IA de código abierto y soberanía tecnológica en la región

La IA de código abierto se perfila como una vía para reducir la dependencia y ganar soberanía en América Latina. En entrevista con Impacto TIC, Hiram Monroy (AMD) explica el giro hacia una IA híbrida y agéntica.

En entrevista con Impacto TIC, Hiram Monroy, director comercial de AMD para Latinoamérica hispana, sostiene que la adopción de Inteligencia Artificial en la región avanza hacia un modelo híbrido y de código abierto. Su tesis, apoyarse en ecosistemas tecnológicos abiertos reduce la dependencia de un solo proveedor y abarata la implementación. Para empresas, gobiernos y universidades, la decisión se convierte además en un asunto de soberanía tecnológica, con efectos sobre la retención de talento y el gasto de energía.

Monroy lidera la operación comercial de AMD para toda Latinoamérica hispana, salvo Brasil, y acumula más de 30 años en la industria, con pasos por Microsoft, Grupo Bimbo, KPMG, Intel y Johnson Controls. En esta conversación con Impacto TIC, medio que dialoga con las voces líderes de Colombia y Latinoamérica, repasó cómo la Transformación Digital derivó en la IA agéntica. También habló del software abierto y de dos tensiones que hoy marcan al sector: la brecha de talento y el costo energético del cómputo.

Servidores y chips que ilustran la Inteligencia Artificial de código abierto y la soberanía tecnológica en América Latina.
Hiram Monroy, director comercial de AMD para Latinoamérica hispana

¿Por qué las empresas de la región ya no construyen sus propios modelos de IA?

Antes de que la Inteligencia Artificial ocupara todas las conversaciones, el término que dominaba era Transformación Digital. Para Monroy, no son fenómenos distintos: la IA es la continuación de esa misma búsqueda de crear valor, y su combustible son los datos.

Si no fuera a través de los datos, la Inteligencia Artificial no sería posible. En la primera ola de la IA, recuerda, muchas organizaciones creyeron que debían desarrollar sus propios modelos. La realidad fue otra: entrenar un modelo desde cero es costoso y ajeno al negocio central de la mayoría de las compañías. «Las empresas pensaban que tenían que crear sus propios modelos, cuando en realidad eran unos cuantos los que los estaban creando. Es un proceso muy caro que no forma parte del ‘core business’ de muchas empresas», explicó Monroy.

Después vino la IA generativa, con los grandes modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini o Claude, usados en interacciones uno a uno. Ahora llega la IA agéntica: agentes que aprovechan esos modelos y los conectan con otros sistemas para automatizar procesos completos, siempre bajo supervisión humana. El ejemplo que ofrece Monroy es el de un cliente que llama por soporte y, en la misma conversación, recibe información del producto y la programación automática de una orden de servicio. El reto, advierte, va más allá de conectar sistemas. Lo difícil está en resolver la seguridad y la gobernanza de los datos.

¿Qué gana una organización al adoptar IA de código abierto?

Lo que predomina hoy, según Monroy, es un comportamiento híbrido. Las organizaciones combinan la nube con su infraestructura propia (on-premise) y mezclan modelos abiertos con modelos propietarios, según lo que necesiten. No hay una fórmula única. «No hay una cura para todos los males. Realmente depende de la naturaleza de la organización y del tipo de proceso que quiera automatizar», agregó.

El código abierto ofrece, para Monroy, una ventaja de soberanía. La compara con los servicios básicos: si se deja de pagar la luz, el Internet o una plataforma de streaming, el servicio se corta, y con ciertos modelos de IA sucede algo similar. Trabajar sobre tecnologías abiertas libera a la organización de esa dependencia de pago continuo.

A esa autonomía se suma la interoperabilidad. AMD plantea que su plataforma ROCm permite migrar código desde CUDA (Compute Unified Device Architecture o Arquitectura unificada de dispositivos de cómputo), de Nvidia, y también a la inversa. Se trata de los entornos de software que permiten a las tarjetas gráficas ejecutar cargas de IA, de modo que adoptar una marca no signifique quedar atrapado en ella.

Monroy señaló que, «no es que cuando te migres a AMD estás ahí ya secuestrado, como si salieras de una jaula para entrar a otra. En este caso hay interoperabilidad».

En ese terreno, destacó repositorios como Hugging Face, que reúne más de un millón de modelos de IA para tareas que van del reconocimiento de imágenes y voz hasta la síntesis de documentos. Muchas empresas descargan uno de esos modelos y lo reentrenan con sus propios datos, en lugar de partir de cero. Eso, afirmó, reduce los costos de implementación y de mantenimiento. «Todos los modelos que están cargados en Hugging Face hoy corren en nuestras tecnologías sin hacerle ningún cambio», explicó.

¿Cómo frena el código abierto la fuga de talento en América Latina?

