Es una realidad: el mercado de los videojuegos en teléfonos es más grande que en consolas y en computadores juntos. Aunque hace apenas una década se tenían todavía muchas dudas acerca del futuro de los juegos en móviles, hoy en día se ha convertido en uno de los mercados más grandes y que más mueven dispositivos.

Y pese a que el pasado y el presente se ven de una manera, el futuro todavía sigue siendo incierto. Los avances en teléfonos y los SoC (los chips y componentes) que les dan su poder también han significado grandes pasos en el camino de cerrar la brecha con consolas y PC. 2020 es el año de nuevas consolas por parte de Microsoft y Sony, pero los fabricantes de teléfonos no se quedan atrás. 

Así las cosas, el futuro de la industria gaming está entre consolas y móviles. Este es un repaso por la historia, el presente y lo que tal vez será el futuro de los juegos de video.   

Pasado: un poco de historia

2007 y 2008 fueron años especialmente importantes para los móviles, pero tal vez no tanto para los videojuegos. Apple lanzaba al mercado, por primera vez en la historia, el iPhone en el 2007. Google, por su parte, lanzó la primera versión de Android en 2008. De la misma forma, ambas empresas lanzaron sus tiendas de aplicaciones, que años después se volverían fundamentales en impulsar la cultura gamer en móviles.

Por el lado de consolas, la gran mayoría del mercado de gaming portátil estaba en manos de Nintendo y Sony. Nintendo tenía el Nintendo DS, que con 155 millones de unidades vendidas es por mucho una de las consolas más exitosas de la historia. El Sony PSP se hizo popular por sus gráficos avanzados y juegos exclusivos, y en su década de vida vendió 80 millones de unidades.

Para 2012, el mercado de los juegos móviles representaba un 18% del total. Para 2018, esta cifra había subido hasta un 51%

Aunque son historias paralelas, estas industrias se encontraron cara a cara cuando juegos como Angry Birds (2009), Clash of Clans (2012) y Candy Crush (2012) aparecieron en el panorama. Incluso para principios de la década de 2010, el impacto de los móviles tuvo consecuencias importantes para las consolas portátiles y de casa. 

El Nintendo 3DS lograría vender apenas la mitad (75 millones) que el DS, el PlayStation Vita fue fracaso total, vendiendo apenas unos 15 millones de consolas. Para 2012, el mercado de los juegos móviles representaba un 18% del total. Para 2018, esta cifra había subido hasta un 51%, según un reporte de Newzoo.

En el éxito de los juegos para dispositivos móviles ha jugado un papel fundamental la experiencia de uso. Al respecto, Gonzalo Hurtado, director comercial de Xiaomi Colombia, señala: «Todo el tema de movilidad lo que nos trae es conveniencia. Jugar en PC o jugar en consolas son experiencias muy agradables y muchas de sus características, su potencia y su gran desarrollo de memoria todavía no están al alcance de muchos teléfonos celulares. Sin embargo, es una tendencia que va creciendo por la facilidad y la comodidad que da tener un teléfono celular, que lo puedes tener en cualquier lugar. Muchas consolas intentaron adaptar ese modelo de la movilidad y de todas maneras es más fácil moverlas que mover un PC. Pero lo más importante de todo esto esto es que la gente busca comodidad, posibilidad de conectarse con varias personas para jugar al mismo tiempo con ellas, y ahí es donde los teléfonos celulares tienen una gran ventaja«. 

Presente: movilidad y los nuevos gamers

La situación actual, entonces, es una en en la que las consolas portátiles tienen un mercado pequeño, mientras que la mayor parte del gaming se hace en móviles. Las consolas de mesa todavía tienen un mercado bastante decente, con el PS4, el Xbox One y la Nintendo Switch vendiendo 110, 47 y 55 millones de unidades respectivamente.

