El 86 % de las empresas busca dejar VMware, pero solo el 4 % lo ha logrado

Las modificaciones en los precios y las licencias después de la compra de VMware por Broadcom han llevado a numerosas empresas a evaluar alternativas. Sin embargo, trasladar sus sistemas a otra plataforma requiere pruebas, recursos técnicos y una planificación que puede extenderse durante meses.

VMware es un gran motor de virtualización que permite crear varios computadores independientes cada uno con su propio sistema operativo y programas dentro de un mismo servidor físico. Gracias a esto, las empresas pueden alojar sus aplicaciones, bases de datos y servicios digitales sin tener que comprar y mantener un equipo físico para cada tarea.

Por eso, reemplazar VMware no es tan simple como desinstalar una app e instalar otra. En la mayoría de las empresas, esta plataforma está profundamente entrelazada con los sistemas de almacenamiento, las redes, las copias de seguridad y las aplicaciones más vitales. Cambiarse de plataforma exige probar minuciosamente que todo vuelva a encajar en el nuevo entorno y garantizar que la operación no se detenga ni un segundo.

Este nivel de complejidad explica muy bien los hallazgos de un estudio reciente de CloudBolt (empresa especializada en la gestión y optimización de entornos nube). En una encuesta realizada en enero de 2026 a más de 300 líderes de tecnología en grandes compañías norteamericanas, el 86 % afirmó que busca reducir su dependencia de VMware. Sin embargo, solo un modesto 4 % ha logrado completar la migración de forma total.

Aunque estos datos reflejan la realidad de grandes empresas en Norteamérica y no miden directamente el mercado colombiano, la tendencia deja una lección universal, existe una brecha enorme entre la decisión estratégica de buscar alternativas y el complejo proceso de transformar la infraestructura por completo.

Broadcom cambió el modelo de licenciamiento de VMware

Detrás de esta ola de migraciones hay una razón clara: el giro radical en el modelo de negocio de VMware tras ser adquirida por Broadcom en noviembre de 2023.

Broadcom eliminó las licencias perpetuas tradicionales para dar paso a un esquema 100 % por suscripción, reorganizando además todo su portafolio de productos. Esto cambió abruptamente las reglas del juego para miles de empresas que llevaban años operando bajo contratos y condiciones muy distintas.

El impacto en el bolsillo no se hizo esperar. En octubre de 2025, la consultora Gartner reveló que los precios de renovación de VMware se multiplicaron, en promedio, entre tres y cuatro veces frente a los costos anteriores. Aunque la cifra varía según los contratos y productos de cada organización, la sacudida financiera ha sido evidente para la gran mayoría.

Este escenario obliga a las áreas de tecnología y finanzas a sentarse en la misma mesa. Hoy ya no se trata solo de mantener la infraestructura funcionando, sino de evaluar si existen alternativas que no pongan en riesgo el presupuesto de la organización.

La encuesta de CloudBolt refleja muy bien esa tensión, el 88 % de los ejecutivos encuestados teme que los precios sigan subiendo. Aun así, la respuesta de la mayoría no ha sido salir corriendo ni desmantelar VMware de un día para otro, sino optar por una retirada gradual y planificada.

¿Por qué migrar de VMware puede tardar meses?

Migrar una infraestructura no es un botón que se presiona, es un proceso por etapas. Ninguna empresa puede trasladar todas sus aplicaciones al tiempo sin correr riesgos enormes. Primero hay que auditar las dependencias de VMware, probar el rendimiento en el nuevo entorno y asegurarse de que los respaldos y la continuidad del negocio no se vean comprometidos.

Además, existe un factor que muchas veces se pasa por alto, el equipo humano. De nada sirve contratar un software más barato si el personal no sabe administrarlo. Entre capacitaciones, soporte especializado y horas de ajuste, la opción que parecía más económica en el papel puede terminar costando lo mismo o más que la original.

Por eso, algunas organizaciones optan por una transición gradual, mantienen VMware para las cargas de trabajo que necesitan esa plataforma y trasladan otras a soluciones diferentes. Así reducen su dependencia sin asumir el riesgo de una migración completa e inmediata.

La situación también es relevante para las entidades públicas colombianas. La Política de Gobierno Digital del Ministerio TIC promueve el uso de las tecnologías de la información para mejorar los servicios del Estado, mientras que sus lineamientos de arquitectura empresarial y gestión de TI plantean la necesidad de alinear las decisiones tecnológicas con las necesidades institucionales. 