Buena parte de la apuesta que describe Monroy se dirige a universidades y centros de investigación. A través del AMD University Program, la compañía ofrece cursos en línea y plataformas de desarrollo para prototipos. El programa incluye acceso a AMD Cloud, una nube con la que estudiantes e investigadores pueden solicitar créditos y horas de procesamiento cuando su proyecto se frena por falta de poder de cómputo.

El caso que cita es el de la Universidad de Sonora, en México, que adoptó procesadores EPYC y aceleradores Instinct de AMD para un clúster de cómputo de alto desempeño (HPC) e Inteligencia Artificial. El efecto, según relató, va más allá de lo técnico. Allí, «han podido desarrollar a una mayor cantidad de estudiantes que, en otros tiempos, tenían que migrar hacia otros países que les brindaban ese poder de cómputo. Les está ayudando a evitar esa fuga de cerebros«.

En el plano de la vinculación con Estados, un equipo llamado AMD AI Global Markets asesora a varios países en programas de Inteligencia Artificial soberana. Entre los acuerdos anunciados en la región están la alianza con el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y el laboratorio de supercómputo de Chile, más un convenio en México con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) para transferir conocimiento a más de diez universidades y centros de investigación.

¿Puede la IA crecer sin disparar el consumo energético?

El despliegue masivo de centros de datos para IA reabrió el debate ambiental. Monroy lo aborda desde el costo total de propiedad, que incluye el consumo eléctrico del equipo y el de los sistemas que lo enfrían. Según cuenta, su familia de procesadores EPYC hoy ronda la mitad del mercado mundial de servidores, frente al dominio casi absoluto que tuvo Intel años atrás. Con esa tecnología, afirma, AMD rompió una regla que parecía fija.

«Por primera vez rompimos un paradigma que decía: a mayor poder de cómputo, mayor consumo energético», señaló el director. El mecanismo, explicó, es la consolidación. Al actualizar servidores de cinco o más años, asegura alcanzar razones de entre 7 y 8 a uno, es decir, la capacidad de 8 equipos antiguos concentrada en uno nuevo, con menos espacio físico y menor huella de carbono. Recuerda el caso de un gran minorista global con múltiples tiendas, cada una con un pequeño centro de datos para punto de venta y videovigilancia, donde consolidar permitió sostener la operación consumiendo menos energía.

«Es la primera vez que nosotros, como área de tecnología, vamos a poder contribuir a las metas de reducción de huella de carbono de la empresa«, destacó.

¿Qué deben hacer los líderes para adoptar IA de forma ética y sostenible?

Ante una audiencia de tomadores de decisión, Monroy dejó varias recomendaciones para adoptar la IA. Empezó por la educación interna. Como los procesos los conocen los empleados, la tecnología rinde cuando quienes operan esos procesos aprenden a usarla. Ese ejemplo, insiste, debe empezar arriba. «Los líderes tienen que marcar la pauta y capacitarse. Si siguen haciendo sus proyecciones de ventas sin usar Inteligencia Artificial, pero les piden a sus empleados que sí la usen, hay una disonancia«.

La gobernanza y la seguridad ocupan otro lugar central en su diagnóstico. El vocero alerta sobre organizaciones que, en su afán por aprender, terminan subiendo información sensible a modelos de lenguaje públicos. Ahí, dijo, la soberanía deja de ser un asunto solo nacional. «Cuando hablamos de soberanía no es solo la soberanía nacional, sino también cómo esta fuga de información puede convertirse en una desventaja competitiva«. 

Queda un punto más y es el de mantenerse al día con una IA que él describe como híbrida. Esa etiqueta ya no alude solo a la infraestructura, también al lugar donde se ejecuta. Cada vez más, los modelos correrán en la nube, en el centro de datos y en dispositivos cotidianos como el computador personal, el teléfono o el reloj inteligente.

Monroy cerró con una precisión sobre la propia AMD. La percepción de que solo fabrica procesadores para PC y videojuegos, dice, quedó atrás. En la última década su portafolio se amplió a servidores (EPYC), aceleradores gráficos (Instinct), procesadores Ryzen y tecnología de aceleración de redes. Hoy sus competidores ya no se limitan a Intel; también incluyen a Nvidia y a Broadcom. Para Colombia y la región, su mensaje apunta a una oportunidad construida sobre el talento y la colaboración.

«La visión de la empresa es brindar el poder de cómputo necesario para resolver los problemas más grandes de la humanidad», con este mensaje cerró la charla Hiram Monroy, director comercial de AMD para Latinoamérica hispana.

Sandra Defelipe
Sandra Defelipehttps://sandradefelipe.wordpress.com/
Periodista, comunicadora estratégica e investigadora con enfoque territorial y de género. Cofundadora de culturaenvivo.co y editora en Impacto TIC, cuenta con más de una década de experiencia explorando la intersección entre tecnología, derechos digitales, educación y apropiación social del conocimiento.

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