Bodytech Colombia consolidó un modelo builder al internalizar el desarrollo de software y la adopción de inteligencia artificial. En entrevista con Impacto TIC, Rafael Socarrás detalla cómo la compañía médica deportiva redujo costos tecnológicos frente a 2019 y multiplicó por cuatro la productividad comercial, trazando una ruta técnica para la Transformación Digital empresarial.
La frontera entre las empresas tradicionales y las organizaciones de base tecnológica se ha desvanecido en 2026. Aquellas industrias que no internalizan el desarrollo de software ni adaptan su modelo operativo corren el riesgo de ser absorbidas por competidores nativos digitales. En una nueva entrega del especial editorial 100 líderes TIC de Latinoamérica 2026, conversamos con Rafael Socarrás, vicepresidente de tecnología e innovación de Bodytech, emprendedor serial y referente del ecosistema de innovación en la región.
Con una trayectoria de más de 20 años que abarca la conectividad en ETB, la gestión de servidores y la computación en la nube desde sus inicios en 2012, Socarrás es ampliamente reconocido por fundar emprendimientos como Mensajeros Urbanos. A finales de 2020, en plena pandemia, asumió el reto de transformar al centro médico deportivo más influyente de Latinoamérica. Su estrategia no consistió en digitalizar procesos sobre plataformas heredadas, sino en convertir a Bodytech en una empresa constructora de su propia tecnología (builder), integrando Inteligencia Artificial, computación en la nube e ingeniería interna.
En conversación con Mauricio Jaramillo, director de Impacto TIC, habló de su regreso al desarrollo de software, de las cifras que muestra Bodytech tras desarrollar su propia tecnología y de lo que, a su juicio, deben hacer hoy quienes lideran áreas de tecnología.
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Lo que aprendió este año: la IA dejó de “alucinar”
Para Socarrás, el gran aprendizaje del último año tiene que ver con la madurez de la Inteligencia Artificial. “Hace dos años y medio todavía no creía mucho en lo que estaba haciendo, porque alucinaba. Hoy la Inteligencia Artificial está muy afinada; los modelos de frontera están haciendo cosas impresionantes”, afirmó.
En Bodytech la usan a diario, dentro y fuera del área de tecnología, en procesos de finanzas y recursos humanos. Su lectura del mercado distingue entre los modelos de frontera, que funcionan como una base horizontal, y las aplicaciones verticales que se construyen sobre ellos para resolver muy bien una sola tarea, sea legal, contable o de desarrollo.
Como ejemplo citó una herramienta que usa actualmente, llamada Oula, que se conecta a su correo electrónico, identifica los mensajes importantes para su trabajo diario y, como sabe que él hace seguimiento por WhatsApp, empieza a hacerlo en su nombre. También trabaja con lo que describe como “equipos agénticos”: cuando quiere lanzar un producto mínimo viable (MVP), les entrega la idea, el contexto y el objetivo, y ese equipo de agentes de IA se encarga del resto.
Volver a programar para entender al equipo
Socarrás programa desde los 14 o 15 años, con lenguajes que hoy casi nadie conoce, y escribió el software de sus propios emprendimientos. Tras varios años alejado del código, en enero de 2026 retomó el desarrollo con proyectos personales. La razón es una convicción sobre el liderazgo: “El líder tiene que saber lo que su equipo tiene que hacer. Mínimo entenderlo, pero si sabe, mejor”.
El cambio que encontró es enorme. “Lo que yo me demoraba haciendo en seis meses lo puedo hacer hoy en un par de días, y no estoy exagerando”, aseguró. Trabaja con Claude Code, de Anthropic, y con Codex, de OpenAI, a los que no pone a competir: los usa de forma complementaria porque entendió para qué sirve cada uno.
Su principal lección para quienes desarrollan con IA tiene que ver con la arquitectura. La IA puede escoger por sí sola el stack de desarrollo (el lenguaje de programación, la infraestructura, la base de datos), pero él prefiere definirlo. A veces lo dibuja en una hoja de papel, le toma una foto y se la envía a la herramienta. “Cuando lo hago de esa forma puedo ir mucho más rápido, es mucho más robusto y me soporta 100.000 usuarios conectados. Cuando dejo a la Inteligencia Artificial sola, comete muchos errores, porque no entiende la arquitectura de lo que quiero hacer al final del día”, explicó.