Estos lineamientos no establecen que las entidades deban abandonar VMware; sirven como marco para evaluar las alternativas tecnológicas según su pertinencia, costos y riesgos.

Sin embargo , no se encontró en las fuentes consultadas una estadística oficial que permita determinar cuántas empresas o entidades públicas colombianas están migrando de VMware ni qué proporción ha completado el proceso. Por eso, las cifras de CloudBolt deben utilizarse como referencia internacional y no como una estimación nacional.

De VMware a Proxmox: un caso de migración de 700 máquinas virtuales

Durante el evento ‘The Next Move’ realizado por Ikari empresa de servicios tecnológicos especializada en infraestructura de centros de datos, computación en la nube y ciberseguridad, Eduardo Espinel, director de Data Center de Ilkari Colombia, presentó el caso de un cliente que migró 700 máquinas virtuales desde VMware hacia Proxmox, una plataforma que permite administrar entornos de virtualización.

Según Espinel, se trataba de una empresa que desarrolla aplicaciones digitales de consumo masivo. El costo de la infraestructura y de las licencias comenzó a afectar la ecuación económica de su servicio, por lo que la organización evaluó una alternativa.

Para el directivo el cambio también debe analizarse desde la perspectiva financiera y del negocio, no solo desde la tecnología. “Por eso la migración, en este caso, no es un tema de tecnología; esta migración de entornos es un tema financiero y de negocio que debe estar en la ecuación”, explicó durante el evento. También, señaló que los aumentos en el licenciamiento pueden afectar la viabilidad económica de servicios digitales cuyos costos deben mantenerse competitivos.

El proceso incluyó una prueba piloto y una revisión de aspectos como el rendimiento, la latencia y la conectividad. Posteriormente, la migración se realizó por etapas, con actividades automatizadas durante la noche para reducir el impacto sobre la operación.

Migracion virtual VMware a Proxmox

“El ahorro ha sido un 60 % en cuanto a licenciamiento”, afirmó Espinel al presentar los resultados del caso. La cifra corresponde al ahorro en licencias reportado por el vocero; no debe interpretarse como una reducción del 60 % en todos los costos de tecnología, pues el costo total también puede incluir soporte, operación, capacitación y mantenimiento.

El propio directivo reconoció que el proceso no estuvo libre de tropiezos. Y es que en virtualización no existen recetas mágicas, la complejidad del traslado depende de la arquitectura de cada máquina virtual. Por eso, el éxito de un proyecto no garantiza que otra empresa pueda replicar los mismos plazos o el mismo ahorro.

A pesar de los retos, este caso deja ver una de las rutas viables ante los nuevos costos de licencias, migrar las cargas de trabajo compatibles hacia otras plataformas. Aunque Proxmox se ha tomado la conversación, no es la única alternativa sobre la mesa. Soluciones como Microsoft Hyper-V y otros hipervisores del mercado son opciones que cada organización debe evaluar según sus propias necesidades y arquitectura.

El costo no es el único factor de decisión

Ahorrarse un dinero en software suena atractivo, pero una migración no se decide a la ligera. De nada sirve pagar menos por las licencias si la transición, la curva de aprendizaje del equipo y el soporte especializado terminan inflando la cuenta por otro lado.

Tampoco se trata de mover todo a la fuerza. Lo más realista es asumir que durante un tiempo la empresa vivirá en un ‘mundo híbrido’, algunas cargas seguirán en VMware y otras migrarán a nuevas plataformas. Administrar esa dualidad exige un esfuerzo extra de operación y coordinación que no se puede ignorar mientras el personal termina de adaptarse.

Por eso, el dato más revelador de la encuesta de CloudBolt no es solo que el 86 % de las empresas busque reducir su dependencia de VMware, sino que apenas el 4 % haya completado la salida total. La presión presupuestal impulsa la búsqueda de alternativas, pero la infraestructura tecnológica de una organización no se transforma de la noche a la mañana.

Para las empresas colombianas, la gran pregunta no es simplemente si deben dejar VMware, sino qué parte de su infraestructura podrían trasladar, cuánto costará realmente el cambio y qué riesgos asumirán en el camino. La respuesta no es universal: depende de la arquitectura de cada operación, los contratos vigentes y la capacidad del equipo para mantener los servicios a flote durante la transición.

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Erick Diaz
Erick Diaz
Periodista y Comunicador social, amante del mundo geek, el universo y los videojuegos. Redactor, diseñador y editor, todas las grandes ideas comienzan con una hoja en blanco.

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