La educación atraviesa una transformación al incorporar computadores, proyectores o plataformas digitales a las aulas. La IA, la robótica, las experiencias inmersivas y las herramientas interactivas continúan abriendo nuevas posibilidades para enseñar.
Durante el Lenovo Education Summit, realizado en Barranquilla, representantes del sector educativo analizaron precisamente la necesidad de que colegios y universidades evolucionen al mismo ritmo de un entorno en el que cambian las habilidades, las formas de adquirir conocimiento y las demandas del mercado laboral.
Una de las respuestas planteadas fue el concepto de Campus Inteligente, un modelo que integra infraestructura, datos, Inteligencia Artificial y experiencias híbridas para comprender mejor cómo aprenden los estudiantes, apoyar a los docentes y generar espacios de investigación, colaboración e innovación. Aunque la transformación tecnológica de la educación no es solo construir aulas más conectadas, el reto, está en que esas herramientas respondan a las personas que las utilizan.
Aprender haciendo, cuando la tecnología sale de la pantalla
Una de las principales transformaciones está relacionada con la manera en que los estudiantes se acercan al conocimiento.En lugar de limitarse a recibir información, las nuevas metodologías buscan que los alumnos experimenten, construyan y utilicen lo aprendido para resolver problemas concretos.
Es allí donde aparecen herramientas como la robótica y el pensamiento computacional. Jordán Balanta, ingeniero comercial de TD Robótica, explica que este proceso puede comenzar desde edades tempranas, incluso antes de que los niños tengan contacto directo con una pantalla.

En estos primeros acercamientos, los estudiantes pueden trabajar conceptos de lógica y programación mediante actividades físicas y juegos. Posteriormente, esos conocimientos pueden trasladarse a robots, sensores y proyectos que les permitan construir soluciones.
La clave, según Balanta, está en que la tecnología no sea el objetivo final del aprendizaje. “Estamos hablando también ahora mucho de la quinta revolución industrial, es que a través de las máquinas podamos solucionar problemáticas del entorno y problemáticas reales. Dentro de ese catálogo tenemos biomédica, que ya por ejemplo actualmente en Colombia se está empleando mucho para desarrollar prótesis, para solucionar problemáticas o conocer el tema de las enfermedades”.
Esta aproximación también puede cambiar la relación del estudiante con su entorno. Balanta cuenta que algunos jóvenes han desarrollado proyectos relacionados con problemas ambientales, como la recolección de aceite en mares y ríos, utilizando herramientas de robótica y sensores.
“Entonces tenemos, por ejemplo, unos chicos que han desarrollado, proyectos para, por ejemplo, recolectar el aceite del mar o de los ríos, entonces ahí hemos podido evidenciar que los chicos ya empiezan a pensar en comunidad, empiezan a pensar de una manera en el que quieren apoyar a su comunidad con soluciones para su medio ambiente, obviamente eso fortalece lo que ellos vienen haciendo y también mitiga un tema de deserción escolar”
Así, programar deja de ser únicamente una competencia técnica y se convierte en una manera de identificar problemas y plantear soluciones.
La educación también debe adaptarse a quienes aprenden diferente
Si hay algo que la tecnología está haciendo más evidente es que no todos los estudiantes aprenden de la misma manera. Patricia Acosta, directora de Edutechnia, señala que las nuevas generaciones tienen habilidades y perspectivas diferentes, por lo que la personalización se ha convertido en uno de los elementos importantes de esta transformación.
“Ahora somos mucho más individuales, tenemos habilidades diferentes, tenemos perspectivas de vida diferentes, entonces toda esta tecnología ayuda a lograr darle respuesta a cada uno de estos espacios que nos está exigiendo estas nuevas generaciones, entonces el tema de personalización es muy importante, el tema de inteligencia artificial es importante” explica Patricia.
Para Acosta, la Inteligencia Artificial y las nuevas herramientas pueden ayudar a responder a esas diferencias, pero también es necesario recuperar elementos fundamentales del aprendizaje. “El aprender haciendo es muy importante y también estamos volviendo a lo básico, a leer, a escribir”
La afirmación plantea una idea que suele perderse en medio de la conversación sobre innovación, digitalizar la educación no significa reemplazar todo lo que existía antes. La tecnología puede complementar una experiencia educativa, pero no necesariamente sustituye las habilidades, metodologías y relaciones que hacen posible el aprendizaje.
Inteligencia Artificial, una herramienta, no el centro del aprendizaje
La llegada de la IA ha acelerado todavía más esta discusión. Las instituciones educativas deben preparar a estudiantes para convivir con herramientas capaces de generar información, automatizar tareas y transformar diferentes profesiones. Pero su incorporación también exige repensar qué significa aprender.
Desde la experiencia de TD Robótica, Balanta considera que la IA debe complementar los conocimientos que los estudiantes ya están adquiriendo. “Ya hoy los chicos nacen con un chip, diría yo, diferente, aunque pues no soy muy viejo. Entonces lo que estamos haciendo es que no dejemos de un lado el tema de educación básica o lo esencial, sino que potencialicemos en conjunto. Entonces el tema de la Inteligencia Artificial está potencializando eso que los colegios ya vienen manejando en este momento”
El desafío, por tanto, consiste en enseñar a utilizar Inteligencia Artificial y también implica desarrollar capacidades para formular preguntas, analizar información, crear soluciones y comprender cuándo una herramienta tecnológica realmente aporta valor.
