Un data center en Bogotá muestra cómo la nube, la Inteligencia Artificial y la necesidad de mover información en tiempo real están transformando la infraestructura digital del país.
Inicialmente una persona realiza un pago con tarjeta, ve un video en streaming, utiliza una red social o consulta una herramienta de Inteligencia Artificial, detrás de esa acción existe una infraestructura física que debe procesar y mover los datos. Aunque para el usuario esa operación ocurre en segundos y parece suceder ‘en la nube’, buena parte de esa información depende de centros de datos conectados entre sí.
Ese es precisamente el papel que busca desempeñar Equinix en Bogotá. Es una compañía global de infraestructura digital que opera centros de datos donde empresas, redes y proveedores de nube se conectan e intercambian datos.
La compañía amplió su centro de datos BG2 (instalación de infraestructura digital de última generación) con una inversión de 28 millones de dólares, destinada a incorporar 550 gabinetes y duplicar la capacidad de la instalación, en respuesta al crecimiento de servicios de nube, Inteligencia Artificial, análisis de datos y aplicaciones digitales críticas.
Pero más que una cifra, la expansión permite observar un cambio en la función que cumplen estos espacios. Durante una visita a las instalaciones, Arquelle Shaw, presidenta de Equinix Américas, explicó que un centro de datos no debe entenderse únicamente como un edificio lleno de servidores.
“Dentro de nuestros centros de datos existe toda una comunidad empresarial. Los clientes vienen porque quieren intercambiar datos y conectarse con otras empresas”, explicó Shaw durante el encuentro. En su visión, el valor de esta infraestructura está precisamente en la capacidad de mover información entre compañías, proveedores, nubes y usuarios.
Bogotá, un punto de conexión
La ubicación de Bogotá es una de las razones por las que la infraestructura digital adquiere relevancia. Equinix cuenta actualmente con los centros de datos BG1 y BG2 en la capital, que en conjunto ofrecen más de 3.516 metros cuadrados de espacio de colocación y son utilizados por más de 115 empresas. La presentación entregada durante la visita señala además la presencia de más de 40 redes y conexiones directas con grandes proveedores de nube como AWS, Google y Microsoft Azure.
La ubicación también tiene una consecuencia técnica que suele pasar desapercibida, la latencia, es decir, el tiempo que tarda una señal en ir de un punto a otro y regresar. Según los datos presentados por Equinix, la latencia típica desde Bogotá es de 52 milisegundos hacia Miami, 44 hacia Lima, 81 hacia Santiago y 205 hacia Tokio.
“Dentro de nuestros centros de datos existe toda una comunidad empresarial. Los clientes vienen porque quieren intercambiar datos y conectarse con otras empresas”, explicó, Arquelle Shaw al describir el modelo de los International Business Exchange (IBX) de la compañía.
Para una aplicación cotidiana, unos milisegundos pueden parecer irrelevantes. Sin embargo, cuando la Inteligencia Artificial comienza a intervenir en procesos financieros, industriales o médicos, la velocidad de respuesta adquiere otra dimensión.
Francisco Basoalto, presidente de Equinix para Chile, Colombia y Perú, explicó que la ubicación de la infraestructura será cada vez más importante a medida que las aplicaciones de IA pasen de tareas como responder preguntas a participar en procesos críticos. En esos escenarios, una menor distancia entre los usuarios y los sistemas que procesan la información puede convertirse en un factor determinante.}
“Cuando la inteligencia artificial empieza a incorporarse en procesos críticos, como una fábrica, un hospital o el procesamiento de transacciones financieras, eso requiere una latencia cada vez más baja”, explicó Francisco durante la conversación.
La Inteligencia Artificial también cambia el data center
El crecimiento de la IA no solo está aumentando la cantidad de información que debe procesarse. También está modificando las características físicas que necesitan los centros de datos.
Durante el recorrido por BG2, Equinix explicó que la instalación cuenta con capacidad para refrigeración líquida, una tecnología de data centers permite atender servidores de alta densidad utilizados en cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Basoalto afirmó que la diferencia frente al enfriamiento tradicional es considerable. “El agua es capaz de disipar más de mil veces el calor respecto al aire frío”, señaló, lo que permite concentrar mayor capacidad de cómputo en un mismo espacio sin comprometer el rendimiento de la infraestructura.
La razón es sencilla, los nuevos procesadores destinados a IA concentran una gran cantidad de capacidad de cómputo en espacios reducidos y, por lo tanto, generan más calor. El agua puede disipar ese calor de manera mucho más eficiente que el aire, permitiendo aumentar la densidad energética de los gabinetes.
La propia ficha de BG2 confirma que la instalación dispone de soluciones de refrigeración para cargas de alta densidad y cuenta con redundancia N+2 en sus sistemas de enfriamiento.
Basoalto explicó que Equinix procesa grandes cantidades de información proveniente de sus centros de datos para identificar comportamientos anómalos y anticipar posibles fallas. La plataforma interna denominada Equinix Brain recopila información relacionada con variables como electricidad, temperatura y humedad, con el objetivo de apoyar el mantenimiento antes de que un problema pueda afectar el servicio.
Una infraestructura que seguirá creciendo
Hay otra característica de los centros de datos que también habla de la evolución de la industria, la seguridad. Durante la visita se explicó que ya no existen identificaciones visibles que permitan saber qué empresa ocupa determinado espacio. Hace años los clientes podían aparecer identificados; posteriormente se utilizaron números y, con el tiempo, incluso esas referencias fueron eliminadas.
La razón es proteger la confidencialidad sobre dónde están alojados determinados sistemas y equipos. Por eso tampoco está permitido tomar fotografías libremente dentro de áreas operativas. Es decir, el centro de datos se convierte en una infraestructura invisible para el usuario final, pero fundamental para servicios que utiliza diariamente.
Equinix sostiene que Bogotá y Colombia continuarán ganando relevancia como mercado para la infraestructura digital, impulsada por la expansión de la nube, la Inteligencia Artificial y el crecimiento de los servicios digitales.
Durante la visita, Basoalto reconoció que la compañía observa otras ciudades del país como posibles oportunidades futuras. “Medellín pareciera ser una ciudad donde también hay mucho desarrollo, sobre todo en servicios financieros y proveedores de nube”, afirmó, aunque aclaró que por ahora no existe un plan de expansión anunciado fuera de Bogotá.
La expansión de BG2, entonces, no solo representa más espacio para servidores. También refleja una transformación más amplia, mientras, más empresas trasladan más procesos a la nube y adoptan Inteligencia Artificial, la infraestructura física que permite almacenar, procesar y mover esos datos adquiere un papel cada vez más estratégico.
Para Bogotá, el reto es mantener esa posición como punto de conexión regional mientras crecen las necesidades de capacidad, energía, refrigeración y baja latencia. Y para los usuarios, buena parte de esa infraestructura seguirá siendo prácticamente invisible: estará detrás de cada transacción, cada video, cada aplicación y cada interacción digital que ocurre en cuestión de segundos.


