesionales, inversión privada, infraestructura tecnológica y políticas públicas orientadas al fortalecimiento de las industrias creativas. Colombia ha comenzado a dar algunos pasos en esa dirección, pero todavía enfrenta el desafío de articular esos esfuerzos para que no permanezcan aislados.

Con todos estos datos planteados el reconocimiento legal de los eSports no resuelve por sí solo los desafíos del sector. Las voces de quienes participan diariamente en la industria coinciden en un diagnóstico, el país tiene talento, comunidades activas y una audiencia creciente, pero todavía necesita consolidar un ecosistema que conecte jugadores, equipos, empresas, instituciones y políticas públicas.

El reto, entonces, ya no consiste en demostrar que existen jugadores capaces de competir al más alto nivel. El desafío será construir las condiciones para que ese talento pueda desarrollarse, permanecer en Colombia y convertir al gaming en una industria sostenible que impulse la economía digital del país. Si la industria global de los videojuegos continúa creciendo y Latinoamérica mantiene su dinamismo, Colombia deberá crear esas condiciones para que ese talento encuentre oportunidades dentro del país y contribuya al desarrollo de una economía digital cada vez más competitiva.

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