Son ventas impresionantes, pero los números palidecen frente a los móviles. Se estima que existen 3.500 millones de usuarios de teléfonos inteligentes en el mundo. En términos de potencial, esto quiere decir un mercado gigante de usuarios disponibles. 

Los juegos desarrollados para teléfonos tienen entonces, en puros números, una audiencia mucho mayor. Esto lo saben los desarrolladores, no sólo de juegos móviles, sino también empresas cuya historia en gaming va hasta varias décadas atrás. Blizzard, por ejemplo, creó Diablo Immortal exclusivamente para móviles. Rockstar games también ha creado versiones de Grand Theft Auto para móviles. Punto para el mercado de los juegos móviles, que va en subida constante. 

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Sin embargo, los móviles tienen una debilidad: el hardware. El hecho de que la consolas tengan más espacio para poner componentes tiene varias ventajas. En primer lugar, las consolas de esta generación y la siguiente contarán con chips AMD. Estos son chips integrados, es decir que el procesamiento de la CPU y la GPU son hechos por un mismo chip. 

Los teléfonos tienen un arquitectura parecida, con un SoC en el cual se integran CPU y GPU. La diferencia está en el consumo de poder. Una consola como la PlayStation 4 puede tomar hasta 160 watts. Los teléfonos tienen la ventaja de ser muy eficientes para conservar batería, pero esa también es una desventaja, ya que la fidelidad gráfica y de procesamiento está limitada por esta eficiencia. Mientras que el Snapdragon 865, el último de Qualcomm, puede procesar hasta 1.267 GFlops, una consola como el Xbox One X llega a los 6 TFlops. Punto en fidelidad gráfica para las consolas.

De cualquier manera, en el segmento de teléfonos inteligentes cada vez es más fácil encontrar equipos con grandes prestaciones para juegos, y también cada vez más asequibles. Hurtado destaca el recientemente lanzado Xiaomi Redmi Note 9S, cuya capacidad de procesamiento y duración de batería brinda una gran experiencia para los jugadores, por un precio inferior a los $1,5 millones en su configuración más avanzada.

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Futuro: Fidelidad, procesamiento, conectividad

Así las cosas, el futuro de la industria gaming no serán solamente consolas o móviles, sino ambos. Estamos en una época en donde algunos de los gigantes de Internet, como Google y Microsoft, están invirtiendo mucho talento para ofrecer streaming de videojuegos.

Es decir, desde un teléfono móvil suficientemente capaz podríamos jugar remotamente en nuestras consolas. No sólo conservamos las ventajas gráficas del hardware dedicado de las consolas, sino que también tenemos la flexibilidad y la movilidad de los teléfonos. Incluso mejor, las redes 4G de última generación y el futuro en 5G auguran un futuro de gaming siempre conectado y de alta fidelidad. 

Las reducciones en latencia, acompañadas por los desarrollos de procesamiento de los chips móviles, significarán también mejoras en los juegos más populares para móviles. Fortnite, PUBG, Free Fire; todos contarán con mejoras en tiempos de respuesta y de calidad de la conexión. 

Al respecto, Gonzalo Hurtado añade que así como en el nicho de la fotografía móvil hay modelos de celulares muy avanzados, pero que no necesariamente van a reemplazar a las cámaras profesionales, en el mundo de los juegos lo que van a hacer los dispositivos móviles es ampliar las posibilidades y el mercado, antes que desplazar por completo otros equipos.

Elegir un sólo ganador es difícil. Pese a esto, nosotros los consumidores y gamers seremos sin duda alguna los más beneficiados. De esta forma, el futuro gaming será gráficamente fiel, altamente optimizado y siempre conectado.

Este contenido fue desarrollado con apoyo de Xiaomi, que no ha influido en el enfoque editorial. Entre Xiaomi e Impacto TIC existen acuerdos comerciales a efectos de comunicar información factual y objetiva sobre tecnología en dispositivos móviles.

Imagen principal: Maik Jonietz en Unsplash.