La nube híbrida gana terreno en Colombia. Liberty Networks explica por qué el mayor reto de la Transformación Digital ya no es adoptar tecnología, sino coordinarla.
La nube híbrida gana terreno como respuesta a la creciente complejidad tecnológica de las empresas. A medida que incorporan Inteligencia Artificial, analítica de datos y nuevas alternativas de conectividad, la Transformación Digital se vuelve, ante todo, un asunto de coordinación. Ese es uno de los principales planteamientos de Liberty Networks sobre los retos de las organizaciones en Colombia.
Para las empresas, el escenario actual implica tomar decisiones simultáneas: qué aplicaciones llevar a la nube, cuáles mantener en infraestructura propia, cómo proteger los datos, cómo garantizar la continuidad del negocio, qué capacidades de Inteligencia Artificial desarrollar y cómo administrar una infraestructura que depende cada vez más de la conectividad.
El problema es que estas decisiones rara vez están concentradas en un solo proveedor.
Una organización puede tener un operador de telecomunicaciones para la conectividad, un proveedor de nube, otro de ciberseguridad, un centro de datos de un tercero y diferentes fabricantes para sus herramientas de Inteligencia Artificial. A esto se suma la necesidad de contar con talento capaz de administrar tecnologías nuevas sin abandonar sistemas legados que todavía son críticos para el negocio.
Así, la coordinación empieza a pesar tanto como la propia tecnología “El mayor ahorro ya no está en la tecnología, sino en la coordinación”, señaló Patricia Manzano, Country Manager de Liberty Networks para Colombia.
En este artículo:
¿Por qué la nube híbrida gana terreno frente a la migración total?
Uno de los cambios en la conversación empresarial consiste en dejar atrás la idea de que transformarse equivale a llevar toda la infraestructura a la nube.
De acuerdo con Liberty Networks, las empresas están encontrando que deben definir qué cargas de trabajo tienen sentido en una nube pública, cuáles necesitan permanecer en infraestructura local y cómo hacer convivir ambos entornos. La decisión depende, entre otros factores, de la naturaleza de las aplicaciones, la latencia, los requerimientos regulatorios y la soberanía de los datos.
Para ciertas aplicaciones críticas, unos pocos milisegundos marcan la diferencia. Por eso, una arquitectura de nube híbrida, que combina infraestructura local y nube pública, puede resultar más apropiada que una migración completa.
“Las organizaciones tienen que definir qué aplicaciones debo dejar, que es una misión crítica, en sitio; tengo que analizar muy seriamente con mi proveedor de telecomunicaciones los temas de latencia y también determinar qué aplicaciones las puedo llevar hacia una nube”, explicó Juan David Correa, responsable de la estrategia ICT de Liberty Networks.
La discusión cambia cuando entra en juego la Inteligencia Artificial. Para que una organización obtenga resultados de sus modelos de IA necesita, antes que nada, datos disponibles, organizados y gobernados. Llevar información a la nube sin una estrategia de datos no garantiza que la compañía esté preparada para desarrollar casos de uso de Inteligencia Artificial.
La pregunta deja de ser qué herramienta de IA utilizar y pasa a ser qué problema del negocio se quiere resolver con ella. La eficiencia operacional, el conocimiento de la clientela y la creación de nuevos servicios aparecen entre los objetivos que deberían justificar estas inversiones.
¿Por qué los centros de datos vuelven al centro de la conversación?
La expansión de la IA también está devolviendo protagonismo a una infraestructura que durante años permaneció relativamente invisible para buena parte de los usuarios, los centros de datos.
Los modelos de Inteligencia Artificial demandan mayores capacidades de cómputo y, por tanto, generan nuevas necesidades en materia de energía y refrigeración. Esto está llevando a los operadores a revisar las capacidades de sus instalaciones y a prepararlas para cargas de trabajo diferentes a las tradicionales.
En Colombia, Liberty Networks señaló que está fortaleciendo su infraestructura de centros de datos para soportar los nuevos requerimientos asociados con la Inteligencia Artificial. Entre ellos está su instalación de Tocancipá, con clasificación Tier IV, el nivel más alto del estándar internacional que evalúa la disponibilidad y la redundancia de un centro de datos.
La compañía también anunció una alianza de cinco años con Amazon Web Services (AWS), dentro de la cual implementa infraestructura de AWS en algunos de sus centros de datos regionales. En el país, la apuesta apunta a un modelo de nube híbrida, con capacidades de nube físicamente más cercanas a los clientes.
“Nos trajimos la nube, la bajamos a tierra”, resumió Juan David Correa al explicar la infraestructura desplegada en Tocancipá.
Según la compañía, la solución responde a necesidades de baja latencia y soberanía de datos, y mantiene la posibilidad de conectar estas capacidades con servicios de nube pública. Dicho de otro modo, la nube no necesariamente está lejos: parte de sus capacidades puede acercarse a donde operan las empresas.
