La infraestructura digital en Colombia representa una estrategia industrial urgente para acelerar la productividad. Mercedes Aramendía, directora ejecutiva de DIG.IA-LAC, explicó requisitos regulatorios, energéticos y de talento que el país debe consolidar para convertirse en un nodo regional
La infraestructura digital representa una estrategia industrial urgente para acelerar la productividad en Colombia y América Latina. Mercedes Aramendía, directora ejecutiva de la Alianza por la Infraestructura Digital e Internet Abierta para América Latina y el Caribe (DIG.IA-LAC), dialogó con Impacto TIC sobre los requisitos regulatorios, energéticos y de talento que el país debe consolidar para convertirse en un nodo regional de conectividad y cómputo avanzado.
Aramendía desglosó los desafíos estructurales que enfrenta la región frente al despliegue masivo de tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial (IA) y los servicios en la nube.

En este artículo:
- ¿Por qué la infraestructura digital es el motor invisible del desarrollo socioeconómico?
- La diferencia estructural entre conectividad y capas de cómputo
- El impacto directo en el tejido de las mipymes regionales
- ¿Qué impacto macroeconómico generan los centros de datos y cables submarinos en Colombia?
- Cifras de inversión y generación de empleo especializado
- Métricas de adopción frente a la simple cobertura técnica
- ¿Cuáles son las acciones prioritarias para consolidar la infraestructura digital en Colombia?
- Seguridad jurídica y desobstrucción de barreras energéticas
- Modernización de la compra pública y consolidación de ciberseguridad
- Defensa de la Internet abierta y revisión técnica de fondos públicos
- ¿Cómo equilibrar la expansión de centros de datos con la sostenibilidad ambiental y social?
¿Por qué la infraestructura digital es el motor invisible del desarrollo socioeconómico?
La discusión pública sobre conectividad suele limitarse a las redes de telecomunicaciones visibles. Sin embargo, la infraestructura digital moderna abarca capas tecnológicas coordinadas que permiten transferir y procesar información en milisegundos.
Aramendía, abogada con maestría en Cornell University y expresidenta de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (URSEC) de Uruguay, explica la necesidad de superar las definiciones obsoletas del sector:
“Para que la IA funcione como nosotros la utilizamos actualmente, hay por debajo un montón de capas que están trabajando de forma coordinada y complementaria. Muchas veces solo se ve la red de acceso o la última milla. Pero sobre eso operan tecnologías de optimización de tráfico, puntos de intercambio (IXP), redes de distribución de contenido (CDN), centros de datos y cables submarinos”.
La infraestructura digital actual posee un carácter global y transfronterizo. Una instalación de procesamiento instalada en un territorio presta capacidades de cálculo y almacenamiento a múltiples naciones de manera descentralizada.
La diferencia estructural entre conectividad y capas de cómputo
El ecosistema digital integra componentes físicos y lógicos diferenciados. Por un lado, se encuentran los sistemas de transmisión como la fibra óptica, las redes móviles y los enlaces satelitales. Por el otro, operan las capas de valor y cómputo avanzado:
- Capacidad de cómputo y almacenamiento: Centros de datos, arquitectura perimetral (edge computing) y plataformas de nube pública que procesan cargas masivas de datos.
- Enlace internacional: Tendidos de cables submarinos que canalizan el 99 % del tráfico transfronterizo del planeta.
- Optimización de tráfico: Mecanismos de almacenamiento en caché, códecs de compresión y puntos neutros que reducen la latencia para los usuarios.
- Capa de confianza: Protocolos de ciberseguridad, gestión de identidad y gobernanza de datos personales.
El impacto directo en el tejido de las mipymes regionales
Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan el 99,5 % del universo productivo de América Latina. Sin embargo, su integración a la economía algorítmica avanza a un ritmo desigual frente a las grandes corporaciones.
De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), apenas el 6,6 % de las pequeñas empresas de la región utiliza herramientas de Inteligencia Artificial, frente al 17 % reportado en las economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Asimismo, la productividad por persona trabajadora de una microempresa en el continente equivale únicamente al 17 % de la registrada por una gran empresa.
Esta brecha productiva se agrava por el desconocimiento práctico: cerca del 50 % de las microempresas latinoamericanas manifiesta que no utiliza IA generativa por considerar que no aplica a su actividad operativa diaria.
¿Qué impacto macroeconómico generan los centros de datos y cables submarinos en Colombia?
El despliegue de instalaciones críticas ya dinamiza la economía regional. Telecom Advisory Services, firma internacional liderada por el economista Raúl Katz, desarrolló un estudio macroeconómico enfocado en las cinco mayores economías de la región: Argentina, Chile, Colombia, México y Perú.
La investigación determinó seis vectores de derrame económico: inversión directa, infraestructura habilitadora de comercio electrónico, ingresos inducidos, externalidades de red para la población, productividad laboral y excedente del consumidor.
Para las cinco economías analizadas, la inversión acumulada en centros de datos y cables submarinos supera los 3.800 millones de dólares, con proyectos anunciados que rebasan los 7.100 millones de dólares y han demandado más de 120.000 puestos de trabajo en sus etapas de construcción.
Cifras de inversión y generación de empleo especializado
En el caso específico de Colombia, el estudio de Telecom Advisory Services evidencia un ecosistema con un crecimiento acelerado:
- Infraestructura de cables submarinos y centros de datos: Entre 2017 y 2025, el país captó más de 200 millones de dólares en inversiones directas para estas infraestructuras, generando un promedio de 7.000 empleos anuales.