Una empresa de gimnasios que desarrolla su propio software
La pregunta que se hicieron fue cómo soportar en tecnología todo el núcleo del negocio, la salud y el fitness, más allá de digitalizar procesos. Hoy Bodytech tiene equipos propios de desarrollo, computación en la nube, ciberseguridad e inteligencia de negocios (BI). Desarrolla internamente todo el software que usa la compañía y realizó por su cuenta la migración a la nube de Amazon Web Services (AWS).
El punto de partida fueron los problemas con el ERP anterior, el sistema que gestiona toda la operación de la empresa. El primer objetivo era que el proceso de venta y vinculación de un afiliado fuera sencillo para el cliente. Lo lograron, y la nueva infraestructura permitió construir encima mucho más: agendamiento de citas médicas, historia clínica electrónica y un sistema de BI conectado con datos en tiempo real. La tecnología propia está hoy en la aplicación, en la página web, en el software de ventas y en el control de acceso a las sedes, y varias de esas piezas ya incorporan IA.
“Desarrollar nuestra propia tecnología y convertirnos en una compañía de base tecnológica nos dio mucha agilidad para afrontar un mundo que está cambiando tan rápido”, resumió.
Las cifras que reporta Bodytech
Según datos de la compañía, compartidos por Socarrás en la entrevista, estos son algunos resultados de la estrategia:
- Productividad comercial: los asesores comerciales multiplicaron por cuatro su productividad.
- Costos de tecnología: el gasto en tecnología de toda la compañía en 2026 es 36 % menor que el de 2019.
- Uso de la aplicación: la tasa de uso global de las aplicaciones de fitness está entre 7 y 10 %; la de Bodytech es de 28 % solo en la parte de fitness y de 58 % en el conjunto de la aplicación, que sirve para otros trámites.
- Permanencia: un usuario promedio abandona una aplicación de fitness a los 15 días; en la de Bodytech el promedio es de 48 días, más del triple.
- Deserción mensual (churn): en gimnasios, a nivel global, está alrededor de 7,5 a 8 %; Bodytech la ubica entre 6,5 y 6,8 %, según su propia forma de medirla.
Socarrás atribuye esas mejoras en buena parte a la tecnología, aunque aclara que también influyen otras decisiones de la compañía.
Lo que viene y lo que le falta aprender
Sobre el futuro, Socarrás adelanta poco porque los planes están en construcción. Lo que sí confirma es que vienen desarrollos en salud apoyados en tecnología y servicios para “salirse de las cuatro paredes del gimnasio”, de modo que personas que viven donde no hay una sede física también puedan acceder.
¿Y qué le falta aprender a él? Liderazgo, responde sin dudar, en particular para dirigir equipos que trabajan con tecnología avanzada. Por eso cursó una maestría en Administración de Empresas (MBA) y actualmente toma un curso de liderazgo.
Tampoco siente que haya dejado el emprendimiento. “Fue como una pausa para estar en Bodytech, pero estoy emprendiendo dentro de Bodytech. Es un intraemprendimiento, y me han dejado hacerlo”, contó.
Al cierre de la conversación en 100 Líderes TIC, Socarrás dejó tres mensajes para quienes ocupan cargos como el suyo.
El primero: ir más allá de la Transformación Digital, que “ya no es suficiente en el mundo en el que estamos viviendo”. Reconoce que es un debate fuerte con otros CTO y CIO, pero sostiene que las empresas deben construir sus propias aplicaciones y soluciones. “Una compañía de tecnología, tarde o temprano, se va a adueñar de un negocio tradicional. Y ya ha pasado. Sin embargo, hay negocios tradicionales que gracias a la transformación a base tecnológica han logrado subsistir”.
El segundo, perderle el miedo al fracaso. “Una persona o una empresa que no fracasa nunca en algo nuevo es porque no está tratando de innovar”.
Y el tercero, asumir que la Inteligencia Artificial no es una promesa a futuro, sino algo que ya está cambiando el mundo. Para él, los líderes deben convertirse en builders de su propio futuro: “La Inteligencia Artificial es un apalancador y necesita humanos lo suficientemente preparados para que sus compañías den el salto a una mejor manera de operar”.



