Para el vicepresidente de Tecnología de Seguros Bolívar, el reto del liderazgo TIC no es técnico sino de lenguaje: quitarle a la tecnología el velo de complejidad para que toda la organización la entienda, la use y proponga soluciones con ella.
En el sector asegurador, donde la confianza y la gestión del riesgo han sido históricamente la columna vertebral del negocio, la transformación digital dejó de ser un área de soporte operativo para convertirse en el catalizador de la estrategia corporativa. En el marco del especial editorial 100 líderes TIC de Latinoamérica 2026, conversamos con Germán Sánchez, vicepresidente de tecnología de Seguros Bolívar, sobre los retos de liderar la evolución técnica en una compañía con más de 80 años de trayectoria.
Para Sánchez, el rol del liderazgo tecnológico actual no se limita al despliegue de infraestructura, sino a derribar los tecnicismos innecesarios que aíslan a los equipos. Su enfoque se centra en dos principios: decodificar y democratizar la tecnología para que las áreas de negocio comprendan su potencial, eleven el nivel de la conversación estratégica y propongan soluciones directas a sus desafíos cotidianos.
En este artículo:
La sinergia entre negocio y tecnología
Atrás quedaron las épocas en que los departamentos de TI eran vistos exclusivamente como las áreas encargadas del mantenimiento de equipos o el soporte técnico. En la estructura actual de Seguros Bolívar, la premisa operativa exige que tecnología y negocio vibren al unísono:
“Parte de lo que nosotros tenemos en el propósito de tecnología es que tecnología tiene que vibrar con el negocio y el negocio tiene que vibrar con la tecnología, para que ese lenguaje común le permita a la comunicación de la organización fluir, para que pueda ser mucho más precisa en lo que está afrontando”.
Un ejemplo palpable de esta democratización fue el desarrollo del nuevo portal corporativo del Grupo Bolívar. La iniciativa, que no figuraba en la hoja de ruta técnica original, fue construida en gran medida por las propias personas del negocio bajo la figura del Product Owner Builder (constructor). Apalancadas en herramientas de aceleración digital, las áreas usuarias diseñaron y estructuraron la solución, demostrando cómo la adopción tecnológica se descentraliza cuando se brindan las capacidades correctas. Asimismo, este modelo se extiende a áreas críticas del negocio como la suscripción de pólizas, la atención de indemnizaciones y la transformación integral de procesos.
La adopción de IA en la aseguradora empezó por lo que su equipo llama productividad personal, y hoy se está escalando hacia la productividad empresarial. En ese camino, reconoce Sánchez, no todo ha dado los resultados previstos.
“A veces creemos que una iniciativa va a generar unos indicadores mucho más rápidos y de mayor impacto hacia esa unidad de negocio, y sucede que no. Pero lo importante, y lo que aprendimos, es que tenemos que capitalizar ese aprendizaje para que, con base en eso, en la siguiente iteración podamos hacerlo mejor”.
“AI First”: Inteligencia Artificial como amplificador humano
Dentro de la compañía, la aproximación hacia las nuevas tecnologías se define bajo el principio de AI First. Ante los retos diarios del negocio o contingencias operativas, la primera respuesta metodológica consiste en evaluar cómo la inteligencia artificial puede actuar como una herramienta de aceleración.
Lejos de concebirla como un reemplazo del talento, Sánchez subraya que su valor radica en aumentar las destrezas de los equipos:
“Vemos que la inteligencia artificial es una herramienta que potencia las capacidades que tiene la organización a través de aumentar las capacidades que tienen las personas, aumentar sus destrezas, y de esa manera es un elemento más dentro de la compañía”.
Esta adopción ha seguido una curva evolutiva que inició en la productividad personal y actualmente escala hacia la productividad empresarial. Sánchez reconoce con transparencia que el proceso no ha estado exento de lecciones: iniciativas que en el papel prometían retornos rápidos demandaron ajustes sobre la marcha. La clave de la resiliencia corporativa reside en capitalizar los aprendizajes de cada iteración para perfeccionar el siguiente ciclo de despliegue.
El enfoque empresarial coincide con uno de los propósitos de la Política Nacional de Inteligencia Artificial (Documento Conpes 4144 de 2025), que incluye entre sus ejes el fomento del uso de la IA en entidades públicas, empresas y territorios. En su ejecución participan el Ministerio TIC, MinCiencias y el Departamento Nacional de Planeación (DNP), entre otras entidades.
De la nube a los modelos cognitivos: la base de la aceleración
Al analizar la evolución tecnológica de las últimas décadas, Sánchez destaca el impacto transformador de la computación en la nube (Cloud Computing), ubicándola como el verdadero cimiento del ecosistema contemporáneo. Sin el cambio de paradigma que supuso la nube –eliminando las barreras de capital que exigían servidores físicos y meses de trámites logísticos– no habría sido posible el auge de las startups ni la convergencia del Big Data que hoy da vida a la IA.
Mirando hacia los próximos años, el reto personal e institucional del vicepresidente de TI apunta a profundizar esa democratización en beneficio de la sociedad, construyendo una organización cada vez más ágil, simple y verdaderamente empática con las realidades del usuario en la calle.
Liderar es traducir
El liderazgo tecnológico sostenible exige audacia sin perder el norte. Como reflexiona Sánchez, las organizaciones deben atreverse a experimentar con la IA desde ahora, pero con una advertencia estratégica: la tecnología es un acelerador, y ninguna compañía debe descuidar su razón de ser ni diluir su core business en el camino.
La visión de Germán Sánchez deja una idea que trasciende el sector asegurador: la Transformación Digital avanza cuando la tecnología deja de ser un territorio de especialistas y se convierte en un lenguaje compartido. Decodificarla para democratizarla, como él lo plantea, es también una forma de apropiación digital dentro de las organizaciones.
En un momento en que muchas compañías corren a adoptar IA, su llamado es doble: experimentar sin miedo y recordar para quién se trabaja. En su caso, para la persona que, en un momento difícil, necesita que su aseguradora responda.
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