- Infraestructura para comercio electrónico: Las inversiones habilitadoras entre 2021 y 2025 superaron los 850 millones de dólares, sosteniendo más de 28.000 empleos por año.
- Ventas digitales facilitadas: El canal de comercio digital soportado en estas redes movilizó más de 8.500 millones de dólares.
- Consumo corporativo de nube: La demanda de servicios computacionales en la nube se multiplicó por 15 en los últimos ocho años en territorio nacional.
En total, la operación y construcción conjunta de estas plataformas de infraestructura y logística digital respaldan anualmente más de 35.000 puestos laborales en Colombia.
Métricas de adopción frente a la simple cobertura técnica
La medición tradicional de la Transformación Digital se ha basado históricamente en indicadores de despliegue de redes físicas o en el número de asistentes inscritos a capacitaciones institucionales. Aramendía advierte que ese modelo de seguimiento ha perdido vigencia técnica:
“Conectar hoy ya no alcanza. Hoy tenemos casi el 75 % de la población de la región conectada según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), pero millones de personas no usan la tecnología porque no encuentran casos de uso reales o no perciben su utilidad práctica. Hay que cambiar los indicadores clave de rendimiento (KPI) y evaluar si las herramientas aumentan ventas, optimizan inventarios y generan empleo formal”, explica.
¿Cuáles son las acciones prioritarias para consolidar la infraestructura digital en Colombia?
Colombia cuenta con una ubicación geográfica privilegiada y una conectividad interoceánica que le permite aspirar al rol de eje computacional andino y caribeño. No obstante, la competencia entre naciones por atraer capital de largo plazo exige políticas públicas predecibles.
Aramendía propone una agenda técnica distribuida en seis acciones prioritarias:
Seguridad jurídica y desobstrucción de barreras energéticas
La instalación de centros de datos requiere un suministro energético constante, confiable y con base en fuentes renovables. Los proyectos enfrentan habitualmente trabas administrativas en los trámites territoriales, ambientales y de conexión a red eléctrica.
Se requiere un mapeo exhaustivo de barreras burocráticas liderado desde la Presidencia de la República, en coordinación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Ministerio TIC) y las autoridades del sector eléctrico y ambiental. El objetivo es otorgar previsibilidad sin crear cargas o licencias innecesarias para actividades con naturalezas técnicas distintas.
Modernización de la compra pública y consolidación de ciberseguridad
El Estado debe modernizar la adquisición de servicios tecnológicos adoptando marcos de nube pública y políticas Cloud First e IA First sobre bases normativas existentes, como el marco de lineamientos Conpes.
La clasificación de datos debe responder a niveles de sensibilidad y riesgo operacional, evaluando el costo total de propiedad (Total Cost of Ownership).
Aramendía advierte sobre los peligros del exceso burocrático: “En Europa, un informe reciente de AWS evidenció que el 42 % del gasto tecnológico se destina a cumplir cargas de cumplimiento normativo (compliance). La regulación tiene un costo. Las empresas grandes pueden pagar abogados y auditorías, pero a las mipymes las ahoga con barreras indirectas”.
En materia de ciberseguridad, se requiere fortalecer el Comando Conjunto Cibernético y el equipo de respuesta ColCERT, consolidando la coordinación con los Centros de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática (CSIRT) públicos y privados bajo estándares internacionales abiertos, evitando duplicidades institucionales.
Defensa de la Internet abierta y revisión técnica de fondos públicos
Cualquier intervención normativa debe sustentarse en un Análisis de Impacto Normativo (AIN) y en evidencia estadística verificable. Se deben diferenciar funcionalmente las capas del ecosistema técnico: no es jurídicamente viable extender cargas del régimen de telecomunicaciones a operadores de centros de datos, plataformas o servicios en la nube.
Respecto a la financiación sectorial, Aramendía enfatiza la necesidad de eficiencia presupuestal en instrumentos como el Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (FUTIC):
“No hay falta de fondos en el Futic; lo que ocurre es que existe un porcentaje altísimo que no se ejecuta oportunamente, o se dispersa en iniciativas aisladas que no generan impacto medible. Antes de proponer nuevas contribuciones o ampliar bases contributivas, se deben revisar y optimizar los recursos que ya existen”.
La preservación del principio de neutralidad de la red se mantiene como condición indispensable para evitar tratamientos comerciales discriminatorios en el tráfico, garantizando únicamente excepciones operativas fundamentadas de forma objetiva, como emergencias sanitarias de telemedicina o seguridad pública.
¿Cómo equilibrar la expansión de centros de datos con la sostenibilidad ambiental y social?
El desarrollo de infraestructura a hiperescala ha generado debates en diversas regiones del país en relación con el consumo de agua para refrigeración y la disponibilidad de potencia eléctrica en las matrices energéticas locales.
Para resolver estas inquietudes sin frenar el progreso productivo, Aramendía aboga por el modelo de las cuatro hélices: articular de manera horizontal al Estado, la academia, el sector empresarial y la sociedad civil.
Las comunidades manifiestan reticencias naturales ante lo desconocido. La superación de estos roces territoriales depende de mesas técnicas transparentes basadas en estudios de impacto ambiental verificables.
La evolución tecnológica reciente optimiza de forma acelerada la eficiencia en el uso de recursos, implementando circuitos cerrados de refrigeración y contratos de compra de energías limpias que transforman las plantas de datos en activos comunitarios sostenibles.