La conectividad se convierte en un asunto de resiliencia
Cuando más procesos empresariales dependen de servicios digitales, una caída de conectividad tiene consecuencias que van mucho más allá de una interrupción técnica. La resiliencia se convierte en una característica fundamental de la infraestructura.
La analogía es sencilla: si una autopista tiene un accidente y no existe una ruta alternativa, todo el tráfico colapsa. En una infraestructura digital ocurre algo similar cuando hay un único canal de comunicación y este falla. Por eso, las organizaciones empiezan a considerar esquemas de redundancia que combinan diferentes tecnologías.
Según la información compartida por la compañía:
- Liberty Networks cuenta con más de 55.000 kilómetros de fibra óptica submarina.
- Suma más de 15.000 kilómetros de fibra terrestre.
- Incorpora conectividad satelital mediante un acuerdo con Starlink para clientes empresariales.
El objetivo, atender especialmente operaciones ubicadas en zonas donde desplegar infraestructura terrestre puede ser más complejo, como algunas áreas rurales o regiones con una geografía accidentada.
La lógica es que la fibra continúe siendo el componente principal, mientras que otras tecnologías puedan funcionar como respaldo cuando la continuidad operacional lo requiera.
La importancia de esa redundancia quedó reflejada en un caso explicado, ante el mantenimiento de uno de sus cables submarinos, la compañía aseguró que pudo trasladar el tráfico hacia otras rutas sin generar un impacto perceptible para los usuarios.
“La resiliencia, la redundancia, todo lo que nosotros mostramos, no hubo ningún impacto sentido”, explicó Patricia Manzano al referirse a ese episodio.
Colombia avanza, pero la sofisticación también aumenta los riesgos
El crecimiento de la economía digital colombiana es otro elemento que aparece. Durante el encuentro, Liberty presentó cifras según las cuales el país registra una penetración de Internet de 77,8 %, por encima del promedio mundial mencionado de 73,2 %. También señaló que Colombia ocupa una posición destacada en la región en materia de conectividad y que presenta avances en madurez de Inteligencia Artificial.
Sin embargo, una mayor digitalización amplía la superficie de ataque. La compañía señaló que Colombia está entre los países más atacados de América Latina y planteó que la ciberseguridad ya no puede entenderse como la instalación de una herramienta aislada. Los entornos digitales requieren vigilancia permanente, capacidad de respuesta y una estrategia que articule prevención, protección y continuidad operacional.
A esto se suma la llegada de sistemas de Inteligencia Artificial con mayor autonomía. Según Liberty Networks, la adopción de agentes de IA puede ampliar la superficie de vulnerabilidad de las organizaciones y obliga a revisar las estrategias de seguridad.
Administrar la complejidad
Todos estos elementos terminan concentrándose en una figura que está adquiriendo cada vez más responsabilidad dentro de las organizaciones
Bajo esta idea el trabajo ya no consta únicamente en administrar infraestructura. Tiene que tomar decisiones sobre nube, datos, IA, ciberseguridad, continuidad, conectividad, aplicaciones legadas y talento, mientras traduce esas decisiones a resultados concretos para el negocio.
Por eso, Liberty Networks plantea que las empresas están buscando cada vez más un interlocutor capaz de integrar diferentes capas tecnológicas.
“Las organizaciones están resolviendo esos desafíos buscando un único interlocutor”, explicó Juan David Correa al describir la necesidad de gestionar servicios como conectividad, nube, ciberseguridad e infraestructura de manera articulada.
La compañía construye esa propuesta mediante alianzas con fabricantes y proveedores tecnológicos, entre ellos AWS, Oracle, Red Hat, Fortinet, Cisco, Hitachi, IBM, Microsoft y Hewlett Packard Enterprise.
Más allá de la estrategia comercial de la compañía, el fenómeno revela una tendencia más amplia, el desafío de la Transformación Digital se desplaza de la adopción tecnológica hacia el diseño de arquitecturas, como la nube híbrida, y la coordinación entre proveedores.
Una empresa puede tener acceso a prácticamente cualquier tecnología disponible en el mercado. El reto es determinar cuáles necesita, cómo deben conectarse entre sí, dónde deben operar, quién debe administrarlas y, sobre todo, qué resultado producen para el negocio.
En otras palabras, la siguiente etapa de la Transformación Digital no necesariamente estará definida por quién adopta más tecnologías, sino por quién consigue integrarlas mejor.
Y en una economía donde una caída de conectividad puede detener una operación, un ataque puede comprometer información crítica y una mala estrategia de datos puede limitar el potencial de la Inteligencia Artificial, esa capacidad de coordinación empieza a convertirse en una ventaja competitiva.