Este debate no es nuevo para la educación. En anteriores ediciones de Edutechnia, expertos ya habían advertido que las nuevas tecnologías solo tienen sentido cuando los docentes pueden integrarlas dentro de una intención pedagógica clara.
Más interacción, pero con un propósito
Otra de las tendencias está relacionada con las aulas interactivas y las experiencias inmersivas.
Camilo Garzón, gerente de producto de Epson Colombia, explica que las herramientas de proyección pueden modificar la experiencia de los estudiantes al permitir espacios de mayor tamaño e interacción. Según las mediciones que compartió durante la entrevista, el uso de proyección e interacción ha mostrado resultados positivos en atención y participación.

“Hemos encontrado que cuando tenemos una pantalla de 75 pulgadas, que es un tamaño estándar en el mercado, el 58 % de los estudiantes no están prestando atención. Con proyección tenemos proyecciones 3 veces más grandes, que es básicamente 100 pulgadas, y ahí estamos logrando que prácticamente más de los 80 % del salón ponga atención, cuando tú tienes una pantalla, algo que hace que te llame más la atención, vas a estar más concentrado, por eso es que tú ves las pantallas grandes en el cine” explica.
Pero más allá de las cifras, Garzón plantea una cuestión de fondo, las tecnologías educativas deben reconocer que cada estudiante tiene una forma diferente de aprender. “Todos venimos cableados diferentes. No es un tema de que sea una condición, una enfermedad, sino que todos venimos programados de maneras distintas, entonces todos aprendemos a ritmos distintos y cosas distintas. Si tú eras muy bueno en matemáticas, de pronto en el colegio tu compañero era muy bueno en geografía o en historia. afirmó.
Una herramienta interactiva puede servir para que un estudiante participe de una manera distinta a la tradicional, mientras que otras tecnologías pueden responder a necesidades diferentes. El objetivo no sería entonces tener la tecnología más avanzada, sino ampliar las posibilidades de aprendizaje.
El reto no termina cuando llega el dispositivo
Los principales obstáculos para la adopción tecnológica pueden parecer evidentes, Garzón identifica una barrera adicional que aparece en colegios y universidades, los mitos alrededor de la tecnología.
“Y está el mito, es que es muy caro, es que no lo sé manejar, hemos comprado tecnología y la tenemos almacenada porque no sabemos quién la maneja, es mitos”, explica Garzón.
La percepción de que las herramientas son demasiado costosas, que los docentes no saben utilizarlas o que los equipos pueden terminar almacenados sin uso son algunos de los problemas que, según el ejecutivo, han encontrado en instituciones educativas.
Esto lleva la discusión hacia un punto fundamental, comprar tecnología no equivale a transformar la educación. Una institución puede tener dispositivos, conectividad y plataformas, pero si los docentes no cuentan con formación, si los estudiantes no encuentran una utilidad concreta o si la herramienta no responde a una necesidad pedagógica, su impacto puede ser limitado.
“Entonces ahí vamos derribando esos mitos que, digamos, miedo como a la tecnología y mitos se pueden derribar perfectamente mostrando uso correcto de la tecnología” Afirma el ejecutivo. Por eso, la transformación también requiere capacitación, acompañamiento y una estrategia institucional.
Tecnología sí, pero sin olvidar lo esencial
La idea de una educación completamente digital tampoco parece ser el destino inevitable.
Garzón señala que incluso tecnologías consideradas tradicionales, como la impresión, pueden seguir teniendo un papel importante en las primeras etapas escolares, donde actividades físicas y materiales impresos contribuyen al desarrollo de diferentes habilidades.
“Es muy importante que los estudiantes, sobre todo en etapas académicas escolares de primaria, bachillerato, preescolar, sigan utilizando medios impresos, para que sigan trabajando motricidad fina, motricidad gruesa, etcétera” explica el ejecutivo.
Esto muestra que la discusión no debería plantearse como una competencia entre lo digital y lo físico, sino como la búsqueda de una combinación que responda a cada etapa y necesidad del estudiante.
En esa idea, la educación del futuro podría ser menos uniforme, algunas experiencias pueden apoyarse en IA; otras, en robótica; otras, en experiencias inmersivas; y otras pueden seguir necesitando un libro, una hoja, una conversación o la orientación directa de un docente.
La brecha entre tecnología y aprendizaje es el verdadero camino
El panorama educativo colombiano todavía enfrenta retos que van más allá de la disponibilidad de herramientas. La conectividad no llega de la misma manera a todos los territorios y persisten brechas que condicionan el acceso a las oportunidades de formación digital.
Por eso, la discusión sobre tecnología y educación debería partir de una pregunta diferente.
No se trata únicamente de qué tecnología puede entrar al aula, sino de qué necesitan los estudiantes para aprender mejor y qué herramientas pueden ayudar a conseguirlo.
La IA, la robótica, las aulas interactivas y las plataformas digitales seguirán evolucionando. El desafío para colegios, universidades y docentes será decidir cómo incorporarlas sin perder de vista el propósito central de la educación, formar personas capaces de comprender su entorno, resolver problemas, crear conocimiento y adaptarse a un mundo que también está cambiando.


